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Sección: Editoriales / Escenario político

24 horas tuvo Egidio Torre para hacer proselitismo

¿Qué sigue de aquí al domingo? Nadie sabe todavía. Cómo le va a ir al PAN con todo y lo que alcanzó a hacer hasta el domingo pasado JOSÉ JULIÁN SACRAMENTO tras 45 ...

Por: Marco Antonio Torres de León 01/07/2010 | Actualizada a las 16:17h
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¿Qué sigue de aquí al domingo? Nadie sabe todavía.
Cómo le va a ir al PAN con todo y lo que alcanzó a hacer hasta el domingo pasado JOSÉ JULIÁN SACRAMENTO tras 45 días de campaña proselitista?
Pocos lo saben, pero habrá que esperar; ya quedan solo 3 días.
Sereno moreno, o como dijo el gringo, where moment.
No hay qué confiar mucho en las encuestas, aunque ya estas formen parte de la subcultura política de México y coadyuven a crear más confusión en el electorado; y a hacer ricos a unos y a otros.
El negocio de las encuestas son el aderezo que enriquece a muchas familias, entre otras a Mientofsky y a su primo hermano Mentirosofky; a Lavín y a sus carnalitos, a Gea y Asociados, a María de las Heras, a Milenio Encuestas y parémosle de contar.
Solo contribuyen a generar más caos, dimes y diretes. Se fuga dinero por ahí, como no tenemos una idea. Millones de pesos que nunca llegan a tocar los humanos.
Razón por la cual hay qué pedirle a la gente que no tire su voto a la basura. Salga a votar por el partido y candidato de su preferencia.
 El bussines de las encuestas es grande. Este es el negocio del siglo. Con solo mandar cuadrillas de jovencitos sin empleo a preguntar a las calles por quien votarían, y pagarles unas cuantas monedas, los partidos políticos y candidatos logran posicionarse mediáticamente; lo prefieren así en lugar de invertir en el pueblo todo el dinero presupuestado para las campañas.
Al pueblo tamaulipeco las encuestadoras le dan atole con el dedo, y a cambio solo crean escenarios triunfalistas falsos, desde ese momento la desmoralización crece sobremanera.
Repetimos, las encuestadoras son la subcultura de la mentira, el negocio del maquillaje y la manufacturación de presuntas victorias anticipadas.
Así que no crea en subjetividades, salga a votar.
El PRI en su paso por los días de campaña de cara al 4 de julio derrumbó muchos planes de candidatos del PAN por la vía del cloroformo, o sea a través del Nocaut; pretendió –a través de una guerra sucia- destruir a toda la oposición desde una sede alterna al PRI, que son las oficinas mismas del IETAM, motivo por el cual fenecieron proyectos de aspirantes viejos y nuevos, como GENARO DE LA PORTILLA en Altamira por ejemplo.
Y apenas ayer, el proyecto de JOSÉ LUIS VARGAS El Chilero estuvo a punto de venirse abajo.
En otras palabras el chile que él mismo produce se le estaba yendo a la boca.
Naturalmente es pura guerra asquerosa, puro pleito sucio, como en general se presentaron las campañas en los 43 municipios de Tamaulipas.
Harry el Sucio aparecería como un niño inocente de mamila y teta frente a las bajezas cometidas por el PRI y por otro lado por el PAN.
Aunque los zorros peloteados del PRI para eso de tranzar el día de las elecciones se las gastan solitos.
Hablando con JOSÉ JULIÁN SACRAMENTO, éste matamorense nos hizo algunas revelaciones muy interesantes, que no habíamos abordado debido a que sobrevino la terrible noticia del repentino fallecimiento de Rodolfo Torre Cantú.
SACRAMENTO GARZA nos dijo que batalló mucho desde que empezó su campaña. Que FRANCISCO J. GARCÍA CABEZA DE VACA nunca contribuyó con dinero para su campaña, solo se sumó a darle apoyo al candidato a la alcaldía de Reynosa, Chuma Moreno y de pasada a su proyecto a la gubernatura, pero en segundo término.
