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Sección: Editoriales / La Ley de Herodes

La segunda campaña

En el terreno de la política, contrario a lo que ocurre en otros espacios de competencia, el llegar a la meta, el alcanzar el triunfo, no necesariamente implica llegar a la apoteosis. En muchos casos...

Por: Miguel Ángel Isidro 13/07/2010 | Actualizada a las 19:51h
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En el terreno de la política, contrario a lo que ocurre en otros espacios de competencia, el llegar a la meta, el alcanzar el triunfo, no necesariamente implica llegar a la apoteosis. En muchos casos, la verdadera historia apenas comienza con la victoria.

El primero de diciembre de 1988, con su toma de posesión como Presidente de la República, Carlos Salinas de Gortari dio inicio a una etapa intensa de su carrera política: su segunda campaña. Es decir, el arribo al poder no representó para el polémico economista la cúspide de su carrera, sino más bien, el comienzo de una intensa labor en la búsqueda de legitimar su llegada a Los Pinos.

El ex presidente Salinas enfrentó un panorama sumamente adverso a su llegada al poder.  Como pocas veces en la historia, la elección presidencial  acabó severamente cuestionada, y el fantasma de un fraude de grandes proporciones llenaba de desconfianza el ambiente político. El Frente Democrático Nacional encabezado por Cuauthémoc Cárdenas y otros ex integrantes de la denominada Corriente Crítica del PRI logró acaparar importantes espacios, si se toma en cuenta que para esa época, el priismo venía saliendo de una auténtica borrachera de carros completos, de partido único  en el gobierno.

La estrategia desarrollada por Salinas y su cuerpo de asesores buscó generar la idea de un presidente de ideas modernas, de liderazgo sin temor a la pluralidad y sensible a las necesidades de la población. El nacimiento del Programa Nacional de Solidaridad (Pronasol), con todo y una supersecretaría para su operación, no fue sino la piedra de toque de una estrategia política encaminada a ganar el poder desde el poder mismo.

En términos formales, Salinas llegó al poder en 1988. En términos reales, fue hasta 1991 cuando demostró que ya era el Presidente de la República.

En Tamaulipas, estamos próximos a vivir un escenario similar, en cuanto a la necesidad de generar una estrategia política que permita validar sobre la marcha a Egidio Torre Cantú, quien asumió el reto de convertirse en candidato emergente ante el cruel sacrificio de su hermano Rodolfo.

En la magnífica entrevista publicada el pasado lunes en los periódicos Expreso y La Razón, Egidio Torre Cantú reveló al periodista Francisco Cuéllar estar consciente de ser el acreedor de un triunfo que fue manufactura personal de su hermano Rodolfo, y que hasta hace unos cuantos días no se imaginaba tener que afrontar en términos tan delicados.

A diferencia de Carlos Salinas, quien llega al poder cuestionado por la sociedad civil, Egidio Torre alcanza la gubernatura bajo un cómodo margen de votos propiciado por un priismo que casi acudió solo a la pachanga electoral. La escuálida oposición fue incapaz de motivar a las mayorías a participar en las urnas.

Sin embargo, al igual que el ex presidente Salinas, Egidio Torre requerirá de un proyecto que legitime su ascenso al poder desde el ejercicio de la responsabilidad de gobierno, y que demuestre que quienes le confirieron la grave responsabilidad de sustituir a su hermano Rodolfo no se equivocaron.

A diferencia de Salinas, Egidio tiene un importante factor a su ventaja: tendrá seis largos meses para definir líneas de acción, integrar un equipo de trabajo acorde al tamaño de los retos que habrá de enfrentar, y articular vínculos con los sectores sociales. Esa labor no es sencilla, pero si se desarrolla con dedicación y responsabilidad, los resultados serán favorables.

En la mencionada entrevista, el gobernador electo aprovecha para lanzar algunos mensajes en torno a su estilo personal de hacer política, y asimismo, despresurizar el escenario previo a su arribo a la primera magistratura del estado. Frases como “no soy duro, soy exigente”, “en noviembre veremos cómo queda el equipo” o “Rodolfo tenía sus amigos y yo los míos” podrían parecer piezas del lugar común. El mensaje entre líneas es que nadie se debe mover antes de tiempo. Que habrá justicia para los que cumplieron con las misiones asignadas en otras etapas… pero que también tiene sus propios afectos.  Y que a pesar de la preponderancia del encargo, seguirá optando por un “bajo perfil”.

A pesar de lo que ahora se diga, es un hecho que la estrategia de legitimación de Salinas fue exitosa. Al término de su sexenio, el Presidente Salinas gozaba de altos niveles de popularidad. Recuperó espacios para su proyecto (no necesariamente para el PRI), a través de la cooptación, el enfrentamiento o la indiferencia (“ni los veo ni los oigo”). Realmente el gran problema de Salinas fue no saber manejar su propia sucesión, proceso que se vio amargamente truncado con la muerte de Luis Donaldo Colosio. Se diga lo que se diga, el principal afectado por la muerte del sonorense fue el propio presidente de la República, condición que le estalló en la cara al terminar su mandato. Los hechos están a la vista.
La historia de Egidio Torre y la segunda campaña, la de la legitimación del proyecto, apenas está por escribirse. Su feliz término dependerá de la mano firme de quien lo encabeza, pero también de que cada uno de los involucrados desempeñe su papel con responsabilidad, compromiso, pero sobre todo, con  lealtad.

Faltan varios meses para conocer el estilo personal de gobernar de Egidio, el ingeniero, el ex alcalde sustituto de Victoria. El hombre que se ganó el corazón de los priístas en los funerales de su hermano menor. El tiempo por transcurrir de aquí a su llegada a la más alta responsabilidad de este estado vale oro, y así lo saben quienes conforman su círculo cercano. De la precisión de los movimientos que se desarrollen en este periodo dependerá la estabilidad inmediata de su proyecto. Al tiempo.

DE BOTEPRONTO: Honestamente la calidad de la entrevista de Francisco Cuéllar no tiene objeción. Se trata de un trabajo perfectamente elaborado, por un periodista al que no tengo el gusto de conocer, pero que se nota informado, sensible cuando es prudente y agudo cuando es necesario. Pero en política la forma es fondo. La primera entrevista exclusiva del gobernador electo a un medio no electrónico se otorga a un corporativo de medios del que siempre se ha rumorado su pertenencia al ex gobernador Yarrington. ¿No es mucho abonarle a la suspicacia? ¿Qué de plano no había otros medios? ¿Nadie lo solicitó antes? Son preguntas…. Que conste….

Por el momento es todo. Le espero de lunes a viernes en los espacios informativos de Grupo Fórmula Tamaulipas (89.5 de FM), Tele Fórmula (Canal 60 de Comunicable) y Libertas TV (www.libertas.tv). Y por supuesto, agradezco sus comentarios en formulatamaulipas@gmail.com . O si prefiere, sígame en twitter: @miguelisidro
 

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