Muchos de nosotros somos bien curiosos: perdemos la memoria en cuanto cambiamos de actitud, posición o situación, y eso nos hace ser muy humanos...
Por: Carlos Santamaría Ochoa03/08/2010 | Actualizada a las 17:22h
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Muchos
de nosotros somos bien curiosos: perdemos la memoria en cuanto cambiamos de
actitud, posición o situación, y eso nos hace ser muy humanos, aunque poco
comprensivos con los demás.
Hemos
conocido mucha gente que ha iniciado su camino como casi todos: desde abajo,
con una serie de escollos que franquear, obstáculos que superar, enemigos que
enfrentar y derrotar en el mejor de los casos, y en ese sentido, que han podido
escalar hasta los sitios donde se encuentran a esta hora.
La
condición humana es difícil de entender cuando la gente sube y mejora en el
aspecto económico. Curiosamente, cuando mejoramos anímicamente o
sentimentalmente, no vemos un cambio radical que pudiera significar una actitud
buena a mala o viceversa. Por lo general, la gente que tiene malas cosas en su
corazón o su mente, entra en una etapa de reflexión y mejora, y es entonces
cuando tiene la oportunidad de reconciliarse con la vida y con sus semejantes,
y cambia su actitud positivamente, y es cuando se logra encontrar una nueva
vida.
Por
el contrario, quien sube económicamente, tiene, necesariamente, que ser una
persona madura para no caer en esos conflictos que conocemos muchos y que les
llamamos "Nuevos Ricos".
En
esta clasificación entran empresarios, estudiantes, comerciantes, políticos y
todo tipo de personas. Médicos que eran sencillos, al lograr mejorar su
situación económica cambian totalmente su forma de ser. Son ajenos a sus amigos
y además, su actitud para con los demás, en ocasiones es de rechazo, pero en
otras, de un enorme rencor hacia la vida y hacia los demás. Es, como decimos,
que se muestran "enojados con la vida".
Y
en Tamaulipas vemos muchos ejemplos de nuevos ricos que olvidan a sus amigos.
Así le sucedió a un famoso ingeniero que prácticamente mantuvo y dio de comer a
un joven estudiante indigente de nombre Gustavo Díaz Ordaz, a quien apodaban
"el chanclotas" porque siempre tenía zapatos muy grandes que le
regalaban sus amigos. Obviamente, zapatos usados.
El
ingeniero que lo mantuvo por años, al saber que su amigo era el presidente de
la República, fue a visitarlo y se le hizo fácil, en la intimidad del despacho
presidencial decirle: "Hola, mi querido chanclotas". La respuesta fue
inmediata: elementos del Estado Mayor Presidencial lo sacaron con lujo de
violencia, por haber osado ofender al "Señor Presidente".
En
Tamaulipas, decíamos ha habido muchos casos. Conocimos a un joven político, más
colaborador de otros que ser una realidad. Con el doctor Emilio Martínez
Manautou comenzó a destacar como ayudante, inclusive de un individuo de nombre
Ernesto Guajardo Maldonado, tristemente recordado en Tamaulipas por sus
actitudes poco honestas y poco políticas.
El
joven político estuvo trabajando con él, y llegó a ser alcalde de su ciudad
natal. Allá, en aquellos años, tuvimos oportunidad de convivir muy
agradablemente con él e inclusive llevar a cabo un inolvidable paseo por la
vieja Ciudad Guerrero. Nos atendió de maravilla, y podemos asegurar que se
consolidó una muy interesante amistad.
Hoy,
las cosas han cambiado. Hoy, el C. Secretario no recuerda sus orígenes, así
como tampoco sus amistades o conocidos.
Todo
cambia con el dinero, y es triste darse cuenta de ello.
Antes
de que llegara al lugar que ocupa, se encontraba un buen hombre, un gran amigo
y una increíble persona que, desde el lugar donde se encuentra sigue siendo el
mismo amigo, el mismo ser humano.
Su
predecesor, el nuevo secretario, ha olvidado muchas de estas cosas y se dedica
actualmente a hacer política pensando en el sexenio que viene y que inicia en
enero próximo. El flamante secretario ha olvidado a sus amigos, como suele
suceder.
Nunca
será lo mismo tener un salario de encargado de programa que de secretario: debe
haber una sustancial diferencia.
Recordamos
cuando tomó posesión nos invitó a su oficina. Hemos insistido desde entonces a
la fecha en la cita -audiencia, dicen sus subalternos- y no se ha dignado
conceder los minutos al amigo, al periodista, al ciudadano. Estará muy ocupado
con sus nuevas expectativas políticas.
Es
una triste realidad, pero finalmente es una realidad. El señor secretario ha
cambiado, o lo han cambiado sus subalternos, porque sucede a veces que los
colaboradores cercanos les nublan la cabeza y no les permiten pensar: ellos son
los que deciden a los amigos del "patrón" y también a quien verá y a
quién no.
Son
los gajes del secretario, pues.
Nosotros,
con toda la necesidad de una audiencia, seguimos los caminos protocolarios, no
nos "brincamos" las tablas ni los trámites, pero eso no funciona, no
en él.
Seguramente,
cuando lo veamos en la ceremonia de honores nos dirá algo parecido a
"¿Cuándo vas a verme?", o un "discúlpame, pero el señor
gobernador me ha tenido bien ocupado", porque siempre, cuando no saben ser
humanos, culpan a quien manda, porque saben que nadie le va a reclamar.
Esos
son los que fueron amigos, los nuevos ricos, los nuevos funcionarios, los
desmemoriados, para que se entienda.
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entrenos@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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