Carlos Salinas nos hizo soñar que somos un país desarrollado al incluirnos como miembros de la OCEDE. Sucede que, por donde le busquemos, nosotros los mexicanos...
Por: Melitón Guevara Castillo28/07/2010 | Actualizada a las 14:14h
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Carlos Salinas nos hizo soñar que somos un país
desarrollado al incluirnos como miembros de la OCEDE. Sucede que, por donde le
busquemos, nosotros los mexicanos no encontramos evidencias de que somos un
país desarrollado: finanzas destrozadas, con poco crecimiento económico, con
pesadas crisis económicas, desempleo, disminución constante del poder
adquisitivo. Es tiempo de preguntarnos: ¿Por qué no salimos del subdesarrollo? Como estudiante universitario, ¡qué tiempos!, aprendí que
para desarrollarnos es necesario crear riqueza y encontrar la mejor forma de
distribuirla. Resulta que, para crear capital, hay varias opciones: el capital
mismo (riqueza llama a la riqueza), el trabajo, la organización, el
conocimiento. Aprendí, además, que para aquellos que carecemos de condiciones
objetivas de riqueza, solo nos queda un camino: la educación, como vía para la
movilidad social, para mejores oportunidades de bienestar social. La educación es la llave. El problema, sin la menor duda,
es que México ha sido incapaz de crear un sistema educativo estructurado,
consistente. Me remito a las pruebas: reprobado por la OCEDE, por la UNESCO y
hasta por la misma prueba Enlace, en matemáticas, español, física, química. Y
para mayor datos, tenemos que al evaluar a los profesores para ocupar una plaza
de docente, el 73% reprobó el examen. ¡Así como avanzar! Gobierno tras gobierno, nos han dicho, que la educación
es la prioridad máxima. Nos cuentan que invierten miles y miles de pesos en
ella. Incluso, de pronto, gobernantes y servidores públicos se vanaglorian de
éxitos educativos. Como en Mante, donde el alcalde Héctor López González, se
ufana de cómo una joven obtuvo el primer lugar en la olimpiada del
conocimiento. Y, en días pasados, el Secretario de Educación Pública se ufano
de que México tiene una cobertura significativa en la educación superior. No se puede, sin embargo, tapar el sol con el dedo. No
hay desarrollo político, ni económico, ni educativo y cultural. La llave, la
educación, no está funcionando; al menos sus resultados muestran ineficacia en
su ejecución. Imposible avanzar si, quienes deben impartirla, también están
reprobados. Llegaron a esa condición como resultante de un sistema educativo
ineficiente, corrupto; donde buena parte de la culpa es del sindicalismo,
lidereado por Elba Esther Gordillo, cuya eficiencia y eficacia solo es evidente
en el trabajo político: manipulación, acarreo y negociación política. Todos somos culpables del estado de cosas en la
educación. Y el culpable mayor, obvio, es el Estado. Por disposición
constitucional tiene la rectoría educativa. Es culpable por no crear las bases
de un modelo educativo estructurado; en cambio, sexenio tras sexenio (de uno u
otro color) se la pasan con reformas, con parches y remiendos; pero, eso si,
dando beneficios, privilegios y prebendas al sindicalismo de Elba en pago por
los servicios prestados en la praxis política. El sistema educativo nacional no ha sido capaz de crear
docentes y estudiantes de calidad. Respecto a los docentes que el 73% repruebe
el examen decapacidad es suficiente
evidencia; que los alumnos, en general, estén reprobados en las áreas básicas,
es otro síntoma. Y puedo consignar una evidencia más: en la Universidad Autónoma
de Tamaulipas, a los alumnos de nuevo ingreso se les imparte una curso
singular: ¡Desarrollo de Habilidades para Aprender!. No puedo omitir contar lo que sucedió en una aula. Después
de un examen hago comentarios y reflexiones a los alumnos; de cómo, unos, al
faltar a clases, al no hacer tareas, no tomar apuntes, hacen todo lo posible
por no concluir con su tarea, que son por lo tanto candidatos a la deserción, a
la reprobación y a no terminar la carrera. Que solo el 50% la concluye. A mis
palabras, la representante del grupo replico: ¡Profesor! ¿Acaso no se ha dado
cuenta? ¡Algunos de mis compañeros no saben ni porque están aquí! ¡No les ha
caído el veinte!. Comentarios: meligue@prodigy.net.mx
Melitón Guevara Castillo.
Licenciado en Administración Pública (UAT), Doctor en Comunicación y Periodismo (Universidad de Santiago de Compostela).
Profesor Emérito de la UAT. Líder del Grupo de Investigación “Democracia y Comunicación Política” de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales (Victoria, Tam.,).
Representante en Tamaulipas de la Red Nacional de Investigadores de la Calidad de la Democracia.
Escribe la columna política DESDE ESTA ESQUINA, desde 1984 en El Diario de Cd. Victoria y actualmente en Hoy Tamaulipas.
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