No es fácil, nadie dijo que lo fuera: servir a los demás es algo que no cualquier persona hace, porque le falta capacidad, motivación...
Por: Carlos Santamaría Ochoa06/08/2010 | Actualizada a las 17:08h
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No
es fácil, nadie dijo que lo fuera: servir a los demás es algo que no cualquier
persona hace, porque le falta capacidad, motivación... o sentido humano,
simplemente.
¿Se
imagina llegar a unhospital
donde encontremos un médico con cara "dura" y malos modos,o una enfermera con aspecto de
"sargento mal pagado" que nos reciban entre malos modos y despotismo?
.
Los
hay, y en cualquier ambiente. Uno pensaría que son propios de instituciones
oficiales, de esas que siempre buscamos la manera de echarles leña para hablar
mal de ellas o tener siempre motivos para criticar. En los ambientes privados,
donde se supone que hay mejores tratos por lo que se paga, también hay gente
que tiene malos modos.
Una
-o un- recepcionista debe ser una persona que tenga aptitudes propias para
atender eficazmente y en forma amable; en una institución médica, hay que
imaginar que los que llegamos ahí acudimos por una urgencia, una dolencia o
porque un familiar se encuentra entre la viday la muerte, y definitivamente, el carácter y la disposición no son las
adecuadas, ya que llegamos "acelerados", con ansiedad o angustia, o
un dolor que no nos permite ser ecuánimes ni claros.
Eso
lo debieran entender los servidores de mostrador. En el caso de cuestiones
legales, mucha gente llega ofendida o agraviada a interponer una queja, una
demanda; a veces llegamos golpeados o con un humor difícil producto de un
encontronazo automovilístico donde probablemente hasta el patrimonio hayamos
perdido. Son muchas las causas, y también, encontrar a un secretario de agencia
de ministerio público con cara de pocos amigos, malos modos para tratar a la
gente, es muy difícil.
Lo
vemos en cualquier parte.
Son
los que dejan una impresión duradera en el usuario de cada situación, son los
que nos hacen que llevemos una actitud poco amable o muy positiva, pero
definitivamente, son causantes de que mucha gente hable mal de las
instituciones.
A
todos nos ha ido bien y mal cuando acudimos a algún servicio que otorga el
estado, sea en el ámbito municipal, estatal o federal, y cuando nos tratan bien
o resolvemos el problema que nos aquejaba, hablamos maravillas. Caso contrario
cuando no nos han resuelto el problema que teníamos y que nos ocupa: entonces
buscamos la mejor forma de difamar, de hacer patente el enojo y todas esas
cosas que nos afectan sobremanera.
Desgraciadamente,
somos muy dados a exagerar y también a hacer de un vaso una tempestad.
No
tenemos muchas veces la capacidad de calmarnos para atender la problemática que
se nos presenta, y nos molestamos hasta con nosotros mismos.
Pero
no es todo: cuando estamos del otro lado del escritorio, tenemos que exigir a
la gente que entienda que nuestros problemas son los que nos hacen contestar
mal o entregar un trato inadecuado.
¿Dónde
quedó el servicio público? ¿Qué es realmente?
Tenemos
ejemplos buenos y malos.
Siempre
hemos dicho que el gobierno de Tamaulipas ha sido en estos últimos años un
ejemplo de servicio a la comunidad y no nos cansamos de repetirlo aunque a algunas
personas les parezca que exageramos. Finalmente, lo que constatamos a diario no
puede engañarnos.
En ese pequeño pero gran rincón de la
administración estatal se lleva a cabo una completa y total entrega de cada una
de las personas que integran la oficina de Compromisos del Gobernador; desde
los encargados de llevar a cabo la limpieza de la sala de espera hasta su
titular, todos tienen, como decimos acá: la "camiseta puesta" y saben
que cada persona que llega ahí es porque ha encontrado puertas cerradas en
alguna de sus gestiones. Ahí, se abren muchas puertas a la vida, la esperanza,
a la atención y al futuro de miles de tamaulipecos que esperan un apoyo para
continuar con sus estudios; de la misma manera, para quienes necesitan un
medicamento, una consulta médica o un trámite para no perder sus propiedades
por falta de asesoría legal.
En
ese rincón se encuentra lo que se ha perdido en muchas instituciones: la
vocación de servicio, y eso debemos tenerlo muy en cuenta, aplaudirlo y pugnar
porque se contagie a otras instancias oficiales.
En
términos generales, podemos decir que el balance de la atención al usuario en
el gobierno del estado es buena, aunque, insistimos, hay sus puntos rojos que
deben atenderse.
Pero
volviendo a esa oficina que se encuentra en la planta baja del palacio, justo
ahí, vemos y sentimos un muy interesante calor humano en cada una de las
mujeres que dedican una importante parte de su vida a servir a los demás.
Y
ese equipo, ese barco que navega por buena mar, definitivamente, debe de contar
con un buen capitán, en este caso, una mujer que ha sabido sortear los vientos
de las dificultades propias de ser un funcionario importante, o de la falta de
recursos por la crisis que todos padecemos.
Esa
mujer que funge de capitán, puede sentirse satisfecha, porque el servicio que
proporcionan a los tamaulipecos es realmente de "primer mundo", para
orgullo de ella, y seguramente, del propio gobernador Hernández Flores.
Enhorabuena
por esa vocación de servicio, esperemos que se contagie a todos los miembros de
la actual administración... y de los que vienen.
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Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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