Ya el secretario de educación José Manuel Assad Montelongo informó acerca del número de planteles educativos que tienen daños provocados...
Por: Carlos Santamaría Ochoa13/07/2010 | Actualizada a las 13:34h
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Ya el secretario de educación José Manuel Assad
Montelongo informó acerca del número de planteles educativos que tienen daños
provocados por el fenómeno meteorológico “Alex”, y ha dicho que se espera que
pueda restablecerse el servicio en los planteles para el próximo año escolar,
habida cuenta de que ya están todos los educandos en el período de vacaciones
de fin de cursos.
En más de un centenar de planteles se registraron daños;
hay de toda índole, desde vidrios quebrados hasta derrumbe de bardas o techos
de fierro, que fueron levantados para poder tener un espacio de actividad
física que no ponga en riesgo la salud de los alumnos. Estas estructuras
–algunas- cayeron víctimas de la fuerza del mal tiempo. Hoy viene lo más
difícil: la reconstrucción.
En este sentido, hemos constatado la ayuda que fluye por
diversos puntos: grupos de ciudadanos que no confían en algunas instancias han
llevado sus apoyos directamente al municipio de Hidalgo. En este sentido, habrá
que vigilar muy de cerca lo que llega, porque hay quienes aseguran que la ayuda
no se está entregando, que está en una enorme bodega controlada por autoridades
municipales, y algunos piensan que se está lucrando con estos apoyos.
Recordemos que todo lo que está llegando a estos sitios
es producto de la GENEROSIDAD CIUDADANA, aunado a los apoyos oficiales, pero el
grueso de lo que llega, viene de manos como las suyas o las mías: de gente que
se ha solidarizado en este sentido con las víctimas de “Alex”.
Nadie tiene la culpa de que haya llegado con tal fuerza,
pero sí hay consecuencias, hay víctimas y en ese sentido algo se tiene que
hacer.
Ya lo hemos escrito en otras ocasiones, inclusive, en la
semana que corre, pero la generosidad de los tamaulipecos está demostrada con
creces. Hay quien asegura que no es tal porque no hemos apoyado a nuestros
hermanos del vecino estado de Nuevo León, sin embargo, podemos asegurar que se
ha entregado más que el corazón en aras de paliar un poco el sufrimiento de los
tamaulipecos afectados.
No alcanza, sinceramente, para poder ayudar a todos, y
por ello la ayuda nacional es bien recibida.
Pero insistimos: hay que cuidar las manos de malos
mexicanos que están lucrando con este tipo de ayuda. Aclaramos que no toda la
gente que está en los centros de acopio es de este tipo, ya que, por ahí debe
haber uno o dos ladrones, pero por lo general los que están ahí, entregando sus
horas y esfuerzo son gente que quiere realmente ayudar.
Hay que imaginar que una familia tiene 10 o quizá 20 años
de existir como tal, y que poco a poco han comprado su sala, el comedor, un
refrigerador de mediano tamaño y otras pertenencias, a fin de tener un hogar
promedio, con sus limitantes pero con las comodidades básicas: cama, sillas,
enseres primarios y otros más.
Y de repente, un viento y agua de fuerza desmedida los
dejan desnudos, sin nada qué ponerse o donde sentarse a descansar.
Es donde la ayuda se hace necesaria.
El gobernador Eugenio Hernández Flores ha dicho que
algunas obras programadas para este año en que concluye su administración serán
suspendidas en aras de canalizar el recurso hacia los que lo necesitan con
verdadera urgencia.
Alguien dijo que la decisión de Geño era mala, porque no
terminaría a tambor batiente su sexenio. Pensamos lo contrario, ya que, si un
mandatario deja a un lado las obras de relumbrón para hacer llegar el apoyo a
los que lo requieren, su calidad humana se pone de manifiesto y también, el
interés en que todos vivamos mejor está ahí, latente, siempre en primera fila.
Las escuelas tendrán poco más de un mes para reponerse:
iniciaron las vacaciones escolares y seguramente el gobierno en sus tres
niveles tendrá mucho qué hacer, aunque a fuerza de ser sinceros, esperamos poco
del gobierno federal, dadas las circunstancias políticas imperantes en nuestra
nación.
En este rubro, sería también muy interesante que algunos
padres de familia y ligas de esas que tanto critican los que no saben, pusieran
todo su ingenio a trabajar para allegarse fondos que les permitan colaborar en
la reconstrucción de los planteles, dado que es difícil, muy difícil que el
gobierno nos dé todo.
Debemos romper esa costumbre, porque, finalmente,
insistimos en que el huracán no ha sido culpa de nadie.
Estos días de la semana, si puede, ayude, y más
aprovechando los días de la quincena: sacrifique un poco de su mandado
cotidiano, de sus compras diarias y entregue a esa gente el pequeño tributo a
la solidaridad que se pondrá de manifiesto en cada acción que realicemos en
bien de ellos.
No dejemos que estén solos, vamos a colaborar.
Las escuelas… ya se arreglarán: hay tiempo, pero la gente
que no tiene qué comer o con qué asearse, eso es prioritario, y hacemos el
llamado para apoyarles.
Hay centros de acopio en cualquier parte, solamente,
cheque la reputación de quien asegura que hará llegar los recursos, porque,
como dijimos, hay buenos, muy buenos, pero los hay también tan malos como la
carne de puerco.
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entrenos@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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