No cabe duda que la gente que dirige los institutos políticos en nuestro país tiene poca memoria, o de plano, fingen una demencia que les conviene...
Por: Carlos Santamaría Ochoa06/07/2010 | Actualizada a las 16:19h
La Nota se ha leído 1826 Veces
No cabe duda
que la gente que dirige los institutos políticos en nuestro país tiene poca
memoria, o de plano, fingen una demencia que les conviene en el momento en que
deben sacar la cara y enfrentar las circunstancias.
Una prueba
clara de ello son las declaraciones de los dirigentes en Tamaulipas de Acción
Nacional y de la Revolución Democrática, quienes de plano, no se acordaron del
proceso electoral hasta que, como los toros en una plaza, vieron la estocada
hasta el fondo, perfectamente colocada y con daños reversibles.
El
presidente del PRD tamaulipeco, Jorge Mario Sosa Pohl culpa al candidato
Almanza de haber tenido una prácticamente nula participación en los resultados
finales. No se acordaron de don Julio hasta que vieron la paliza electoral que
les propinó el Partido Revolucionario Institucional, dañado por la pérdida de
su hombre fuerte, ni de la que les impuso un desconocido que ahora trabaja de
senador, cuyo nombre de José Julián.
Ambos
candidatos hicieron añicos a un PRD que tuvo momentos importantes cuando vivía
Juan Antonio Guajardo Anzaldúa, o cuando el líder de los petroleros y cacique
de Madero Joaquín Hernández Galicia traicionó al PRI y se vino todo el proceso
que concluyó con su encarcelamiento y divorcio del partido que le otorgó todo
lo que él quiso y hasta más.
Se han
olvidado que el PRD tenía presencia en varios municipios; como buenos
perredistas, emularon a sus “Chuchos” y a sus “Pejes” y se dedicaron a pelear.
Los conflictos con los hermanitos Chavira les ocasionaron una serie de
sinsabores que definitivamente se reflejaron en las urnas.
De parte de
Acción Nacional, pagaron muy caro el tener a un dirigente que nunca supo qué
hacer con todo el apoyo de la Federación, con el aval de la Presidencia y de un
aparato oficial federal que estuvo trabajando a favor de ellos, y se han
conformado con ocho triunfos, todos, como ellos, pequeños, salvo el de Tampico,
atribuido a una mala política, quien en su afán por llegar traicionó su
militancia y, aunque ganó en el puerto, nadie puede dejar a un lado que la
profesora Peraza es aún priísta de esa parte de elementos que viven renegando,
y que hoy, convertida en alcaldesa por el PAN, logró su ambición personal, mas
no su meta como mujer que argumenta tener el corazón para servir a los demás.
No existió
eso, solo desmemoria.
También dice
Sosa Pohl que a su candidato le sobró carisma pero le faltó experiencia, cuando
de todos es sabido que don Mario Sosa se dedicó a comprometer a su movimiento
de supuesta izquierda, a gritar contra todos los que se movieron en su contra,
y aún más, a “pichicatear” los recursos que los mexicanos otorgamos –de manera
obligada- para que los partidos hagan su trabajo, en una acción que
consideramos injusta, porque finalmente, los partidos no nos representan sino
que representan a una corriente política únicamente.
Y el PRD no
tuvo empacho en dejar a un lado todas las estrategias que pudieran funcionar en
aras de convencer a quienes no comulgan ni con PAN ni con PRI ni con los otros
partidos conocidos como los “chiquitos”, o sea, esos que se conforman para
mantener un registro, y nunca para ganar una elección, ya que ni postulados, ni
fórmulas adecuadas, menos conciencia política tienen.
Por parte
del PAN, simplemente vimos a un instituto político que no supo qué hacer en una
elección que sabía que estaba perdida desde que el PRI lanzó a su candidato
Rodolfo Torre Cantú (+), que sabía también que no tenía la mínima oportunidad
de hacer una campaña digna al no contar con un buen candidato, con ideas
congruentes ni nada por el estilo. Decidieron,
entonces, establecer el eje de sus campañas políticas en la difamación, en el
insulto y la queja anticipada.
Lo único que
faltaba era que pidieran la revisión voto por voto en Tamaulipas, donde
prácticamente la fuerza del ave azul fue borrada por una aplanadora priísta que
no alcanzo a cumplir lo prometido: el carro completo, pese a que se llevó
prácticamente todo lo que estaba en juego.
Seguramente
Ricardo Gamundi no acaba de contentarse por perder 9 municipios que, por
pequeños que sean, dejan marca en un dirigente que tiene la costumbre de estar
arriba, de ganar, de cumplir.
Ahora habrán
de plantearse una estrategia adecuada que les permita tener un papel decoroso
en las próximas elecciones, porque en las presentes, como dicen algunos
conocedores de la política mexicana, nadie ganó, ya que el PRI perdió estados
importantes, el PAN, conservó posiciones ligándose con sus enemigos naturales
como son los del PRD, los que nunca han reconocido en Calderón al presidente de
México, los que critican y desconocen todo lo que viene del virtual coordinador
de las campañas panistas en el país, y que nunca supieron tener el decoro para
hacer las cosas como debieran.
No
olvidemos, los que ganaron por la coalición son priístas resentidos, todos, que
no jugaron por la gente o por una elección, sin para ganar de la manera más
burda y grotesca: sacando al PRI de sus posiciones.
No les
importaba ganar o hacer suciedades, sino ganar el PRI, porque, dicho sea con
todas sus letras: tienen pánico de que en 2012 vuelva el tricolor a gobernar
una nación que está urgida de un estadista que trabaje al 100 por ciento para
todos los mexicanos, y no un dirigente partidista disfrazado de mandatario.
Esos
resentidos son los que ganaron. Ya la sociedad recordará estas canalladas y
pondrá a cada quien en su lugar.
Comentarios: entrenos@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
Síguenos y entérate de lo que ocurre en #Tamaulipas