Este fin de semana se caracterizó por la gran proliferación de noticias en torno al tema de la delincuencia organizada...
Por: Miguel Ángel Isidro01/08/2010 | Actualizada a las 22:36h
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Este fin de semana se caracterizó por la gran
proliferación de noticias en torno al tema de la delincuencia organizada.
Por un lado, el anuncio del secuestro, y posterior
liberación de cuatro colegas en el estado de Durango, mediante la intervención
de un operativo federal en la ciudad de Gómez Palacio. También fue noticia la frustrada detención del número
tres del cártel de Sinaloa, Ignacio “Nacho” Coronel, y decimos
frustrada, porque se supone que las autoridades lo querían vivo y lo entregaron
cadáver. El aparatoso despliegue de elementos de élite del Ejército sobe
el exclusivo fraccionamiento Colinas de San Javier, en Zapopan, Jalisco,
prácticamente pasó por las narices del presidente Felipe Calderón, quien
realizaba una visita oficial en dicha ciudad de occidente. Unas horas después, trascendería la muerte de
Miguel Ángel Carrasco, “El Gallo” Coronel; sobrino y frustrado sucesor de
Nacho Coronel. Ni qué decir de los quince cadáveres arrojados en el
entronque carretero a San Germán, prácticamente a mediación de la
carretera Matamoros- Ciudad Victoria. O del atentado en contra de las instalaciones de Televisa
en Nuevo Laredo, que afortunadamente, de acuerdo a los reportes periodísticos,
sólo arrojó pérdidas materiales. Adicionalmente podríamos citar el hecho de que el mes de
agosto inició con saldo delicado en el sureño estado de Morelos, con cuatro
ejecutados más a la cuenta del ahora múltiplemente publicitado Cártel del
Pacífico sur, nacido tras la muerte de Arturo Beltrán Leyva en los
lujosos apartamentos Altitude de Cuernavaca, en diciembre del año pasado. Como se puede apreciar, el tema de la encarnizada lucha
contra la delincuencia organizada podría dar muchas páginas, infinidad de tinta
y gran cantidad de minutos al aire en transmisiones de radio y televisión. Pero en punto no es qué tanto se difunde o no esta
guerra. Definitivamente los ciudadanos sabemos que algo grave está pasando. El
problema es que el gobierno de Felipe Calderón es el que parece no haberlo
entendido. Este ha sido el gobierno de los discursos
grandilocuentes. El presidente Calderón declaró de manera unánime una guerra,
sin consultar a los poderes o a las instancias representativas de la sociedad
civil. Cierto, nadie puede recriminarle el hecho de que está combatiendo
algo nocivo para la nación, pero la duda queda al preguntarse si el
método, si la estrategia es la adecuada. Desde hace meses está en el ambiente social un falso
debate sobre el papel que los medios de comunicación deben desempeñar en esta
lucha. Pero no nos engañemos. No se trata de cuántas notas,, cuántas imágenes o
cuántas entrevistas se publiquen sobre el problema. La sociedad ya está
consciente de la dimensión de esta crisis. El problema está en la negación del estado sobre su
constante derrota. Porque de manera inmediata a la caída de cada capo, surgen
otros más, porque las organizaciones delincuenciales se reestructuran a una
velocidad vertiginosa, más allá de la ramplona ineficiencia gubernamental. Vamos a suponer que llegue el día en que los periodistas
podamos publicar todos los detalles de la actividad delincuencial en México. ¿Y
eso de qué serviría, si no para alimentar el morbo de algunos? ¿Acaso eso
permitiría reivindicar la responsabilidad del gobierno en dicho tema? No nos engañemos. Los medios de comunicación no son
agencias del Ministerio Público, ni del fuero local ni del federal. Los
periodistas no somos fiscales ni policías. Nuestra responsabilidad es
reflejar la realidad, y lamentablemente, ésta nos rebasa muchas veces, por la
falta de un Estado de Derecho firme, que brinde garantías para nuestra
labor. Que nadie busque a los culpables de la desinformación
dentro de las redacciones, ni de las cabinas de radio o estudios
televisivos. Ni siquiera en las intrincadas entrañas de la delincuencia
organizada. Más bien habría que buscarlas en las estructuras de esa delincuencia
desorganizada mal llamada gobierno. Porque una cosa es innegable: frente
a cada acto delincuencial que daña a la sociedad, existe una estructura de
corrupción que lo tolera, lo fomenta o lo promueve. Que no se quiera hacer creer que la salida a esta crisis
está en los medios. Señor Presidente Calderón…. ¡¡Asuma de una vez por todas su
papel en esta guerra unilateralmente declarada!! DE BOTEPRONTO: Y por si le faltaba presión a los
entrantes, con los recortes en la burocracia…. Crecerá el número de facturas por cubrir. Y lo peor
de todo…. Faltan todavía cinco meses…. Por el momento es todo. Le espero de lunes a viernes en
los espacios informativos de Grupo Fórmula Tamaulioas (89.5 de FM), de Tele
Fórmula (Canal 60 de Comunicable) y en Libertas TV (www.libertas.tv). Y por supuesto,
agradezco sus comentarios en formulatamaulipas@gmail.com
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