No cabe duda de que cuando la gente quiere empeñarse en hacer tonterías, somos especialmente únicos: los seres humanos al parecer somos la única especie en la Tierra capaz de cometer tres estupideces similares y no aprender la lección
Por: Carlos Santamaría Ochoa21/06/2010 | Actualizada a las 16:36h
La Nota se ha leído 3162 Veces
No cabe duda de que cuando la gente quiere empeñarse en
hacer tonterías, somos especialmente únicos: los seres humanos al parecer somos
la única especie en la Tierra capaz de cometer tres estupideces similares y no
aprender la lección.
La observación de las leyes de convivencia resulta
fundamental para la sociedad, de forma tal que cada nación tiene sus propias
leyes, entre las que surge una máxima que es la base de las demás.
En México, la Constitución Política de los Estados Unidos
Mexicanos se convierte en la proclama máxima de la que emanan todas las leyes
nacionales –federales- y estatales. De ahí nacen las Constituciones de cada
entidad federativa, bajo la premisa de que nada puede ser contrario a esta
máxima ley.
La parte que llama y se convierte en determinante es la
relacionada con las garantías individuales, esas que todo ser humano tiene,
pero al parecer, las autoridades se olvidan que hay una ley máxima y se empeñan
en jorobar el estado de derecho. Hoy, tocó al Instituto Electoral de Sinaloa,
el que para los comicios de julio próximo ha determinado prohibir el uso de
cámaras de video y fotografía, así como el de celulares, bajo el torpe
argumento de que de esa manera evitarán la coacción del voto. ¡Vaya estupidez!
Quienes vivimos del periodismo sabemos qué tan importante
es la libertad de expresión, por ejemplo, y resulta que la ley del Instituto
Federal Electoral nos limita esta garantía individual en muchas circunstancias,
argumentando una torpe legalidad inexistente, porque, finalmente, cuando uno
acude a las urnas, está más solo que nada en ese pequeño espacio donde hay que
cruzar el logotipo del partido de nuestra preferencia.
Nada ni nadie está ahí, y eso lo sabemos todos. Si usted
convence a mil o dos mil de que tienen que votar por un candidato, porque si
no, se irán al infierno, y ellos le creen, es problema de ellos y no de usted,
o al menos, así lo pensamos.
Hay que imaginar que la prohibición en Sinaloa se
generalizara: grave situación de un país que ya está batallando por un enorme
vacío de poder que no alcanza a cubrir nuestras necesidades básicas y nuestra
tranquilidad, como para todavía tener que tragarnos la prohibición de no poder
hacer una –o mil- llamada por teléfono celular.
Juliana Araujo Coronel, presidenta del Consejo Estatal
Electoral de aquella entidad dijo que buscan convencer a casi dos millones de
personas para que participen votando y denunciando cualquier irregularidad. Eso
está bien, pero, ¿las llamadas por celular? Y también tenemos que entender que se buscan comicios
legales, limpios, pero de ahí a que se tengan que violentar las garantías
individuales, no estamos de acuerdo.
Afortunadamente, en Tamaulipas nuestro Instituto
Electoral no ha tomado medidas de esa naturaleza, las que seguramente serían
rechazadas por la ciudadanía, porque de plano, pensar en este tipo de
prohibiciones es negar que existan el progreso y la tecnología.
Falta ya cualquier cantidad de días para que estemos
muchos de nosotros en la fila de la casilla correspondiente emitiendo nuestro
voto a favor de un candidato a gobernador, alcalde y diputado; las elecciones
están a la vuelta de la esquina y todo mundo, dentro de esos entes que se
llaman partidos políticos se hablan mil cosas, se acusa a los demás y se dice
una serie de cosas inverosímiles, argumentando algunos que es parte de la
política.
Ésta, la política, debe de ser más seria. Los ciudadanos
estamos cansados de los partidos políticos, y ahora votamos por los candidatos
porque los primeros ya no nos garantizan mucho, esa es la realidad nacional y
duele, pero es así.
Pero ver la noticia de Sinaloa la verdad es que nos causó
extrañeza, porque sinceramente, no entendemos que haya que llegar a eso.
En todo caso, habría que ser congruente con lo que se
dice en esferas oficiales y llevarlo a la práctica cabalmente, lo que,
seguramente propiciaría el cierre de empresas que se dedican a la venta de
bebidas alcohólicas, tabaco, frituras, refrescos embotellados y una serie de
productos que, comprobado está, hacen mal.
¿Por qué se permiten? Porque la Constitución, con sus garantías individuales
permite que haya todo tipo de actividades y la gente tiene libertad para hacer
lo que le venga en gana en tanto no perjudique a los demás.
Visto de esa forma, sinceramente, en México debiera haber
otro tipo de autoridades que nos hicieran cumplir con los ordenamientos legales
fundamentales.
Lo que leímos como noticia oficial nos parece una total
vacilada, una broma de mal gusto.
¿Dónde está la inteligencia de las autoridades?
Al parecer, con eso de las campañas mediáticas modernas,
a base de redes sociales y demás, en un “tweet” se fue diluyendo cada neurona,
porque están demostrando que la cabeza sirve para sostener el cuero cabelludo y
los sombreros. Para nada más.
Comentarios: entrenos@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
Síguenos y entérate de lo que ocurre en #Tamaulipas