Las lluvias tienen sus cosas buenas y malas; sin lugar a dudas, la humedad que deja en el agro tamaulipeco será muy importante para próximas cosechas...
Por: Carlos Santamaría Ochoa29/07/2010 | Actualizada a las 16:28h
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Las
lluvias tienen sus cosas buenas y malas; sin lugar a dudas, la humedad que deja
en el agro tamaulipeco será muy importante para próximas cosechas, y las presas
y ríos estarán con un nivel de agua peligrosamente aceptable.
Si bien
es cierto que van a un nivel muy elevado, suponemos que habrá líquido
suficiente para encarar las necesidades de la sociedad en los próximos meses,
sin embargo, tiene sus peligros.
En la
frontera, hemos sido testigos del alto nivel del río Bravo, de forma tal que el
puente internacional de Reynosa se encuentra cerrado en su zona de ingreso a
los Estados Unidos de América: hay que desviarse para poder ingresar al vecino
país del norte por el lado donde los vehículos generalmente tienen su carril
para retornar a México. Se puede ver la forma en que peligrosamente se han
incrementado los niveles a lo largo del cauce del fronterizo río.
Muchos
terrenos están inundados y los canales no aguantan un aguacero más, o así
parece al menos. Por tal motivo, es menester tomar las precauciones necesarias
para que no haya conflictos con la integridad de cada uno de los habitantes de
estas zonas.
La parte
que no es muy propicia o buena que digamos es precisamente la que se refiere a
la cantidad de agua que ha inundado calles y avenidas; en Reynosa, las
residencias aledañas a la zona de la aduana tienen ya sus muchos costales
preparados para detener un poco las avenidas de agua provocada por la pertinaz
lluvia que se dejó sentir este martes y miércoles. Se debe considerar el
desalojo en algunas zonas.
La
situación que consideramos es que en ciertas zonas no debió autorizarse nunca
la construcción de viviendas de ninguna índole. Hay muchas casas de todo tipo
que están en peligro de ser inundadas.
Lo más
fácil es culpar a la autoridad por los desperfectos ocasionados por las
inundaciones sin embargo, hemos de ser honestos y considerar que la culpa de
estos conflictos es, por una parte, de quienes osaron construir cerca de los
bordos de los ríos y canales, y por otra, de la autoridad que, en su tiempo,
permitió que hubiera estas construcciones. Nada bueno de ambas partes.
No es
posible arriesgar el patrimonio familiar construyendo casas a bordo de río,
porque cualquier avenida extraordinaria de agua nos pone en peligro y también
en situación de perder lo poco o mucho que tenemos.
En ese
sentido, las autoridades municipales y estatales de Protección civil han
desarrollado un intenso e interesante trabajo parar conjurar los peligros que
la temporada de lluvias atípica significa. En plena canícula hemos padecido
quizá las lluvias más fuertes, independientemente de las causadas por “Alex”,
el huracán que dejó innumerables destrozos a su paso, tanto en Tamaulipas como
en Nuevo León y Coahuila.
Hemos
constatado la manera en que están trabajando para ayudar a la población, y la
verdad es que no alcanza el tiempo, el personal ni el presupuesto para aliviar
la tensión ocasionada por una irresponsable forma de crecimiento urbano,
consecuencia de todos los que están junto a la problemática que se vive hoy en
día.
Insistimos,
la culpa es compartida: por quien permitió y por quien se asentó en estos
lugares en forma por demás ilegal e irresponsable. Hemos de recordar que la
legislación correspondiente prohíbe el asentamiento de viviendas y
construcciones en las márgenes de los ríos y canales.
Hay
partes de la carretera que tienen peligro de ser inundadas; de hecho, el pasado
miércoles, en la salida de Reynosa hacia San Fernando existen dos o tres sitios
afectados considerablemente, y el tráfico se torna peligroso,más en las noches, porque no existe la
señalización adecuada, y algún irresponsable conductor puede tener un serio
accidente.
La
recomendación de la autoridad es respetar los límites de velocidad, extremar
precauciones, manejar con los cinco sentidos y abrir muy bien los ojos, no
manejar cansados y preferentemente no hacerlo solos por muchos motivos,
principalmente porque siempre cuatro ojos ven mejor que dos.
El
servicio meteorológico anuncia que el tiempo mejorará sustancialmente y así lo
deseamos todos. En los sitios de recreo como playas y otros, se espera que haya
mejor tiempo y que se pueda aprovechar y que haya un importante flujo de
turistas, porque finalmente, eso significa dinero para los habitantes de todos
esos lugares, y por consiguiente, la revitalización de la industria turística
que ha sido vapuleada en los últimos años.
La
sugerencia, pues, es tomar todo tipo de precauciones: ninguna es mínima ni
sobra. Todo cuanto se lleve a cabo en bien de nuestra integridad será bien
recibido por nuestros familiares, sin lugar a dudas.
La
frontera tiene sus riesgos por las lluvias, procure tomar las precauciones, y
atienda las señales de carretera, porque eso y mucha prudencia pueden ser la
diferencia entre llegar con bien y lamentar el viaje.
Tamaulipas
nos ofrece muchas cosas positivas, hagámoslas nuestras, pero mantengamos la
precaución propia de temporadas difíciles en cuanto al clima, que buena falta
nos hacen.
Comentarios: entrenos@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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