No puede sorprendernos, el alcalde Arturo Diez Gutiérrez, con sus palabras. Como ciudadanos ya lo hemos calibrado y no tiene talante para mentir: el 75%...
Por: Melitón Guevara Castillo03/08/2010 | Actualizada a las 18:13h
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No puede sorprendernos, el alcalde Arturo Diez Gutiérrez,
con sus palabras. Como ciudadanos ya lo hemos calibrado y no tiene talante para
mentir: el 75% del presupuesto municipal, cuenta el alcalde, se va para
nominas. Lo que significa, llanamente, que el gobierno municipal –cualquiera,
solamente el de Victoria-, en la práctica no tiene recursos para hacer obras y
servicios públicos. Y es que, además, otro de los gastos que fácilmente puede
presumir cualquier alcalde es que, en el concepto de energía eléctrica, se
gasta buena parte del presupuesto. Es cuando nos preguntamos ¿Cómo es posible
que subsistan, con estos gastos, los gobiernos municipales? En más de una
ocasión, por ejemplo, hemos conocido de sus quejas para pagar sueldos,
vacaciones o el aguinaldo de sus trabajadores. Solo hay una respuesta a las finanzas públicas de los
municipios. Viven lo que comúnmente se conoce como el “agandalle” presupuestal
que les hace, primero la Federación y luego el Estado. Respecto al sistema de
gobierno federal, nos han dicho, que el municipio es la base del federalismo y
quizá lo sea, no solamente en lo político, también en lo económico. Decimos agandalle porque es en los municipios donde sus
ciudadanos, los contribuyentes, hacen fuerte a las finanzas públicas. Pagamos
impuestos federales como la tenencia de los carros, el famoso IVA o el impuesto
sobre la renta (de nuestro trabajo), entre otros, que se llevan nuestro dinero
al gobierno federal. Otros impuestos son estatales. Sin embargo, al final de lo
recaudado, resulta que la federación regresa, a estados y municipios, una parte
de lo recaudado. Hay, sin embargos, una pequeña diferencia. La federación
no regresa, a Estados y Municipios, una cantidad similar a la recaudada. En
términos porcentuales, más del 50% de lo recaudado se lo queda la federación;
otra buena parte, va para los municipios; y, obvio, la mínima parte es para los
municipios. Por eso, en época de Miguel de la Madrid, se decía que los
municipios eran el patito feo del federalismo, pues solo tenían acceso al 4%
del presupuesto público federal. En la práctica, cada gobierno municipal, vale en la
medida que su alcalde tiene capacidad para gestionar recursos públicos estatales
y federales; que logra, por decir, que aterricen programas de esas instancias y
beneficien al municipio. Quizá por eso, hace unas cuantas semanas, el alcalde
victorense Arturo Diez Gutiérrez presumió, como su obra principal, el acueducto
de la avenida rotaria; que se hizo, vaya pues, con una fuerte aportación
económica de una tienda de autoservicio. Imposible pedirle al municipio, con esta estructura
financiera, que desarrolle majestuosas obras públicas. Su presupuesto, a veces
mal usado, es raquítico. Y más todavía cuando se infla con el pago de
compensaciones y bonos anuales o de fin de trienio para los consentidos. No es
sorpresa, de ahí, que con cierta frecuencia los proveedores se quejan de que no
les pagan; de que los trabajadores de que no les paguen a tiempo sus sueldos o
algunos de sus beneficios sociales. Enterados del raquítico presupuesto
municipal debemos admirarnos de cómo, los alcaldes, sortean sus crisis
económicas. Tiene Arturo Diez una virtud: no es codo. Efectivamente
no es codo para ofrecer, por ejemplo, que dejara a Miguel González Salum unas
finanzas sanas. Eso significa, llanamente, que ira de “pediche” con el gobierno
estatal para que le hagan prestamos a fin de año, como adelanto de las
participaciones que recibe el gobierno municipal. Y es que, ya es costumbre, a
fin de año, se pide adelantos para el pago de aguinaldos, compensaciones y
bonos.¿A costa de que dejara unas
finanzas sanas? ¿De prestar malos y menos servicios públicos? En este momento,
por ejemplo, anuncian que de 30 camiones recolectores de basura 20 están
descompuestos. Comentarios: meligue@prodigy.net.mx
Melitón Guevara Castillo.
Licenciado en Administración Pública (UAT), Doctor en Comunicación y Periodismo (Universidad de Santiago de Compostela).
Profesor Emérito de la UAT. Líder del Grupo de Investigación “Democracia y Comunicación Política” de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales (Victoria, Tam.,).
Representante en Tamaulipas de la Red Nacional de Investigadores de la Calidad de la Democracia.
Escribe la columna política DESDE ESTA ESQUINA, desde 1984 en El Diario de Cd. Victoria y actualmente en Hoy Tamaulipas.
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