Por lo general, tienen dos objetivos manifiestos: los cursos de verano se llenan porque los padres desean que sus hijos desarrollen actividades distintas a las cotidianas y socialicen con otros iguales en edad y condiciones...
Por: Carlos Santamaría Ochoa16/07/2010 | Actualizada a las 17:54h
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Por
lo general, tienen dos objetivos manifiestos: los cursos de verano se llenan
porque los padres desean que sus hijos desarrollen actividades distintas a las
cotidianas y socialicen con otros iguales en edad y condiciones, o de plano,
porque algunos no tienen con quién dejarlos y que se los cuiden.
La realidad de los cursos de verano se circunscribe a esos dos motivos, sin
embargo, hemos constatado que en nuestra ciudad ya hay opciones prácticamente
para todos: las instituciones oficiales ofrecen los famosos “veranos” donde se
lleva a cabo la práctica de disciplinas deportivas o artísticas, culturales o
un poco más tranquilas; de esta forma, el museo Tamux ofrece sus instalaciones
y personal para los chicos que, desde los 6 hasta los 12 o 15 años llegan a sus
cursos. También la Casa del Arte, la Universidad Autónoma de Tamaulipas a
través de Extensión Universitaria y del Gimnasio Multidisciplinario, son
algunas de las opciones que la ciudadanía tiene para que sus hijos hagan algo
“útil” en vacaciones.
Y algunos particulares ven en el verano un buen negocio y abren cursos para
todos niveles y grupos. Los costes no son bajos: por lo general se cobra una
buena cantidad, y los padres la pagamos, porque queremos que aprendan, o porque
nos los van a cuidar bien, y además, van a aprovechar para jugar con otros
niños y jóvenes.
El caso del “Multi” es especial: tiene ya trece años organizando cursos, aunque
la realidad es que comenzaron antes, pero el año pasado, por cuestiones de la
Influenza AH1N1 no se pudo ofrecer, sin embargo, es tradicional el curso al que
asisten cientos de pequeños que inundan las instalaciones y tienen actividades
como gimnasia, karate, tae kwon do, actividades recreativas, tenis, voleibol y
otras más. La verdad, el curso bien vale la pena y además, es una oportunidad
para muchos jóvenes que colaboran como monitores y demás en el equipo de
logística.
Cada vez son más chicos en edad, pero el entusiasmo que ofrecen a los del curso
es especial, y finalmente, se logra el cometido de entretener, enseñar, educar
y formar, porque todo eso ofrece el curso en mención.
El ingeniero Miguel Ramos prepara con tiempo anticipado las actividades y al
personal; se hace la convocatoria correspondiente para que acudan a
capacitarse, y son dirigidos por ese equipo que tiene Miguel y que saca el
trabajo de las actividades deportivas del Gimnasio Multidisciplinario. Es ya
una tradición en la localidad.
Y como el Multi, hay otros que también están construyendo su historia, pero el
interés es que haya a donde puedan acudir los hijos en tanto se declaran
oficiales las vacaciones de sus padres. Todos tenemos la oportunidad de hacer
un campo a nuestros hijos en estas actividades. Falta aún más, pero hemos
avanzado a pasos agigantados porque, como dijimos antes, hay opciones para
todos los gustos y actividades.
En algunos casos, los chicos quieren bailar, tocar algún instrumento o ambos;
el teatro también se incorporar a las actividades de los “veranos” en Victoria.
Todo esto nos hace pensar que alguien se está preocupando por el desarrollo de
la juventud y los pequeños que tienen acceso a estas actividades.
Entendemos que otras opciones fueron postergadas debido a los acontecimientos
que nos tienen ocupados aún y que significan el esfuerzo de una reconstrucción
ante lo que nos abrumó. El caso es que hay opciones para los hijos.
Quienes no tuvieron la oportunidad de participar con sus herederos tienen otras
opciones también, que pueden ser el convivir en las áreas públicas que tenemos
en la ciudad y sus alrededores, viajar a las playas tamaulipecas ahora que se
puede, o disfrutar de esos sitios que tenemos mucho muy cerca, como Los
Troncones o el Salto del Tigre, por citar solamente algunos.
Todo debe ser con mucha precaución en todos sentidos, y hay que hacer acopio de
prudencia para disfrutar al máximo los paseos, preferentemente, con la familia,
dado que es una de las mejores cosas que pudiéramos tener: la convivencia con
los nuestros, para fortalecer esos lazos que durante el ciclo escolar y las
muchas jornadas laborales a veces se pierden, se enfrían, se congelan.
El exhorto es para que haya más oportunidades como las que mencionamos, y que
se puedan aprovechar en toda su dimensión. No se vale, tampoco, que haya
opciones y no podamos o queramos emplearlas, aprovecharlas para beneficio de
los nuestros.
Los cursos de verano debieran ser un poco más extensos en cuanto a su duración
–pensamos- porque de esa forma, podríamos también tener la certeza de que
nuestros hijos estarán recibiendo una formación previa dirigida a las
actividades que considera son de su preferencia: cuando prueban una y otra,
entienden y conocen más de éstas, seguramente la decisión que tomen será
acertada, y no irán de un lugar a otro, como trompos, buscando qué hacer por la
vida.
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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