El reynosense estuvo distanciado de su proyecto de gobierno y de su campaña, motivo por el cual sintió –en ciertos momentos- estar luchando contra gigantes invencibles.
Aunque no lo dijo con claridad, dio a entender que pocos, muy pocos lo ayudaron a efectuar campaña.
Prácticamente luchó solo en el PAN para intentar ser gobernador.
Pero con todo y eso, agregó, hay municipios que –sabe- están ganados a estas alturas, entre otros Antiguo Morelos, Nuevo Morelos, Xicoténcatl, Rio Bravo, Valle Hermoso por citar algunos.
A pesar de remar contracorriente, José Julián Sacramento dijo que no desistiría de su plan de ninguna manera y que irá hasta el final, es decir, hasta llegar al 4 de julio;  y que invita a todos los tamaulipecos a que salgan a votar y a vencer el abstencionismo; la campaña política terminó ayer.
Hoy solo resta esperar al 4 de julio y esperar que los panistas salgan a las urnas a votar, sostuvo.
Sacramento afirmó que con 550 mil votos obtenidos el 4 de julio estaría del otro lado, ganado, constituyéndose en gobernador.
¿Por qué el PRI estatal determinó elegir a EGIDIO TORRE CANTÚ candidato a gobernador?
Se cree que es derecho que le correspondió única y exclusivamente a Eugenio Hernández Flores, quien tumbó así la propuesta de Beatriz Paredes Rangel.
Se cree que antes de su llegada al Poliforum para dar aquéllas emotivas palabras a nombre de su familia Torre Cantú esa tarde, Egidio Torre Cantú ya sabía que iba a ser propuesto como candidato a gobernador.
Razón por la que los conocedores de inmediato reconocieron el discurso como un “auto-destape” como eventual candidato a gobernador suplente de su hermano, recién fallecido.
Motivo por el cual Egidio Torre no ha dejado de recibir críticas por tal osadía.
Ciertamente es entendible que tenía que existir una pasarela donde EGIDIO TORRE pudiera ser presentado ante la cúpula tricolor como prospecto.
Esa fue la pasarela. De ahí que el discurso dejó de ser –en ese momento- una romántica transmisión de sentimientos salidos de lo más profundo del corazón, para adquirir doblez en el fatuo rubro de los intereses.
Por un lado, cierto, fue un discurso notable que describió el corazón de un hermano de sangre, frente  a la muerte de un hermano menor; pero también se cree que llevaba la intención de ser presentado ante la sociedad tamaulipeca y el cónclave priista como el más viable a suplir a un candidato recién desaparecido.
Algo que era a esas alturas una exigencia. Lo más pronto posible había qué elegirlo.
Y así fue.
Ahora bien, se cree que el PRI eligió inteligentemente a EGIDIO TORRE CANTÚ pues así logra evitar suspicacias y controversias entre su militancia, a unas cuantas horas de que llegue el 4 de julio; sin añadir que para los 500 mil o 600 mil fotocredencializados del PRI será mucho más fácil y menos riesgoso salir a votar por un TORRE CANTÚ, que por otro apellido, por ejemplo, un MARCO A. BERNAL GUTIÉRREZ o un OSCAR ALMARAZ SMER.
No importando en este caso que sea un consanguíneo llamado Egidio, y no Rodolfo.
De ahí que se cree que Eugenio Hernández Flores acertó; Aunque por ningún motivo puede quitarse el sobrenombre de inflexible y duro para gobernar; así como para ejercer el mando con vara y fuete implacable.
Hay quienes afirman que Egidio Torre era en realidad el verdadero amigo del actual gobernador y no Rodolfo Torre. Cierto, Rodolfo era el médico de cabecera de la familia Hernández
De forma inédita, EGIDIO TORRE CANTÚ solamente tuvo un día completo (24 horas) para ser presentado a prensa y sostener encuentros públicos.
