Hay mucha ayuda, lo sabemos y hemos visto en cada momento: los tamaulipecos estamos desbordados en los centros de acopio llevando víveres, ropa...
Por: Carlos Santamaría Ochoa11/07/2010 | Actualizada a las 18:39h
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Hay mucha ayuda, lo sabemos y hemos visto en cada
momento: los tamaulipecos estamos desbordados en los centros de acopio llevando
víveres, ropa y muchas cosas que requiere la gente que ha quedado prácticamente
sin nada luego del paso de las lluvias que azotaron el noreste mexicano. Falta
más.
Hemos constatado la forma en que los centros del DIF
Tamaulipas se multiplican en manos y apoyo, porque los victorenses están
llevando mucho de lo que se necesita. También, hemos sido testigos de grupos
sociales particulares que no buscan un afán protagónico sino únicamente ayudar
a quien lo necesita.
Las ayudas están coordinándose en instancias oficiales,
específicamente, a través del DIF estatal, donde se congrega la mayor parte de
los donativos. También existen cuentas bancarias habilitadas para las personas
que desean hacer llegar el apoyo en dinero, dado que en ocasiones nos sucede
que no tenemos idea de qué comprar, qué faltará más, si toallas o papel, si
jabón o latería.
Es cuando muchos optan por un donativo, rogando que esa
ayuda llegue a la gente para la que ha sido destinado. También ha habido
conciertos de algunos amigos y artistas, en aras de juntar algo más para ese
grupo vulnerado.
Sigue la reconstrucción, que quizá es la parte más
difícil.
En este sentido, vemos, por ejemplo, caminos y carreteras
hechas pedazos, así como viviendas donde el agua no dejó nada bueno:
electrodomésticos, camas, muebles, ropa y todo lo que había dentro ha quedado
al olvido: hoy, esa gente tiene que comenzar de nueva cuenta a conformar su
historia moderna, luego del devastador resultado de las aguas de un “Alex” que
únicamente llegó para destruir, aunque cierto es, ha dejado humedad suficiente
en presas y ríos para que el sector productivo pueda aprovechar oportunamente,
y para conjurar la falta del vital líquido.
Las presas, a tope, como sucede en este tipo de eventos,
también garantizan el abasto del vital líquido ya sea en aspectos de producción
o manutención, el caso es que hay suficiente agua para todos, pero eso no
quiere decir que haya que desperdiciar: debemos cuidarla como si fueran las
últimas gotas de nuestra existencia.
No solamente es Hidalgo, Tamaulipas: hay otros municipios
y sectores que han sido dañados y requieren de nuestro apoyo. No dejemos, por
favor, que toda esta gente tenga los problemas que implica enfrentarse a la
furia de la naturaleza. Hay que trabajar fuerte por ellos, los que han perdido
prácticamente todo, pero tienen la ilusión de que, con la solidaridad de los
tamaulipecos, se podrá salir adelante.
También nos hemos enterado que llegaron los primeros
recursos del FONDEN –Fondo Nacional de Desastres- y aunado este dinero a los
recursos que han destinado tanto el gobierno del estado como los municipales,
seguramente se podrá paliar un poco la situación.
No dejemos que sucedan más cosas que no podamos
enfrentar. Hay que dar una mano a los que la necesitan en este momento. Es la
hora de unir esfuerzos y dejar a un lado protagonismos grupales o individuales:
ellos nos necesitan mucho, y debemos responderles.
En la capital del estado, poco a poco se ve la
transformación que es posible gracias al trabajo intenso de quienes laboran en
el Ayuntamiento que encabeza Arturo Diez Gutiérrez, así como de las cuadrillas
de Telmex, Comisión Federal de Electricidad y otras paraestatales que están
haciendo el mejor de sus esfuerzos en aras de obtener buenos dividendos.
La tarea es de todos, no lo olvidemos.
Cierto es que en las calles aún se ve mucha basura:
piedras y ramas predominan en los paisajes urbanos, sin embargo, para
satisfacción de nosotros, cada día que pasa hay menos basura, lo que significa
que se está avanzando, que no se ha dejado de trabajar, pese a que hay gente
que todavía no recibe beneficio de esta ayuda.
Ellos están desesperados y es natural y comprensible,
pero también hay que tratar de entender que es difícil estar en varias partes a
la vez. Qué bueno que no se ha detenido el trabajo. Falta aún más.
La súplica para todos los que podemos hacerlo, los que no
fuimos afectados como aquella gente, para los que tenemos un poco más de lo que
necesitamos: hoy, nuestros hermanos nos necesitan, y es humano dar una mano
cuando más se necesita.
No dejemos que la depresión por haber perdido todo se apodere
de esa gente que no tiene más que su historia: hagamos que puedan sonreír
sabiendo que hay otros iguales a ellos que están propiciando una ayuda
solidaria.
No dejemos que nos gane ni la flojera, ni el egoísmo ni
nada de esas cosas: hoy por ellos, mañana…. ¿Mañana? Ya Dios dirá.
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entrenos@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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