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En el reparto de despensas el PRI llevará ventaja pues irán "copeteadas"...

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Sección: Especiales / Entrevistas

"Andábamos acarriando cuando llegó el fregazo de agua”

Acacio Torres Orta acompañado de su padre, Pedro Torres Rodríguez, revela que en el municipio de Hidalgo les dieron un cobertor, un colchón y una “despensita”, pero que después de eso, nadie se ha acercado a ellos

Por: Alejandro Paz

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09/07/2010 | Actualizada a las 22:17h

Ejido San Francisco, Hidalgo.- “Aquí námas vemos pasar los helicópteros, les hacemos señas pero no se paran”, dice Acacio Torres Orta en el momento en que rescata de entre el lodo la ropa de uno de sus hijos.

Con una camisa café y un short azul, junto a unas chanclas de color amarillo que le regalo una señora, el hombre asegura que el agua del río “San Antonio” no les dio tiempo de sacar nada.


“Mire así ando desde el jueves que el agua se llevó todo, no pudimos sacar nada, ahora andamos aquí buscando ropa pá que la mujer la lave y poder tener que ponernos”.


Acompañado de su padre, Pedro Torres Rodríguez, revela que en el municipio de Hidalgo les dieron un cobertor, un colchón y una “despensita”, pero que después de eso, nadie se ha acercado a ellos.


“Aquí a donde está mi familia nadie ha venido a vernos, a ofrecernos ayuda, no tenemos ni dinero y aparte el ejido quiere que mi papá les de las huertas para que me puedan dar otro terreno donde vivir”.


Explica que el agua todo se llevó: “Se llevó todas las casas me dejo ese cuarto verde parado, teníamos un porche, teníamos cuartos donde dormíamos mi señora, mis hijos y yo, toda mi familia pero ahora ya no hay nada”.


El campesino cuenta que en la noche del jueves se encontraba en su casa, y que la creciente del río les pego como a las siete de la noche, “ya para oscurecer, fue cuando empezó a brincar el bordo”.


Recuerda que cuando notaron que el agua empezaba a llegar a sus domicilios colocaron unas láminas con lodo en las puertas para que no entrara.


“Pusimos las láminas y vimos que el nivel de agua se bajaba, por lo que pensamos que ya todo había pasado”, señala.


Comenta que aun cuando pensaron que no iba a suceder algo más grave, empezaron a sacar lo que podían, sin embargo, en cinco minutos el agua estaba de regreso.


Antes dice, que se escuchó el tronadero de palos y piedras donde venía bajando el agua.
“Fue cuando andábamos acarriando que llego el fregazo de agua y ya no nos dejó entrar para nada, nomás saque unos dos marranos que tenía las gallinas, mi caballo también se lo llevo todo los animales que teníamos se murieron ahogados”.


Aun con el agua hasta el pecho se metió para sacar de su casa a sus padres, para después colocarse en el camino que va al ejido San Francisco.


“El agua nos llegaba al pecho, nos llevó cama roperos estufas todo lo que teníamos, nos dejó sin nada”.


La familia de Acacio consta de 13 adultos, sus papas, hermanos y cuñado; y 12 niños, entre sus hijos y sobrinos, hoy todos viven en unos “cuartos” que le prestó una señora.

Antes de finalizar, y observando a la que era la casa de sus padres, que hoy está a punto de desbarrancarse, el hombre contiene las lágrimas, y declara: “Cuando vi que el agua se llevaba todo sentí muy feo, pero después oscureció y námas escuchábamos el ruido donde rechinaban las láminas, porque se llevó todo el agua”.
 

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