Como pudo… pese a cargar con él un padecimiento que lo tiene al borde del quirófano, con el dolor a cuestas...
Por: Armando Castillo/Ciudad Victoria24/06/2010 | Actualizada a las 17:27h
La Nota se ha leído 7000 Veces
Ciudad Victoria, Tamaulipas.-Como pudo… pese a cargar con él un padecimiento
que lo tiene al borde del quirófano, con el dolor a cuestas ante la pérdida de
un amigo más que un ex jefe… Rafael Diez Piñeyro se armó de suficiente valor. Con una entereza
envidiable, como antaño, llevo la agenda al exgobernador.
El rostro
entristecido e impactado, el ánimo demolido por la partida del amigo, pero leal
y eficiente como siempre, llevo a cabo la apertura de la triste despedida.
“Dividió su tiempo
como todo un ingeniero… 33 por ciento para atender la agenda diaria de cientos
centenares de tamaulipecos que buscan un espacio para ser atendidos, otro 33
por ciento para estar de gira en los municipios y atender, incluso en plazas
públicas, a los ciudadanos que acudían a plantearle algún asunto…”.
Otro 33 por ciento
de su tiempo lo ocupo para ir a la ciudad de México, a traer recursos para
impulsar más obras… Ahí está el puente Tampico, que con el apoyo del gobierno
federal finalmente pudo cumplir a los habitantes de ese puerto…
… Y solo un uno por
ciento lo dedicaba a su familia… Américo su hijo incluso, en alguna ocasión,
nos pedía, “que le prestáramos un poco más a su papá”…
La frase, entre el
dolor y el sufrimiento del momento, arrancó algunas leves sonrisas… y un asistimiento
inmediato de parte de Américo Villarreal Anaya…
El luto envolvió a
Palacio de Gobierno en donde el Jefe del Ejecutivo Estatal Eugenio Hernández
Flores, encabezó este evento luctuoso el único que de este tipo de ha llevado
hasta ahora en la sede gubernamental.
Cuatro abundantes
arreglos florales adornaron el sencillo estrado hasta donde, el féretro que
contenía el cuerpo del ex gobernador de Tamaulipas, Américo Villarreal Guerra,
fue llevado para recibir un merecido homenaje.
Ante el féretro de madera
fina que contenía sus restos, acudieron amigos, familiares y ex servidores
públicos de su sexenio, así como funcionarios públicos de la actual
administración gubernamental.
La asistencia de
Manuel Cavazos Lerma, Tomás Yarrington Ruvalcaba y Enrique Cárdenas del
Avellano, destacaron en el evento, como también la presencia de Susana Flores
de Hernández, madre del actual gobernador, y Bertha del Avellano de Cárdenas,
esposa de Don Enrique.
Hombres y mujeres
del pasado como Aníbal Pérez Vargas, Antonio Carlos Valdez Balboa, Carlos
Tercero Romero, Miguel Gracia Riestra, Gonzalo Rivera Hernández, Santiago Vidal
Balboa, Blanca Alzaldúa Nájera, Manuel Montiel Govea, Miguel Gracia Riestra,
María del Refugio Martínez Cruz, acompañaron a su ex jefe.
Viví con plenitud y no tengo miedo a la muerte
La difícil tarea de
agradecer a los asistentes y hacer lo por cuenta de su familia, corrió a cargo
de Américo Villarreal Anaya.
“Les agradezco a
todos, pero aun más a quienes han estado pendientes en los últimos momentos de
mi padre”…
La frase cayó como
mazo sobre muchos. Para otros, reafirmó la sólida amistad y agradecimiento de
la familia.
Pero la que acabo
de demoler la resistencia de muchos fue aquella que reflejo al hombre que
estaba preparado para cualquiera que fuese su destino.
“Estoy listo y en
las manos de Dios, no tengo miedo, porque nunca he tenido miedo”, una de las
últimas frases de Américo a su familia, a sus seres queridos.
Blanca Anzaldúa
Nájera, en primera fila, no pudo contener más el llanto.
Ex funcionaria en
ese sexenio, encargada del área de la cultura, fue una de las más afectadas.
Hubo espacio para
agradecer incluso al equipo, de médicos y profesionistas de la medicina que
atendieron hasta el ultimo momento a Villarreal Guerra.
“Se le dio la
calidad de vida más digna hasta el último momento”, reconoció como todo hombre
de la medicina.
Mi padre, que ha
heredado todo el compromiso y la responsabilidad de seguir trabajando por
Tamaulipas.
Fueron 79 años de
gozar una vida plena y feliz a lado de su madre, de admiración que sentía por
él, como sus hermanas, de las grandes oportunidades que le concedió la vida, lo
satisfecho que se sentía al haberlas aprovechado en su momento.
… Y como siempre lo
hizo, con voluntad y trabajo.
Después llegó Eugenio Hernández Flores…
El Jefe del
Ejecutivo Estatal reconoció en el ex mandatario a un hombre comprometido por el
desarrollo y el bienestar de los tamaulipecos y de Tamaulipas.
El mandatario
estatal acudió a este evento acompañado de su esposa Adriana Hernández de
Flores.
Hemos perdido a una
gran hombre, hemos perdido a un tamaulipeco que su nombre es sinónimo de
justicia social, fueron las palabras del gobernador de Tamaulipas, al referirse
al ex gobernador Américo Villarreal Guerra.
“Don Américo, aquí
está su gente para honrar a un tamaulipeco distinguido como usted, que
pertenece a una generación de políticos de los buenos”, puntualizó.
Pidió que al ex
gobernador se le honrara con un prolongado aplauso, y así fue, estos se
prolongó por más de un minuto.
Beatriz Anaya de
Villarreal se mostró siempre entera, de una sola pieza… de sus hijos Américo,
Beatriz Cecilia, Oralia, Mónica y Luz Adriana, esta última, lucho hasta que ya
no pudo contener sus lágrimas.
La bandera de
Tamaulipas fue entregada por Eugenio Hernández Flores a Beatriz Anaya de
Villarreal, el Himno a Tamaulipas despidió de Palacio a Américo Villarreal
Guerra, está vez, acompañado de sus nietos…
De ahí, partido a
una misa de cuerpo presente, después, a su última morada y al recuerdo de todos
los tamaulipecos.
Síguenos y entérate de lo que ocurre en #Tamaulipas
El luto envolvió a Palacio de Gobierno en donde el Jefe del Ejecutivo Estatal Eugenio Hernández Flores, encabezó este evento luctuoso Fotografía Armando Castillo Gutiérrez