Como si se tratara de una obra de teatro, las artistas aparecen y desaparecen, unos días están y otros solo se les ve caminar sigilosamente, como ocultándose...
Por: Rosa Elena González04/08/2010 | Actualizada a las 23:43h
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Como si se tratara de una obra de teatro, las
artistas aparecen y desaparecen, unos días están y otros solo se les ve caminar
sigilosamente, como ocultándose entre la escasa concurrencia que desciende o
eleva el vuelo.
Antes del primer acto aparecen cuerpos que se
mueven vertiginosamente de un lado a otro, sus siluetas se reflejan en los
cristales mientras se acomodan el vestuario, se retocan el maquillaje, y
ensayan su sonrisa.
Luego sus miradas buscan desesperadamente encontrar
en cada rincón a quien les conduzca al escenario donde ejecutaran su actuación
estelar, complacer las exigencias de los empresarios o representantes del
pueblo, dejar satisfecho al publico y recibir su pago correspondiente por la
representación especial.
En seguida, el medio de transporte que les llevara
a encontrarse con su destino, muy variado por cierto, en ocasiones raudas y
veloces llegan Suburban o Durangos, unas con logotipos otras sin ellos, otras
veces discretos vehículos con vidrios polarizados de donde descienden choferes
para ayudar con las maletas del vestuario para la puesta en escena, todo parece
listo para la fiesta.
También algunas veces, después de la espera y
llamadas, los conductores son de transporte publico del propio aeropuerto, pero
sea el vehículo que sea todos son abordados rápidamente, como queriendo ocultar
el motivo de la visita, o para pasar sin despertar sospecha.
Dicen los que han visto las presentaciones
artísticas que estas se llevan a cabo en palapas y casas de campo, la mayoría
de ellas ubicadas al norte de la ciudad, donde los olivos cubren con su verdor
la sombra del pecado y sus ramas esparcen y ocultan el olor del alcohol y
resguardan la resaca de la aventura.
Al aclarar el alba, figuras envueltas en la
penumbra regresan a la ciudad y de testigo las habitaciones de un hotel que
canta su victoria frente a las velas de agua azul que languidecen ante los
candentes rayos del y sol y es ahí donde se ve despedirse a las estrellas del
show, que ya no regresan al aeropuerto en suburbans ni cómodos vehículos lo
hacen en taxis de la localidad.
Las aristas del sur del Estado están molestas, pues
a pesar de sus modestos honorarios de 1,000 y 1,500 pesos, y de tener derecho
de antigüedad, son remplazadas por la sofisticación de la capital del país.
Estas artistas llegan en avión, en grupo, y bajo
contrato previo firmado con adelantado y gastos de representación con su
manejadora teatral, el requisito de los contratantes y selecto público es que
no sean mayores de 22 años.
Por lo regular las llegadas son los jueves y el
aeropuerto PEDRO JOSE MENDEZ se deleita con las historias que se tejen entorno
a las representaciones, los patrocinadores, los contratantes y el público
observador que espera y disfruta de las presentaciones magistrales de las
maestras del teatro, la danza del vientre, y el arte en general.
Como son las cosas, dijo un ciudadano… como es el poder
y el dinero, de aquellos días en que esta capital era dirigida por un Capitán
ya no queda nada, ahora las artistas llegan en avión, se hospedan en hoteles de
lujo, y hacen show privados solo para algunos pudientes, ya somos otros, ahora
nos toca vivir las historias de aeropuerto, contodo y lista de nombres y apellidos.
vida.diaria@hotmail.com
Es Licenciada en Relaciones Públicas. Ha colaborado con editoriales en El Mercurio. Fue jefa de Prensa en Ciudad Victoria y ocupó la jefatura del Departamento de Difusión y Comunicación Social de la Comapa.
Además ha colaborado en distintas campañas políticas.
Actualmente su columna Vida Diaria se publica en el Portal HOYTamaulipas y los periódicos La Verdad de Tamaulipas, Expreso, La Extra, La Voz de Tula, El Tiempo de Mante y Astronoticias
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