Llegó el primero de una serie de huracanes: Alex, mismo que arribó a la entidad por el municipio de Soto la Marina, y no La Pesca, como dijeron en forma ...
Por: Carlos Santamaría Ochoa01/07/2010 | Actualizada a las 14:40h
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Llegó el
primero de una serie de huracanes: Alex, mismo que arribó a la entidad por el
municipio de Soto la Marina, y no La Pesca, como dijeron en forma equivocada
los periodistas de Milenio, desconocedores de la geografía nacional y de su
labor.
Como
siempre sucede en estos casos, la desinformación causa alarma y muchas
reacciones poco propicias, sin embargo, cuando las cosas se hacen adecuadamente,
la gente tiene forma de prevenirse. Nunca se podrá evitar que un huracán cause
daños, que llegue y destruya, pero sí se puede evitar que mate gente.
En ese
aspecto, el sistema estatal de Protección Civil está siempre trabajando
adecuadamente; no existe la menor duda de su eficacia, porque se tiene una
coordinación con el Servicio Meteorológico Nacional para poder informar a su
vez al sistema estatal y luego a los municipales, de forma tal que la
ciudadanía no tenga problemas, al menos, para guarecerse del mal tiempo, salvar
su vida y lo básico de sus pertenencias.
Hemos
visto información en otros países donde la tragedia se lleva vidas, recuerdos,
historias, y deja a los pueblos desnudos, sin historia, sin su gente, sin sus
remembranzas que le dan una razón para seguís siendo.
El
gobierno de Tamaulipas tiene un muy buen sistema de Protección Civil, y eso hay
que destacarlo, porque también en el mismo aparato de prevención juegan un
papel muy importante los medios de comunicación, ya que es a través de éstos
que se da a conocer el reporte, las medidas a tomar y todo lo que se necesita.
Es fundamental, pues, el hecho de contar con un gobierno eficiente.
Y bueno,
los resultados, por una parte, son los de inundaciones, cables sueltos por
todas partes, postes y árboles derribados, espectaculares en el suelo, y un
sinnúmero de calles afectadas, pero la parte determinante es que se han salvado
vidas por tener avisos a tiempo, oportunos.
En ese
sentido, consideramos que cualquier inversión y esfuerzo bien valen la pena
cuando se trata de rescatar vidas; Salvador Treviño Salinas tiene un buen
equipo perfectamente coordinado, reforzado a nivel municipal en los 43 lugares
donde se debe atender la medida de prevención, y seguramente que hay mucha más
gente que acude al llamado y tiene forma de atender indicaciones y auxiliar a
quien más lo necesita.
En un
recorrido por algunas partes de la ciudad pudimos constatar los años que
ocasionó “Alex” en la noche de este miércoles para amanecer en jueves,
damnificados en una gran parte de la población. Victoria tiene muchos daños en
todos sentidos y hay que comenzar la reparación de los mismos.
Hay que
destacar que el personal de la Comisión Federal de Electricidad no se ha dado
abasto en cuanto a demandas de restitución del servicio, quizá porque son
muchísimos los daños o de plano, porque no hay la capacidad para hacerlo, pero
nos consta que muchos sectores de la ciudad estuvimos sin energía eléctrica
desde las 9 de la noche, y eran las 14 horas del jueves y ni esperanza de poder
subsanar este asunto que nos preocupa y afecta.
Uno habla
al 071 y nos dicen que estamos llamando a “una empresa de clase mundial”, sin
embargo, no tienen la capacidad ni el personal adecuado para atender estas
contingencias.
Somos
afectados de ellos, aunque para los cobros, siempre hemos de ser los primeros,
so pena de que nos dejen sin servicio subsecuente.
Aquí
debieran atender las autoridades de CFE el llamado de la gente y devengar los
muchos cientos –y en ocasiones, miles- de pesos que se pagan por concepto de
luz mal atendida.
Según el
reporte del mediodía del jueves, “Alex” estaría entrando de lleno a la entidad
y perdiendo fuerza; se hablaba, unas horas antes, de vientos sostenidos de más
de 140 kilómetros por hora, y en este momento ya había de únicamente 75, es
decir, prácticamente la mitad de la fuerza con que ingresó a suelo tamaulipeco.
Las
recomendaciones no se han hecho esperar y hemos constatado también en tiendas
departamentales la forma en que la gente va a surtirse de alimentos que pueden
guardarse sin refrigerarse, de agua, baterías, velas y veladoras y uno que otro
que ha invertido en una pequeña planta de luz, a manera de poder, al menos,
conservar los alimentos en forma tal que pueda garantizarse su consumo.
Esto
último es básico cuando se tiene una familia numerosa, ya que en este caso, los
señores de CFE no tienen una mínima idea del daño que se ocasiona a los hogares
cuando sencillamente no se hace el trabajo a tiempo.
No es un
comentario ingrato, porque siempre hemos reconocido el trabajo de estos
personajes, solamente que, hoy por hoy, se han puesto en un plan de marcada
deficiencia, digno de la mayor de las críticas hasta de los señores de aquel
sindicato de electricistas que juran y perjuran que la CFE y la carabina de Ambrosio….
Son lo mismo.
Comentarios: entrenos@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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