No cabe duda que la naturaleza es impredecible y que nada ni nadie puede decir a ciencia cierta lo que va a ocurrir con los fenómenos naturales...
Por: Rosa Elena González02/07/2010 | Actualizada a las 22:15h
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No cabe duda que la naturaleza es impredecible y que nada
ni nadie puede decir a ciencia cierta lo que va a ocurrir con los fenómenos
naturales. Y es que aun cuando la naturaleza ha sido demasiado
benévola con la humanidad, hasta ahora es inescrutable su comportamiento, más
cuando reacciona a la forma inconscientemente en que el hombre se ha dedicado a
destruirla, maltratarla, y alterar sus ciclos con el único afán de buscar su
grandeza científica, aumentar su economía, o lucrar políticamente. Como buena madre, perdona y protege hasta donde le sea
posible, y además se encarga de proveer bienestar para sus hijos, pero cuando
se da cuenta que estos le fallan, le ofenden, y atentan contra ella sin
importarles el resto de la humanidad también se enfurece, hace una reprimenda
enérgica, y grita de dolor por tanto daño. Tratando de despertar la conciencia humana se manifiesta
de diferentes maneras, con temperaturas extremas de congelamiento o ardientes,
o con ciclones, y la muestra es el huracán ALEX del que se tenía conocimiento
aunque la ruta marcada era diferente, así la naturaleza mostró su poderío y su
voluntad. Por eso aunque las autoridades se prepararon y se
comenzaron a tomar las medidas pertinentes para hacer frente a las
contingencias ocasionadas por el fenómeno natural y evitar que causara daño, el
esfuerzo fue tirado por tierra ante su poder, no existió la posibilidad de
amarrar árbol por árbol que fueron arrancados de raíz, ni las ramas, muchos
menos evitar que los semáforos y espectaculares tronaran ante el poderío de los
vientos de más de 200 kilómetros por hora. El agua corría a raudales, imposible de contenerse, por
eso solo los necios insistían en señalar como incapaces a las autoridades ante
tanto destrozo, imposible hacer más, aunque un avance fue que no se registraron
pérdidas humanas como ocurrió en otros Estados como Nuevo León. La lección fue para quienes piensan que nunca sucederá
nada y se instalan en zonas de alto riesgo, por lo demás es entendible el caos
en los cajeros, gasolineras, y otros negocios que no se dieron abasto. Pero la madre naturaleza, sabia como es, conoce que ante
las contingencias la ciudadanía está unida, solidaria y dispuesta a ayudar a
quien lo necesite como verdaderos hermanos. El ejército mexicano aplico rápidamente el plan DN-III auxiliando de manera oportuna, devolviendo al
pueblo la confianza y credibilidad en las instituciones, las autoridades
estatales y municipales en alerta permanente, los albergues temporales
preparados para recibir a quien requiera de ellos, la comisión de electricidad
realizando el corte en el suministro de energía para evitar tragedias o pérdidas
humanas. Las agrupaciones juveniles apoyan en labores de
rescate y los grupos religiosos se aprestan para llevar comida caliente y ropa
a quien lo necesite, los medios de comunicación dan cuanta de los
acontecimientos y no se dedican al ataque, se dedican a informar y a vestir a
esta ciudad de solidaria, hay avisos oportunos, y eso de entrada es bueno y
reconfortable para todos. Es cierto, el huracán causo serios daños, y después
vendrán las enfermedades, la escasez de alimentos, entre otros problemas, pero
también es verdad que solo marca donde se debe poner atención, donde se deben
canalizar los esfuerzos y que todo lo que se haga este bien hecho. Quizá no se esperaba que azotara esta ciudad un huracán de ese tamaño, pero ya
ocurrió, lo que sigue es que lleguen los apoyos federales para las zonas de
desastres como nuestra capital y que la autoridad tome cartas en el asunto y
diseñe reglamentos para hacer más seguros los espectaculares que ahora vemos
destrozados o derribados desde su base. También es necesario que se concientice o actúe más
enérgicamente para castigar de alguna manera a la gente que se aferra a vivir
en la margen del río sin medir las consecuencias y exponiendo a sus propias
familias, cuando ya en repetidas ocasiones se les han brindado predios seguros
y apoyos para construirsus hogares y
vivir con tranquilidad. De los árboles es imposible crear leyes para evitar que
se caigan, menos cuando son arrancados de raíz, tampoco se puede ordenar a un
poste de semáforo que no ceda ante ese poderío, menos evitar que se caigan
postes de luz porque de sobra se sabe que estos si tienen las medidas de
seguridad necesarias para ser instalados. La madre
naturaleza esta consciente del comportamiento humano y que nunca faltan en una
sociedad los vivales que tratan de aprovechar la desgracia ajena o las
contingencias para tratar de vestirse de gloria y lucrar con la necesidad y
capitalizarla económica, política o socialmente… ya los vemos, ahí andan como
siempre, algunos engañando a la gente haciéndole creer que se pudo hacer mucho
más para prevenir, como si la naturaleza fuera predecible. vida.diaria@hotmail.com
Es Licenciada en Relaciones Públicas. Ha colaborado con editoriales en El Mercurio. Fue jefa de Prensa en Ciudad Victoria y ocupó la jefatura del Departamento de Difusión y Comunicación Social de la Comapa.
Además ha colaborado en distintas campañas políticas.
Actualmente su columna Vida Diaria se publica en el Portal HOYTamaulipas y los periódicos La Verdad de Tamaulipas, Expreso, La Extra, La Voz de Tula, El Tiempo de Mante y Astronoticias
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