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Sección: Editoriales / La Ley de Herodes

En este pueblo no hay espías

En 1962, en cineasta Alberto Isaac filmó una comedia costumbrista basada en un cuento corto del maestro Gabriel García Márquez, bajo el título de “En este pueblo no hay ladrones”

Por: Miguel Ángel Isidro 24/06/2010 | Actualizada a las 19:36h
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En 1962, en cineasta Alberto Isaac filmó una comedia costumbrista basada en un cuento corto del maestro Gabriel García Márquez, bajo el título de “En este pueblo no hay ladrones”.

La cinta trata sobre los acontecimientos que se desatan en un pequeño pueblo, que puede ser una de las millones de comunidades rurales de América Latina cuando un pobre diablo llamado Dámaso, necesitado de plata por el embarazo de su esposa Ana, rompe las cerraduras del billar de la localidad, buscando robar algo de dinero. Como encuentra vacía la gaveta, decide llevarse consigo las bolas de billar del establecimiento, pensando que tendrían algún valor para alguien.

Tras este hecho se presentan una serie de equívocos que dan sabor a la historia. Y que, muy al estilo del maestro García Márquez, pintan de pies a cabeza a cada uno de los miembros de la sociedad que conforman nuestro folklore latino. Pero la pieza clave de la historia, la conforma la afirmación generalizada de los paisanos, que aseguran, sin temor a equivocarse, que el hecho se tendrá que aclarar,  simple y sencillamente porque en ese pueblo “nunca han existido ladrones”.

Cada personaje juega su rol en este enredo.

Está Don Roque, el dueño del billar, quien aprovechando el entuerto, jura y perjura que además de las famosas bolas, le habían robado de su gaveta 200 pesos “de los de antes”. Es decir, cuando hay un escándalo, hasta el presunto afectado busca como sacarle raja al asunto.

O está el caso del alguacil del pueblo, que sin realizar investigación alguna, se guía por los chismes del populacho, y concluye que el autor del crimen es el tipo más feo del pueblo, basándose en la afirmación de que en un pueblo donde no hay ladrones, el único ladrón posible es el más negro, el menos agraciado y para colmo, el más pobre.

El propio pueblo termina cayendo en cuenta que el mugroso billar de Don Roque es el único divertimento que tiene para olvidar sus penas, y por eso no duda en participar con festiva crueldad en el linchamiento del presunto culpable, al que casi dejan cadáver.

Y el imbécil de Dámaso, al darse cuenta de que no puede traficar con las bolas del billar sin delatarse, se ve envuelto en el interminable infierno del alcohol y el sentimiento de culpa.

Esta pequeña pero ingeniosa historia del premio Nobel colombiano  refleja de alguna manera lo que ocurre en México con el tema de las famosas grabaciones de los gobernadores de  Puebla, Oaxaca y Veracruz.

 
Los implicados en los hechos, se han desgarrado las vestiduras señalando que las evidencias de su manejo discrecional del poder y del presupuesto público son producto de una “guerra sucia”. Como si los ciudadanos no nos diésemos cuenta de cómo TODOS los gobernadores operan políticamente a favor de su partido, y en tiempo electoral, de sus candidatos.

Y en el extremo contrario, ese paladín de la democracia llamado César Nava,  que reparte su tiempo entre la dirigencia nacional del PAN y el pleito bajuno con cuanto oponente le indique su mánager desde la residencia oficial de Los Pinos, sale al paso de las críticas para asegurar que ni su partido, ni el gobierno que su partido encabeza, se dedican al deleznable oficio del espionaje político.
"El PAN no espía y el presidente del PAN tampoco lo hace.

Tengo esa absoluta tranquilidad, tengo la claridad y la confianza de haber actuado así durante toda mi vida y en estos meses de campaña", declaró airoso el púgil blanquiazul.


Como en la historia de García Márquez, la opinión pública ya comienza a señalar víctimas y culpables. Pero a diferencia de la historia referida, nadie se atrevería a señalar categóricamente que en la política mexicana siempre se juega limpio.

Pero volvamos al cuento de donde hemos tomado la referencia para esta columna. ¿Cómo termina la historia? Que nos lo cuente el Gran Gabo. Dámaso estaba arrepentido de su acto y sus consecuencias, y decide regresar las bolas al billar. Y ahí transcurre la última escena del sainete:

"Don Roque se puso rojo y empezó a temblar. —Qué llevas ahí —gritó, dando un paso hacia adelante con la barra levantada. Dámaso le dio el paquete. Don Roque lo recibió con la mano izquierda, sin descuidar la guardia, y lo examinó con los dedos. Sólo entonces comprendió. —No puede ser —dijo. Estaba tan perplejo, que puso la barra sobre el mostrador y pareció olvidarse de Dámaso mientras abría el paquete. Contempló las bolas en silencio. —Venía a ponerlas otra vez —dijo Dámaso. —Por supuesto —dijo don Roque.

Dámaso estaba lívido. El alcohol lo había abandonado por completo, y sólo le quedaba un sedimento terroso en la lengua y una confusa sensación de soledad. —Así que éste era el milagro —dijo don Roque, cerrando el paquete—. No puedo creer que seas tan bruto. —Cuando levantó la cabeza había cambiado de expresión—. ¿Y los doscientos pesos? —No había nada en la gaveta —dijo Dámaso. Don Roque lo miró pensativo, masticando en el vacío, y después sonrió. —No había nada —repitió varias veces—. De manera que no había nada. —Volvió a agarrar la barra, diciendo: —Pues ahora mismo le vamos a echar ese cuento al alcalde. Dámaso se secó en los pantalones el sudor de las manos. —Usted sabe que no había nada. Don Roque siguió sonriendo. —Había doscientos pesos —dijo—.

Y ahora te los van a sacar del pellejo, no tanto por ratero…  sino por bruto.
"

Hasta aquí el texto original. Ahora la pregunta… ¿será cierto que en este pueblo… no hay espías? La mejor respuesta es la de usted.

DE BOTEPRONTO: Pues nada, resulta que el presidente Felipe Calderón le puso su estrellota en la frente al aplicadísimo niño Pepito Sacramento, Pepito El de Los Cuentos. La iniciativa para la desaparición “paulatina” de la tenencia es una respuesta anticipada a las promesas de campaña del candidato a gobernador por el panismo cuerudo. A ver cómo maneja el tema. No vaya a salir con que es tan fregón que cumple sus promesas de campaña cuando todavía no termina con esa campaña que muchos nos preguntamos cuándo comenzó. Cuestión de enfoques….

Por el momento es todo. Le espero de lunes a viernes en los espacios informativos de Grupo Fórmula Tamaulipas (89.5 de FM), Tele Fórmula (Canal 60 de Comunicable) y Libertas TV (www.libertas.tv).

  Y por supuesto, agradezco sus comentarios en formulatamaulipas@gmail.com . O si prefiere, sígame en twitter: @miguelisidro 

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