Tamaulipas se encuentra convertido en territorio de calamidades, que se han venido sucediendo unas a otras. En escasa semana y media registramos un magnicidio, el paso de un huracán, el triunfo del abstencionismo...
Por: Miguel Ángel Isidro08/07/2010 | Actualizada a las 17:52h
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Tamaulipas se encuentra convertido en territorio
de calamidades, que se han venido sucediendo unas a otras. En escasa semana y
media registramos un magnicidio, el paso de un huracán, el triunfo del
abstencionismo, la amenaza del desborde de ríos, una depresión tropical… y una
visita presidencial.
Sinceramente desconozco los motivos de una visita presidencial que se
desarrolla bajo un esquema de blindaje, casi rayando en la secrecía. Obviamente
debe ser una labor muy seria el evaluar los daños generados por una
contingencia meteorológica, pero de eso a realizar una convocatoria casi a
hurtadillas, y efectuar una visita de pisa y corre… hay una enorme distancia.
La noche del miércoles, sin brindar mayor información ni itinerarios, se
requirió a los medios de comunicación acreditarse para la visita presidencial a
la ciudad de Matamoros.
Sólo se admitirían dos representantes por medio, es decir, un reportero y un
fotógrafo, para los medios escritos, y reportero y camarógrafo para las
televisoras. Desconozco si para el caso de las radiodifusoras el llamado
se limitó a una persona por medio, pero no sería de extrañar.
Como ya es costumbre en estos casos, el personal autorizado debería apersonarse
en las instalaciones del Aeropuerto Internacional Servando Canales hora y media
antes de la llegada del Ejecutivo Federal. No se proporcionó agenda,
información preliminar o itinerario alguno. Seguridad ante todo, el argumento.
Finalmente, a la llegada del presidente Calderón, se informó sobre la
instalación de una mesa de trabajo con autoridades estatales y municipales de
Tamaulipas, en el marco de la evaluación de los daños. En un periodo aproximado
de 180 minutos, se puso al tanto de la situación el mandatario federal, quien
asumió el compromiso de dar respuesta a los planteamientos. Ese lapso también
sirvió de marco para dos señalamientos contundentes.
Primero, el cuestionamiento directo al titular de la Comisión
Nacional del Agua, José Luis Luege Tamargo, sobre el motivo por el cual no se
tomaron previsiones necesarias en forma previa a la temporada de huracanes.
Hasta el momento no se ha explicado que funcionario decidió no desfogar las
presas antes del inicio de este periodo, y quien asumirá esa responsabilidad
frente a los habitantes de las zonas afectadas.
Asimismo, el gobernador Eugenio Hernández aprovechó la oportunidad para
reiterar la petición para que por lo menos 10 municipios tamaulipecos sean
agregados a la declaratoria de zona de desastre emitida hace unos días por la
Secretaría de Gobernación. Nuevamente, desde un escritorio, algún burócrata
trasnochado consideró que la población damnificada en municipios como Cruillas,
Güemez, Mante, Padilla, Reynosa y Nuevo Laredo, entre otros, no han
sufrido los suficiente con las secuelas del huracán “Álex” y el desborde de
ríos como para ser dignos de las limosnas que escurren del
erario federal vía el mentado FONDEN. Qué poca.
Felipe Calderón se fue tan rápido y escurridizo como llegó, dejando el
compromiso de atender todo lo expuesto, claro, previa revisión detallada de
cada planteamiento por parte de su imponderable equipo de anónimos asesores.
La situación prevaleciente en Tamaulipas, que tal vez no esté llegando a los
niveles de dramatismo que se han visto en Nuevo León, también requieren de la
atención del primer ejecutivo de la Nación. La gente pobre, aquella que perdió
todo porque poco tiene, no entiende de los criterios gobiernícolas para decidir
a dónde merece ir la ayuda. Por ello es que el pueblo siente tan lejano
al gobierno de la República.
Y para colmo de males, apenas despegó la aeronave que trasladó al presidente
Calderón al vecino estado de Nuevo León… y se dejó caer una intensa
tromba, producto de la entrada de la depresión tropical número dos de la
temporada, que gracias a Dios no alcanzó la categoría de tormenta
tropical, porque no la estaríamos contando.
¿Qué sentido de pertenencia se pretende generar con este tipo de visitas? ¿Esta
es la noción de pacto federal que se tiene desde Los Pinos? ¿Así es como se nos
convoca a que “Celebremos México”?
Es probable entender que bajo el argumento de la seguridad, el Presidente se
apegue a tanto resguardo Se entiende, pero no se justifica. Sobre todo, porque
ha sido él, y sólo él, el que ha jurado y perjurado que va ganando esa guerra
que de manera unilateral ha declarado.
¿No que íbamos ganando, señor Presidente?
Definitivamente, esta visita se suma a la lista de desastres de los días
recientes. Ni modo. Pero la verdad es que… ¡da coraje!
DE BOTEPRONTO: Como es natural, la victoria tiene muchos padres. A pesar de la
misérrima participación de los votantes en la justa electoral, muchos padrotes
de la partidocracia aparecerán en el escenario reclamando su cuota, ya sea en
los gabinetes municipales o en el próximo equipo estatal. Ya comenzarán a
aparecer sus nombres y presuntas hazañas en columnas y charlas de café. Lo peor
de todo, es que en seis meses, va a ser insoportable la presunción de sus
supuestas virtudes. Váyase preparando….
Por el momento es todo. Le espero de lunes a viernes en los espacios
informativos de Grupo Fórmula Tamaulipas (89.5 de FM) en Tele Fórmula (Canal 60
de Comunicable) y Libertas TV (www.libertas.tv).
Y por supuesto, agradezco sus comentarios en formulatamaulipas@gmail.com , o
si prefiere, sígame en Twitter: @miguelisidro.
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