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Sección: Editoriales / La Ley de Herodes

Lo urgente y lo importante

Una vez más, la Madre Naturaleza, en su infinita sabiduría nos ha dado una dolorosa lección sobre lo importante que es construir una cultura de ...

Por: Miguel Ángel Isidro 18/07/2010 | Actualizada a las 13:15h
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Una vez más, la Madre Naturaleza, en su infinita sabiduría nos ha dado una dolorosa lección sobre lo importante que es construir una cultura de la prevención en el ámbito de las decisiones públicas, y de la elevada factura que nos pasan las contingencias por la prevalencia de políticas de Estado tendientes a resolver lo inmediato y no lo de fondo.
 
Probablemente nadie, ni dentro del Gobierno y mucho menos fuera de él, pudo anticipar la magnitud de los daños ocasionados por el huracán Álex y la depresión tropical número dos a su paso por Nuevo León, Coahuila y Tamaulipas. Sin embargo, la tragedia hidrometeorológica ha exhibido múltiples ineficacias de los distintos órdenes de gobierno.
 
De un tiempo a la fecha, el manejo de los presupuestos públicos guarda especial énfasis en lo inmediato. El gobierno federal escamotea los recursos a las entidades gobernadas por partidos políticos distintos al PAN. En los estados, sin embargo, se ha dado preferencia al desarrollo de programas y políticas asistencialistas que primordialmente están enfocadas a generar clientela electoral para los gobernadores.  De los municipios mejor ni hablar, son escasos los que tienen capacidad financiera para realizar obra pública, y se pueden contar con los dedos de una mano a los alcaldes mexicanos que pudieran contar  con una preparación académica y visión para apostarle a proyectos de alto alcance. La mayoría sólo piensa en lo que van a hacer después de sus tres años de gestión, en términos estrictamente personales.
 
Hay algunos factores que incidieron de manera determinante en la dimensión de esta tragedia. Veamos:
 
1.- EL FACTOR POLÍTICO: A momento de generarse la alerta en torno al huracán Álex, los ojos del gobierno federal y de la mitad de los gobiernos de los estados estaban puestos en la elección del 4 de julio. En el caso de Tamaulipas, una de las entidades afectadas por el huracán,  el meteoro tomó desprevenido al gobierno del estado y los municipios, y a la clase política en general, que todavía se encontraba pasmada por el asesinato del doctor Rodolfo Torre Cantú. La prioridad para las autoridades estatales y federales se centró en que la contingencia no afectara la jornada electoral, y por ello se perdieron de vista sus efectos posteriores. La periodista Lina Rodríguez, desde Mc Allen, Texas, lo señala con su gran agudeza periodística: “Los políticos estaban tan ocupados felicitando a los ganadores del proceso electoral, que desatendieron las advertencias de que algo muy grave estaba por venir”. Afirmación contundente y directa.
 
2.- EL FACTOR HISTÓRICO: Muchos de los daños ocasionados por el huracán fueron producto de años de corrupción y de decisiones mal enfocadas.  Las imágenes no mienten: las fotografías satelitales muestran una realidad contundente de lo que son las riberas del río Bravo. Del lado americano, la mayor parte de la imagen satelital aparece en verde, pues se han respetado las áreas de reserva natural, las resacas y los esteros. Del lado mexicano, la imagen es gris, porque a ciencia y conciencia de autoridades corruptas, indolentes o ignorantes, se permitió que la mancha urbana se extendiera en zonas de riesgo. Cuando la representación del gobierno norteamericano presionó al interior de la Comisión de Límites y Aguas (CILA)   para desfogar la presa Falcón, desatendió los reclamos de su contraparte mexicana con un argumento frío, pero verídico: nuestros vecinos del norte no tenían por qué compartir el riesgo con autoridades que permitieron que las zonas inundables se les llenaran de asentamientos humanos. El problema es que históricamente, los mexicanos tenemos la ingenua creencia de que los estadounidenses se tienen que preocupar por nosotros, ya sea en los temas migratorios, en el resguardo de la frontera, o en el manejo de los recursos hidráulicos. Nuestro gobierno no  ha aprendido las lecciones de la historia.  
 
3.- EL FACTOR ECONÓMICO: Por culpa de la competencia política, no existe una auténtica política de Estado en el manejo de la inversión pública. Cuando se habla de los grandes proyectos de infraestructura, siempre se argumenta que no hay dinero. Por supuesto que en México hay dinero, y el gobierno en sus tres niveles maneja mucho de él. Pero al momento de enfocar las inversiones, entran en conflicto los intereses de los grupúsculos insertados en los partidos políticos, y en lo primero que se piensa es en cómo capitalizar políticamente la aplicación del erario. Para los políticos mexicanos, las mejores obras no son las mejor ejecutadas, las que brinden mayor beneficio a la sociedad o las que resuelvan problemas para el mayor número de habitantes. No. Para nuestros políticos, las mejores obras son las que dejan más votos… y que se ejecutan por amigos o socios.
 
En la actualidad, los políticos mexicanos creen que resuelven los problemas de las clases necesitadas dándoles limosnas electoreras, traducidas en becas, despensas o mitos geniales como el seguro popular. El problema es que es precisamente ese sector de la población el que carga con las pérdidas históricas de un desastre natural.   Si se pensara en función de las grandes prioridades, los millonarios recursos que se canalizan a los programas supuestamente asistenciales podrían ser canalizados por un tiempo determinado a los grandes proyectos de infraestructura que disminuyan los riesgos en los grandes núcleos urbanos carentes de drenajes, o para el óptimo aprovechamiento de los excedentes hidráulicos que traen consigo los fenómenos naturales como Álex. Por esta falta de visión a futuro, hay regiones del país que mueren en la sequía, mientras que otras se ahogan entre agua y lodo.  Parafraseando a los clásicos, nuestros políticos sólo piensan en la próxima elección, y no como estadistas, que piensan en la próxima generación.
 
Va una propuesta: que se suspendan por un año los programas clientelares en la federación, estados y municipios,  para invertir esos recursos en grandes obras de infraestructura en las zonas más vulnerables. O dos años. ¿Quién le entra, señores gobernantes?
 
Quien crea que es imposible anteponerse a los designios de la naturaleza, que cheque en la internet la experiencia de Holanda. Esa región se conoce como los Países Bajos por estar precisamente en la condición natural de haberse desarrollado  debajo del nivel del mar.  Claro, la diferencia es cultural, pues la tradición mexicana es ocuparse de lo urgente, y dejar de resolver lo importante.
 
DE BOTEPRONTO: ¿Y dónde andan todos esos padres y madres de la Patria que apenas hace dos semanas andaban jurándole a la sociedad que la iban a salvar de todo mal? ¿Se los llevó el huracán? ¿Creen que alguien los criticaría si por lo menos brindaran apoyo moral a los afectados? ¿O estarán esperando que el apoyo moral se les dé a ellos por el tiempo que deben estar en la banca antes de asumir funciones? Son preguntas, por supuesto…
 
Por el momento es todo. Le espero de lunes a viernes en los espacios informativos de Grupo Fórmula Tamaulipas (89.5 de FM), Tele Fórmula (Canal 60 de Comunicable) y Libertas TV (www.libertas.tv). Y por supuesto, agradezco sus comentarios en formulatamaulipas@gmail.com  

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