En la sociedad en que vivimos, sabemos de algunas personas que tienen una trayectoria pública y hoy están ubicados en alguna de las candidaturas, aunque otros...
Por: Carlos Santamaría Ochoa25/06/2010 | Actualizada a las 15:10h
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En la
sociedad en que vivimos, sabemos de algunas personas que tienen una trayectoria
pública y hoy están ubicados en alguna de las candidaturas, aunque otros de
plano no alcanzaron siquiera este privilegio ciudadano que significa buscar la
preferencia popular para encabezar un proyecto de cambio o continuidad a lo que
se está haciendo bien. Los candidatos, pues, son ciudadanos que tienen algo que
proponer y, desde su óptica muy personal –o partidista- es la mejor opción para
nuestra comunidad o nuestro estado.
De esta
forma encontramos el proyecto de gobierno de Rodolfo Torre Cantú, candidato del
PRI a la gubernatura, quien ha establecido las prioridades de su gobierno ahora
que ocupe la titularidad del poder Ejecutivo en Tamaulipas.
Otros
aspirantes también tienen sus propuestas, aunque hay quienes se han robado
–literalmente- los ofrecimientos que alguna vez nos hiciera quien hoy ostenta la
titularidad del Ejecutivo federal, y que no nos cumplió, ya que, a más de tres
años de distancia, seguimos pagando una tenencia injusta, y además, a ese lapso
de tiempo, no nos ha dado la tranquilidad que ofreció, entre otras promesas.
Hoy, su
compañero militante hace las mismas propuestas que, a juzgar por los resultados
obtenidos, no tenemos por qué creer, ya que no se nos ha cumplido nada,
exceptuando las increíbles alzas en servicios de gobierno, impuestos, y un
congelamiento de salarios que nos ha hecho más pobres cada día.
Y hay
otros ciudadanos que desde trincheras distintas buscan la preferencia
ciudadana.
Eduardo
Alcalá Ruiz es uno de ellos. Conocido en la entidad por su filiación contraria
a la derecha, militante de partidos opositores y ex dirigente del Consejo
Cívico de Instituciones y demás, hoy es un ciudadano enojado con quienes le
ofrecieron una candidatura que a la mera hora se la hicieron “tablas” de una
manera poco justa y honesta.
Alcalá es
un buen hombre, aunque no compartamos sus ideas políticas, que son tan
respetables como las de cualquier ciudadano.
Hoy, nos
manifestamos totalmente en contra de la propuesta de Alcalá Ruiz en el sentido
de que está invitando a nulificar nuestro voto, y aprovecha la tecnología para
enviar por correo electrónico su exposición de motivos que, insistimos, es muy
respetable, pero de alguna manera se convierte en propuesta irresponsable, dado
que es una obligación de los ciudadanos el elegir a nuestros gobernantes,
manifestarnos en contra de los que pensamos que no son opción, pero en
definitiva, si no participamos, pensamos que no tenemos derecho a criticar, a
exigir, a opinar.
Somos de
la idea de que quienes tenemos el derecho –que también es una obligación
ciudadana- de votar y elegir, debemos participar activamente, y no podemos
darnos el lujo de complacer al partido que gobierna a un México herido, con la
idea de no votar, ya que, de todos es sabido que una de las estrategias de los
que llama la opinión pública “el ave azul” es la de no acudir a las urnas,
apostando ellos de esa forma a que entonces no se manifiesta la voluntad
popular y así consideran que alcanzarían un triunfo que, al menos en
Tamaulipas, está lejano porque ya nos hemos dado cuenta de la calidad de sus
miembros y de sus cerrazones políticas y ciudadanas, ricas en represión y
actitudes poco congruentes que nos mantienen en vilo a todos los mexicanos.
No votar
significa el dejar la decisión en los demás.
No votar,
insistimos, es una actitud poco responsable, y llama la atención que venga la
propuesta de un victorense que ha participado mucho en la política y sabe de la
importancia de mantener un sistema democrático.
Todo
mundo critica el que se compran voluntades y votos, pero nadie puede demostrar
que el día de la jornada se presione a la gente. Resulta falso pensar que
alguien esté dentro de la casilla obligando a uno a votar por tal o cual
candidato.
Somos de
la idea de que, cuando alguien llega con su boleta a emitir su opinión a través
del voto, ya sabe a quien irá a favorecer. Sobran los argumentos poco lógicos
de la presión y compra de votos.
Suponemos
que el licenciado Alcalá tiene argumentos para pensar que los partidos
políticos son poco serios y probablemente tenga razón, pero de ahí a pensar que
debemos nulificar el voto, sentimos que es una irresponsable propuesta, tan
grande como el decir a la gente que no pague impuestos, aunque no estemos a
favor de tanta carga impositiva del gobierno federal.
No
podemos combatir lo que pensamos que no está bien con una acción que tampoco
está bien. La ilegalidad se combate con legalidad, la trampa, con participación
honesta, y es ahí donde hemos sentido que todo ciudadano que tenga el derecho
de hacerlo tiene la obligación de salir a su casilla a cruzar en la boleta el
círculo del partido de su preferencia.
Otra
actitud, pensamos que es irresponsable, ilógica y no permitirá que avance la
democracia.
Nadie
tiene la culpa que los de Convergencia no le hayan cumplido y esté enojado con
los partidos. Alcalá no tiene razón, desde nuestro punto de vista, y menos,
tiene derecho a orillarnos a no participar, porque se convierte en un gran
enemigo de la democracia y da fuerza a la decisión de quienes no lo postularon:
si lo hubieran hecho, hay que imaginar qué tipo de gobernante hubiéramos
tenido, navegando en la ilegalidad y la irresponsabilidad ciudadana. Se salvó Convergencia,
no cabe duda.
Comentarios: entrenos@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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