La expectación es grande. Los tamaulipecos, sobre todo los priistas, ya sienten que no aguantan la incertidumbre...
Por: Melitón Guevara Castillo17/01/2010 | Actualizada a las 16:50h
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La expectación es grande. Los tamaulipecos, sobre todo
los priistas, ya sienten que no aguantan la incertidumbre: los tiempos del
Instituto Estatal Electoral, son tiempos, también de los partidos políticos. De
ahí que, la espera, para el alumbramiento de los candidatos a la gubernatura
cada vez mas provocan impaciencia, sobre todo en los priistas. Ricardo Gamundi
tiene tiempo, dice, por los plazos del órgano electoral. Respecto al alumbramiento del candidato priista, a la
fecha, ya machaconamente se asegura que será del corazón de Tamaulipas, es
decir, de la capital del Estado. Y en ese sentido, las versiones van y vienen,
como las posturas. Ricardo Gamundi, en una reciente entrevista, dejo muy claro
la postura formal de su partido: no habrá sorpresas, dice, ya esta aprobada la
convocatoria, pero es válida, hasta que se publique. Hay dos posiciones harto conocidas sobre la decisión de
establecer quién será el candidato priista. Por un lado, si Usted revisa los
periódicos, o escucha los noticieros de la radio y televisión, encontrara que
hay en los medios una certidumbre: que será Eugenio Hernández Flores, como fiel
de la balanza, el que decidirá si es Rodolfo, El Güero, Almaraz, Diez u otro el
bueno para que los priistas voten por el. Ricardo Gamundi, por otra parte, al asegurar que no habrá
sorpresas no deja de sorprender con una afirmación difícil de creer: que serán,
dijo, los priistas, las bases, las que elijan al candidato de su partido a la
gubernatura. Efectivamente, asi será, si hay una convención de delegados, o si
lo hace el Consejo Político, pero como ya aseguran que será un candidato de
unidad, entonces, los priistas solo tendrán que votar por el único precandidato
que se presente ante la convocatoria. Ese es el poder del “fiel de la balanza”. Persuadir, como
líder real del PRI, de la conveniencia de que solo haya un precandidato.
Persuasión que tiene que darse mediante dos procedimientos: el convencimiento
o, sencillamente, la amenaza. Y se persuade, se convence, cuando hay elementos
materiales que permiten cumplir una sanción o amenaza. Por eso es, sin duda, el
jefe político: porque tiene capacidad para premiar y para castigar. Medio mundo
conoce que hay facturas políticas que se pagan: por desobediencia, por
indisciplina y por traidores. Para los priistas Eugenio Hernández Flores tiene la
visión, la capacidad, para tomar una decisión. Se entiende, no es una decisión
visceral: es con sustento en un contexto político, en función a una serie de
características que demanda el desarrollo de la región, la consolidación de un
proyecto político, de un grupo en el poder. Gustavo Díaz Ordaz, como Presidente
fue el fiel de la balanza; luego no tuvo empacho en reconocer que se había
equivocado. En Tamaulipas, hace seis años, cuando se ungió a Eugenio
Hernández Flores como candidato a la gubernatura, fue una decisión con fuertes
tintes de local; se rompió el esquema de que, para ser gobernador, había que
trabajar y hacer talacha en el centro, en la capital del país. Ahora, todo hace
indicar, sucederá lo mismo: se consolida de sucesión política donde, lo que
importa, es tener vigencia, presencia y capital político en la entidad. Comentarios: meligue@prodigy.net.mx
Melitón Guevara Castillo.
Licenciado en Administración Pública (UAT), Doctor en Comunicación y Periodismo (Universidad de Santiago de Compostela).
Profesor Emérito de la UAT. Líder del Grupo de Investigación “Democracia y Comunicación Política” de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales (Victoria, Tam.,).
Representante en Tamaulipas de la Red Nacional de Investigadores de la Calidad de la Democracia.
Escribe la columna política DESDE ESTA ESQUINA, desde 1984 en El Diario de Cd. Victoria y actualmente en Hoy Tamaulipas.
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