Todos, todos, tenemos derecho a la educación, así lo dispone la Constitución Política del país. Y en la práctica encontramos que, ese derecho, muchos no lo ejercitan...
Por: Melitón Guevara Castillo04/08/2010 | Actualizada a las 18:40h
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Todos, todos, tenemos derecho a la educación, así lo dispone
la Constitución Política del país. Y en la práctica encontramos que, ese
derecho, muchos no lo ejercitan a plenitud en virtud de que son rechazados por
el sistema educativo o porque desertan del mismo. Es positivo, por eso, que
Isacc Mata Vizcaíno advierta que en el Colegio de Bachilleres hay cupo para
todos los aspirantes, sin importar las calificaciones. Igual ha dicho José Manuel Assad Montelongo de la
educación básica: que hay lugar, y agrega, maestros para todos los que estudian
la primaria en Tamaulipas. Es una buena noticia en virtud de que, en otros
momentos, la queja ha sido esa: falta de espacio y de profesores. Los daños que
pudo ocasionar Alex a las escuelas no son, o no será, un impedimento para que
se avance en Tamaulipas, siguiendo el slogan de Eugenio Hernández Flores. Hay una realidad insoslayable: en algunos sectores
educativos hay problemas para satisfacer la demanda de espacios educativos. José
María Leal Gutiérrez lo señala cada vez que se inicia un periodo escolar: la
UAT hace un examen de selección y los aceptados van en consonancia a la
infraestructura física; es decir, se hace una selección… quitando, en la práctica,
el derecho a la educacióna buena parte
de jóvenes. Creo que el ejemplo más sencillo, claro y contundente con
la incapacidad de un sistema para aceptar a los aspirantes es lo que sucede en
el Distrito Federal con las preparatorias de la UNAM. Se informo que, para el
próximo ciclo académico, presentaron examen 150 mil aspirantes; y de ellos,
únicamente, se aceptaron (opasaron el
examen) 30 mil. Es una proporción de 1 de cada 5. Cruel, lamentable, que esto
suceda. ¿Discriminación o elitismo educativo? La SEP tiene políticas educativas diferentes para cada
nivel. En la educación primaria se pide, a los profesores de cada año escolar,
que solamente pueden tener un porcentaje mínimo de reprobación, es decir, que
ajusten sus estadísticas y por ende la eficiencia terminal. A nivel superior es
diferente: piden que las universidades tengan grupos estándar; que hagan una
selección mas rigorista de los aspirantes; y que, además, que los aceptados en
su mayoría concluyan sus estudios. Que no haya reprobación, que no haya
deserción. La tendencia es que, a nivel superior, solo lleguen los
que reúnen determinados requisitos académicos. Para el ingreso el estudiante
debe aprobar el examen de CENEVAL; y al término de sus estudios presenta el
examen de egreso. Se mide su ingreso y su egreso; con el segundo, en la práctica,
es observar si el recién egresado satisface conocimientos estándares en la
disciplina o profesional a nivel del país. Si identifican, además, las
debilidades en la formación de cada carrera o licenciatura. Es entendible lo que pretende la SEP en la educación
superior: que la relación costo-beneficio, de lo que se invierte y los
resultados, haya una relación positiva. Para ello deben revertirse los porcentajes
de deserción escolar, como los de reprobación y rezago. No es tarea imposible,
pero sí complicada, si partimos de la base de que México en el contexto
internacional es un país de reprobados. Planeación y control (o evaluación) son tareas
primordiales en las Universidades del país. El avance en la certificación de
programas educativos significa que se satisfacen indicadores de calidad. En
este sentido, la UAT avanza y se consolida; de ahí que sea parte de CUMEX, el
Consorcio que agrupa a las Universidades que satisfacen requisitos de calidad.
Implica, todo esto, mejores estudiantes, mejores profesores, mejores procesos
educativos y administrativos. Como mexicanos deseamos que todos los administradores
educativos, como Isaac Mata Vizcaíno, puedan decir que las puertas de la
educación están abiertas para todos; es lo deseable, como es deseable por otra
parte, que los niveles de aprendizaje, de conocimientos y generación del mismo,
se incrementen notablemente. Queremos, deseamos, ya no ser un país de
reprobados. No queremos individualidades que ganan competencias académicas u
olimpiadas del conocimientos; queremos que todos, todos los mexicanos, sean
mejores en su formación educativa y profesional. Comentarios: meligue@prodigy.net.mx
Melitón Guevara Castillo.
Licenciado en Administración Pública (UAT), Doctor en Comunicación y Periodismo (Universidad de Santiago de Compostela).
Profesor Emérito de la UAT. Líder del Grupo de Investigación “Democracia y Comunicación Política” de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales (Victoria, Tam.,).
Representante en Tamaulipas de la Red Nacional de Investigadores de la Calidad de la Democracia.
Escribe la columna política DESDE ESTA ESQUINA, desde 1984 en El Diario de Cd. Victoria y actualmente en Hoy Tamaulipas.
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