Hoy es Martes 09 de Junio del 2026


Sección: Editoriales / Desde esta esquina

Riesgos de trabajo

Nadie desconoce que, en el trabajo, por lo regular existes riesgos. De ahí que, en buena parte de ellos, se observe como los trabajadores...

Por: Melitón Guevara Castillo 01/08/2010 | Actualizada a las 17:45h
La Nota se ha leído 1597 Veces


Nadie desconoce que, en el trabajo, por lo regular existes riesgos. De ahí que, en buena parte de ellos, se observe como los trabajadores tienen que cubrir con ciertos requisitos de seguridad. Es un protocolo cuidar la vida. Ninguna actividad laboral escapa a los riesgos; y en el caso de los periodistas creo que, todos, sabemos de los riesgos que se corren. Ejercer la libertad de expresión siempre a sido una amenaza para el poder, sobre todo el político, que busca instrumentar la censura o autocensura.
 
Por años, cada vez que se celebra el día de la libertad de expresión, el estado –el gobernante en turno-, hace la misma promesa: garantizar el ejercicio de la libertad de expresión. Esto significa, en palabras llanas, eliminar los obstáculos que pudiera tener, sea el medio periodístico o el periodista, para desarrollar libremente su trabajo de informar, de opinar, de trasmitir cultura a la audiencia.
 
Muchas veces me pregunte, ¿Cómo el Estado puede garantizar el libre ejercicio de la libertad de expresión? Y la respuesta es solo una: siendo, en primera instancia, un ente tolerante, que acepte la crítica y, además, no realice acciones tendientes a bloquearla u eliminarla. Pero hay un detalle que no se puede soslayar: en México, según los reportes de Reporteros Sin Frontera, como de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, el ejercicio periodístico es un peligro; lo constatan el secuestro y crímenes de periodistas.
 
Han sido muchos, demasiados, los periodistas que han sido secuestrados, levantados y buena parte de ellos no han aparecidos. Ahí es donde, precisamente, uno ve que el Estado se muestra incapacitado para salvaguardar uno de los derechos más elementales del ser humano, la libertad. Garantía que ofrece el Estado, a todos, no solo a los periodistas. El estado no puede poner, vaya pues, un policía a cada ciudadano, o cada periodista, para que lo cuide.
 
Si puede, el cambio, el Estado dar muestras de eficacia y eficiencia en el combate a la delincuencia organizada. Dar a la sociedad elementos, evidencias, de que los hechos delictivos no quedan impunes o que, en cualquier circunstancia, se tiene capacidad de encontrar una respuesta, y en el caso de los secuestros, encontrar la forma para obtener su liberación, tal y como sucedió con los 4 reporteros que recientemente fueron “levantados” en Durando, cuando cubrían protestas en un penal.
 
Creo que los ciudadanos, los periodistas en especial, se congratularon cuando la Secretaria de Seguridad Publica informo del rescate de los periodistas secuestrados. Sorprenden los motivos del secuestro, al menos por lo expresado por quienes fueron levantados y posteriormente liberados: que sus captores, presuntamente del Cartel de Sinaloa, buscan con el secuestro forzar a los medios de comunicación que trasmitan sus mensajes. Esta condición, que se recuerde, solo es utilizada por los “terroristas” que buscan dar a conocer su lucha, sus principios y reivindicaciones.
A todas luces el secuestro de los reporteros nos presenta una nueva cara de la delincuencia organizada: que ya no quieren permanecer en el anonimato, que no buscan impedir se difunda sobre sus actividades; que buscan, en todo caso, tener la oportunidad de hacer llegar a la sociedad la información que crean, consideren, sea pertinente, que les sea útil. En todo caso, los “secuestrados” al ser liberados no dijeron que tipo de información querían, sus captores, que se difundiera.
 
Esta comprobado: un riesgo de la profesión del ejercicio periodístico es la integridad física o la vida misma. Y se corre ese riego, y quizá otros menores, por solo un motivo: dar a conocer la verdad, por descubrir corruptelas, errores u equivocaciones, principalmente, de quienes ejercen el poder público. De ahí, que uno de los vicios del periodismo sea la censura o autocensura en su grado extremo. No todos los periodistas siguen las recomendaciones de Bertolt Brecht, de salvar las 5 dificultades para decir la verdad.
Comentarios: meligue@prodigy.net.mx

Melitón Guevara Castillo.

Licenciado en Administración Pública (UAT), Doctor en Comunicación y Periodismo (Universidad de Santiago de Compostela).

Profesor Emérito de la UAT. Líder del Grupo de Investigación “Democracia y Comunicación Política” de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales (Victoria, Tam.,).

Representante en Tamaulipas de la Red Nacional de Investigadores de la Calidad de la Democracia.

Escribe la columna política DESDE ESTA ESQUINA, desde 1984 en El Diario de Cd. Victoria y actualmente en Hoy Tamaulipas.
adadasdas
HoyTamaulipas.net Derechos Reservados 2016
Tel: (834) 688-5326