Bien dicen que el tiempo es el mejor juez para poner a cada quien en su lugar, y hoy hemos constatado tal sentencia. Medardo Treviño es el culpable...
Por: Carlos Santamaría Ochoa30/07/2010 | Actualizada a las 15:21h
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Bien
dicen que el tiempo es el mejor juez para poner a cada quien en su lugar,
y hoy hemos constatado tal sentencia. Medardo Treviño es el culpable de mucho
de lo que hoy se comenta.
Le
conocimos hace muchos años, cuando prácticamente acababa de llegar de su natal
Río Bravo; llegó, como todo aquel que viaja a una ciudad más grande que su
terruño, lleno de sueños, ilusiones, esperanzas… o una gran necesidad
económica. Recordemos que muchos de nuestros coterráneos emigran a las ciudades
porque las oportunidades económicas se han acabado, porque la tragedia llega y
deja hambre y desolación, aunque muchos, porque el rancho, pueblo o municipio
“les quedó chico” y quieren demostrar a la vida su valía.
Medardo
ha hecho su vida aparentemente en Victoria, aunque la verdad sea dicha, ha
tenido participación una serie de rincones de México y el mundo. Su trabajo le
ha dado ese privilegio.
Llegó
e instaló un lugar maravilloso llamado “Tequio”, al igual que su grupo teatral.
En ese sitio, tuvimos oportunidad de convivir con un buen grupo de amigos y
artistas, de disfrutar la música de gente como “Chuta”, de increíbles
recuerdos, y muchos más.
El
lugar no era precisamente negocio, pero daba, según comentaba Beny, su esposa,
para comer y para el grupo. Ellos nunca han dejado de trabajar; Benita es
periodista y Medardo incursionó en esta actividad durante años, aunque su
verdadera profesión es ser artista: creador, actor, director.
No
tengo el currículum de Medardo a la mano, pero ha estado en concursos mundiales
de teatro representando dignamente a Tamaulipas y México; ha presentado obras
de una increíble calidad como fue aquella de “Yerbabuena”, de grandes
recuerdos, y que habla de una historia tamaulipeca totalmente.
También
tuvimos oportunidad de apreciar el arte de muchos tamaulipecos a través de las
obras de Medardo: Larisa López, Demetrio, un buen amigo, y la verdad sea dicha,
un buen grupo de amigos. Compartimos muchas cosas, y nos llenamos de
satisfacción cuando dirigió “La Flauta Mágica”, una superproducción de ópera,
cuyo autor es Wolfang Amadeus Mozart, y que en manos de Medardo nos regaló un
espectáculo digno del teatro “Amalia G. de Castillo Ledón”, uno de los mejores
teatros del país según dicen los que sí saben.
Como
todo triunfador, Medardo Treviño ha tenido un buen número de enemigos: aquellos
cuya capacidad queda al margen de lo planeado, de lo que pensaron que pudieran
haber hecho. Muchos, pero muchos, en ese ambiente tan difícil que es el
convivir con artistas, se han quejado de las acciones que tuvo Medardo como
funcionario de cultura por dos sexenios.
La
verdad, aunque respetamos todas las opiniones, consideramos que su labor
desarrollada fue más que positiva. Salió como todos, por ciclos que se cumplen,
titulares que llegan con su equipo de trabajo.
La
salida de Medardo Treviño de la administración estatal ha sido una de las cosas
buenas que han sucedido últimamente, porque al perder a un buen funcionario,
Tamaulipas recuperó a un gran actor, un excelente director y una maravillosa
persona.
Hoy,
nos enteramos que el señor Medardo Treviño ha sido merecedor a una distinción
más, de corte nacional: ha sido incluido en la lista de creadores artísticos,
que publica el Fondo Nacional para la Cultura y las Artes, y en el que se da a
conocer por disciplinas los nombres de los beneficiarios de este programa.
Lo
firman el secretario de educación Alonso Lujambio y una serie de personalidades
de la política, así como también viene la lista de los encargados de hacer la
selección.
Fuera
del estado, para que no se piense que hubo “mano negra”, que es bueno asegurar,
afirmar, que en la entidad las cosas de cultura como concursos y demás, se
manejan de una forma por demás transparente.
Como
tamaulipecos, nos sentimos orgullosos por el hecho de que un paisano esté
dentro de los grandes de la cultura y el teatro en este caso, pero como
individuos, estamos muy contentos porque el buen amigo Medardo Treviño está en
ese grupo privilegiado, y decimos el anterior calificativo, porque es un
privilegio hacer arte, pero más, cuando éste se puede compartir, llevar a otras
fronteras, mostrar lo que aquí se puede hacer.
Pertenece
el director Treviño a una generación de artistas que han dado un importante
sitio al teatro tamaulipeco; hay directores con calidad, actores de primera
línea, y faltaban las grandes oportunidades fuera del estado.
Nos
unimos a la fiesta cultural porque un buen tamaulipeco ha sido reconocido,
porque un riobravense ha demostrado que se pueden hacer las cosas.
Esperamos,
la verdad, poder compartir esa felicidad, brindar por la misma y ser partícipes
de la alegría que nos debe llenar a todos los que le conocemos, pero más a
quienes son responsables de la cultura, porque uno de los nuestros les está
apoyando, ubicando el nombre de Tamaulipas donde nos gusta verle.
Enhorabuena,
señor Medardo Treviño, ¡Muchos días de éstos!.
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entrenos@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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