El hecho de ver una camioneta fumigando el pasado fin de semana nos hizo pensar muchas cosas que debiéramos reflexionar y llevar a la práctica...
Por: Carlos Santamaría Ochoa21/07/2010 | Actualizada a las 15:07h
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El
hecho de ver una camioneta fumigando el pasado fin de semana nos hizo pensar
muchas cosas que debiéramos reflexionar y llevar a la práctica, principalmente,
cuando la desgracia ronda por nuestro ambiente.
Todos
sabemos los destrozos causados por el huracán “Alex” y la serie de reuniones de
coordinación que se han llevado a cabo entre autoridades estatales y federales,
así como municipales. Sabemos también que la ayuda está fluyendo, quizá no al
ritmo que todos quisiéramos, pero no ha dejado de llegar a los lugares donde
nuestros paisanos no tienen oportunidad de abastecerse, y donde han perdido
todo.
La
información nacional de este miércoles nos da cuenta de los lugares donde el
dengue ha comenzado a proliferar, y la manera en que las autoridades están
haciendo esfuerzos por detener lo que podría convertirse en un muy serio
problema de salud pública.
Aquí
cabe el hecho de hacer equipo con todos los involucrados: autoridades
municipales, estatales y federales, así como sociedad civil y grupos que tengan
algo que compartir con los demás.
Una
enorme sorpresa nos causó ver en calles de la capital de Tamaulipas a las
camionetas que están aplicando insecticida vía aérea, es decir, las pick up que
tienen instalada en su caja una bomba donde van aplicando el insecticida. La
sorpresa no fue ver las camionetas, sino las leyendas en sus puertas: Secretaría
de Salud en Veracruz.
Pensamos
muchas cosas cuando vemos este tipo de cosas: claro que Veracruz tiene riesgo
de desarrollar brotes de dengue por su tipo de vegetación, sin embargo, se
tiene la voluntad para colaborar con las entidades vecinas, lo que nos habla de
una muy interesante relación entre los gobiernos involucrados, el de Eugenio
Hernández Flores y de Fidel Herrera Beltrán.
Aquí
no hay las clásicas declaraciones en las que una dependencia quiere anotar en
la opinión pública su “destacada” participación o algo por el estilo: aquí lo
único que cabe es conjurar el problema, evitar que se haga mayor y punto, que
es lo más loable.
Las
autoridades sanitarias comentan que un 20 al 25 por ciento de las personas que
han contraído el dengue clásico ya lo habían tenido, lo que habla de un nuevo
giro en la enfermedad y el tipo de mosquito que, a decir de ellos, se ha hecho
más resistente, lo que no es precisamente la mejor de las noticias.
Recordemos
que el dengue es un padecimiento agudo causado por un virus que transmite el
mosquito Aedes aegypti, el cual se reproduce en lugares de clima cálido y
altitud por debajo de los mil 200 metros sobre el nivel del mar, aunque también
se han registrado casos en niveles de mil 400 metros.
Hay
dos tipos, como sabemos: el dengue clásico y el dengue hemorrágico que, en
muchas ocasiones, resulta fatal. El primero es de duración más corta en su
padecimiento y no genera complicaciones graves, aunque la verdad, cuando uno
tiene dengue, siente como si lo hubieran aporreado con un costal de arena.
¡Vaya!,
es como la gripe, que no precisamente se trata de algo muy grave, sino molesto,
pero en ambos casos hay que tener cuidados porque se puede complicar el asunto
y entonces sí, convertirse en algo de mucho pero mucho cuidado.
Como
la mayoría de las enfermedades, cuando se cuida bien, se sobrelleva pero no es
fatal.
Volvemos
a las camionetas de la Secretaría de Salud en Veracruz: resulta para nosotros
halagador el hecho de que entidades hermanas nos apoyen en acciones que benefician
directamente a todos los que habitamos en Tamaulipas, pero también tienen el
beneficio para los vecinos, porque el problema de salud, si no se ataja, puede
cruzar fronteras y convertirse en algo muy serio.
Nos
da gusto, y nos gustaría agradecer a las autoridades sanitarias y al gobierno
de Veracruz por la “mano” que nos dan, con el deseo de que, si se llega a
necesitar, quisiéramos ser recíprocos.
Mientras
tanto, mientras autoridades en general luchan contra el mosco del dengue, haga
usted su tarea y limpie sus patios, permita que apliquen insecticidas y haga
caso a las observaciones que la autoridad sugiere a través de distintos medios.
El
servicio meteorológico anuncia algunas lluvias para el fin de semana, y con la
humedad que ya tenemos por el huracán “Alex” más lo que caiga en viernes o
sábado, habrá que incrementar las medidas precautorias.
Ya
toca a nosotros hacer la parte correspondiente, en tanto, estar pendientes de
las condiciones de clima y demás, pero no dejar a un lado las recomendaciones
de la SST.
Insistimos,
qué gusto que entidades vecinas nos apoyen, porque eso demuestra lo que debe
saber otro nivel de gobierno: somos todos mexicanos y finalmente, el gobierno
es autoridad para los casi 110 millones de personas que tenemos esta
nacionalidad.
No
hay partidos, no hay otras cosas, todos somos México.
Comentarios:
entrenos@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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