No podemos negar de ninguna manera el hecho de que en México se viene una escalada de precios que nos afectará prácticamente a todos. El alza a combustibles...
Por: Carlos Santamaría Ochoa18/01/2010 | Actualizada a las 14:48h
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No podemos negar de ninguna manera el hecho de que
en México se viene una escalada de precios que nos afectará prácticamente a
todos. El alza a combustibles, impuestos y demás nos está comenzando a ahogar:
ya muchos negocios establecieron una escala de incrementos que se dejarán
sentir en estos días en forma poco gradual y que perjudica la economía popular,
premiada con un aumentito de dos o tres pesitos en el salario mínimo de los
mexicanos.
Sin embargo, todo está subiendo, menos la calidad,
y para muestra basta un botón. No se le ocurra, sinceramente, caer en las garras
de centros de supuesta atención al cliente de equipos de cómputo que no tienen
más responsabilidad que dejar el servicio en manos inexpertas, faltas de
honestidad y probidad, como sucede con un supuesto centro de atención de una de
las firmas de aparatos electrónicos más seria del mundo como es SONY, y que,
honestamente, ha dejado en manos de “chambones” e inexpertos su reputación, al
menos en el sur de Tamaulipas.
Existe un negocio en el puerto de Tampico que se
ostenta como centro de servicio y que tiene como razón social “Electrónica y
Venta Fer, S.A. de C.V.”, el que está inscrito dentro de los centros de
atención de la firma japonesa en mención.
Tuvimos la mala fortuna de decidirnos a comprar
una máquina de esta firma, y de la serie mini VAIO, la que ha salido al mercado
con muchos conflictos, y recomendamos ampliamente no comprar si no se tiene la
idea de que el dinero se tirará a la basura.
La máquina presentó los problemas de un diseño más
ideado y no probado adecuadamente, y en línea nos han tenido más de una hora
tratando de atender el asunto que finalmente no nos resolvió el conflicto.
Lo siguiente: ir a un centro de atención SONY, y
propiciar la entrega física del equipo, con la advertencia de una persona poco
amable y nada educada de que se tendría que formatear el equipo con cargo al
cliente.
¡Como si nosotros tuviéramos la culpa de la mala
atención y deficiente calidad de sus aparatos!.
Luego de 30 días, el aparato no aparece, pese a
que la promesa fue de que quedaría conjurado el problema en cinco días.
Desgraciadamente, lo siguiente es ir a la
Procuraduría Federal del Consumidor a exponer la queja, pero como suele suceder
en esas instancias, las compañías grandes gozan de una sospechosa complicidad y
“comprensión” a sus aspectos negligentes.
Ya dicen que la batería esta mala, y que por causa
de las fiestas de fin de año no se surtió adecuadamente. Seguramente la resaca
de navidad y año nuevo hizo presa en la mexicanísima forma en que gente como
los empleados de esta empresa tampiqueña y de Sony en México les provocó el
incumplimiento de compromisos profesionales. Todo mundo se escuda en las
fiestas, cuando no debe ser de esa manera, sino escudarse en el trabajo
cotidiano.
La situación ha llegado a un momento en que ni
Tampico ni Sony México pueden atender a sus clientes; nos tienen agarrados del
cuello, con nuestros equipos y la negligencia a todo lo que puede dar.
No se vale, y debe existir una instancia legal que
les obligue a cumplir y a indemnizar por el daño que ocasionan, pero que
realmente funcione, porque lo que nos entregan, simplemente son migajas.
Curiosamente, entre usted a la página web de la
compañía japonesa con filial en México y verá que no tienen siquiera cuidado en
lo que informan.
Si usted tiene algún número de cuenta, podrá
observar que no lo van a atender y que sus pedidos no aparecen en la sección
correspondiente.
Como si hubieran intervenido algunos “hackers” la
página de Sony y afectado su base de datos. Lo más común que puede suceder,
dado que con la calidad con que se manejan –insistimos- no podemos pedir que
nos traten bien.
Luego, dan uno y otro número de extensión o
teléfono que sirven para dos cosas: para nada y para… Como sea, se la pasa uno
esperando en la línea, con el oído rojo de tanto presionar con el auricular,
pero no se preocupe, no pasa nada, Sony no atenderá su queja, porque es uno más
de los tantos millones de clientes que tienen en el mundo.
Es increíble que exista este grado de
ineficiencia, y lo peor, no hay un ejecutivo disponible para quejarse, ya
que hoy todo es en línea, o por vía telefónica, con una opción y otra que nos
llevan a nada.
Es lo de todos los días.
Si me pide una sugerencia, no se le ocurra comprar
una lap top de la línea VAIO, le puedo demostrar que es la peor y más cara
compra. Será algo así como tirar su dinero.
Busque a un amigo que sepa de computadoras y
le recomiende una que sí tenga buena tecnología, calidad y sobre todo, soporte
técnico y humano.
Comentarios: santamariaochoa@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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