Como si las manecillas del reloj gustaran de bromear con su destino, Egidio Torre contabilizó exactamente 24 horas desde que fue electo suplente de su hermano Rodolfo, hasta que acabó el tiempo donde hay qué resguardarse y esperar al 4 de julio.
Contrastando esto con el proyecto de gran envergadura que efectivamente le espera, ser gobernador de Tamaulipas si logra ganar el PRI las elecciones del domingo.
Ahora bien, el priismo de a pie no sabe a ciencia cierta quién es Egidio Torre Cantú, pues aunque lo ubican ni conocen su rostro.
Por eso decimos, son las elecciones a gobernador más extrañas que se hayan visto jamás.
Parece este ser un sueño…un sueño irreal.
Es todo, hasta mañana.
A ENRIQUE BLACKMORE lo saludé el día del cierre regional de campaña del extinto Rodolfo Torre en González, justo atrás del templete principal. Acababa de terminar el acto multitudinario y la gente estaba yéndose.
Estábamos de espaldas, a plena media calle y bajo un sol ardiente de más de 40 grados centígrados, calor que nos calaba hasta en los cabellos de la cabeza.
De repente sentí una fuerte palmada en la espalda. Sin saber cómo, inconscientemente –ahora lo recuerdo en retrospectiva- y sin siquiera voltear a ver quién era, imaginé que se trataba de alguien que por mí sentía un afecto especial; sentí que era un amigo entrañable, a juzgar por la fuerte palmada dada a mi persona. Me la dio con especial enjundia.
Viro mi rostro y en efecto me doy cuenta que era él; iba como siempre, vestido con camisa blanca, pantalón caqui. Su camisa como siempre la llevaba de manga corta.
Para ser grandes amigos no cuenta el historial ni el tiempo que lleves de conocer a la persona. Basta la buena química y también una buena dosis de mutuo deseo por caerse bien.
Eso ocurrió entre Enrique y yo. Después supe que Enrique deseaba saber quién era Marco Torres, pues al parecer no le desagradaba el estilo de escribir de este servidor.
A Enrique –el diputado, el amigo- apenas tenía un mes máximo de conocerlo pues lo conocí el día que vino al Mante el fallecido Rodolfo Torre al parque Canoas, en donde el candidato aglutinó a miles de gentes.
Ahí lo traté, aunque no en condiciones estupendas, sino en condiciones accidentadas. No hubo tiempo de nada, porque ya todo mundo se iba; pero se me quedó grabado su rostro y sonrisa relajada y personalidad desgarbada.
Después en Altamira, Tamaulipas, 15 días después, me presenté con él formalmente en un Super Cream, a donde arribó el contingente de priistas, encabezado por Rodolfo Torre, Griselda Carrillo, Pedro Carrillo y por Armando López.
A Enrique Blackmore le ofrecí una sincera y sentida disculpa por aquél incidente ocurrido en el Parque Canoas y me respondió humilde: ¡ Nooo, no me digas eso!; no tienes porqué disculparte. Entiendo la tensión con la que trabajan ustedes los reporteros, así que por favor, asunto arreglado”.
Se despidió con un abrazo afectuoso de mi mientras salía del Súper Cream.
Era una lluviosa tarde y ya no lo volvería a ver sino unas cuantas horas después, unas 4 horas, el diputado local reapareció en el lobby de un hotel de Tampico y ahí nos invitó a comer a seis reporteros que permanecíamos a la expectativa y en espera de un acto político con jóvenes universitarios.
En el lobby del hotel estábamos Marcelino, Rubén y cuatro compañeros más, todos ellos de Tampico, dicharacheros, juguetones, bromistas-
La penúltima vez que vi a Enrique Blackmore, lo vuelvo a repetir, fue en González, aquélla tarde calurosa de fuerte sol incandescente, un sol que calaba hasta por adentro de los zapatos.
A Enrique nunca más lo volvería a ver desde aquél día.
Supe que se fue al cielo días después; y supe que está con Dios.
Hasta mañana.
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