Biológicamente, casi todos los hombres podemos ser padres, a menos que exista un impedimento físico o médico, que son pocos en realidad...
Por: Carlos Santamaría Ochoa20/06/2010 | Actualizada a las 17:08h
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Biológicamente,
casi todos los hombres podemos ser padres, a menos que exista un impedimento
físico o médico, que son pocos en realidad. Todos tenemos esa cualidad que
muchas veces no se desarrolla como debiera.
Ser
padre, un concepto que muchos o entendemos cuando lo somos o cuando vemos por
vez primera aquellos ojos y ese pequeño cuerpo indefenso y lleno de ternura que
significa el primer hijo.
Nadie
puede olvidar esa impresión inicial, cuando le vemos y mamá nos dice.
“cárgalo”: ya se nos mueve como muñeco o muñeca y no tenemos idea de lo que
estamos haciendo. Pensamos que podemos lastimarlo.
Y luego,
en cada una de las muchas etapas de la vida,ellos nos llenan de alegrías y preocupaciones, de tristezas y enojos, de
satisfacciones y orgullo, que podemos entender que son los más importantes.
Ser padre
es una experiencia hermosa, maravillosa, única, una experiencia que no
cambiaría por nada, o bueno, casi por nada. Ser padre ha sido una motivación
para seguir existiendo y entender que hay que trabajar muy fuertemente para
merecer ese título: el trabajo de poder ser comprendido y comprender, de ser
amado y amar, ser ejemplo y poder orientar.
El ser
padre no es nada fácil, porque prácticamente, para los hijos, nosotros no
tenemos derecho a equivocarnos, escapando esa condición humana tan natural,
convirtiéndose o queriéndolo hacer, en una condición divina del ser que siempre
tiene la razón, hasta que los hijos descubren que aquel ídolo, aquel gran
hombre es, exactamente como todos: un ser humano.
Con sus
defectos y virtudes, con sus cosas que a veces cansan o chocan, pero papá es y
seguirá siendo un ser humano. ¿Qué lo hace especial?
Papá es
ese ser humano que nos protege siempre, que está ahí para regalarnos el consejo
o la reprimenda, la experiencia a través de la palabra y, aunque a veces es
poco expresivo, papá nos ofrece su inmenso amor a cada momento.
Salir de
casa al trabajo pensando en la manera de llevar más recurso para los que están
ahí, en casa esperando, sea la comida o la ropa, el pago de algo o el premio,
el dulce o la recompensa merecida, no es cosa que haga cualquier persona: papá
lo hace todos los días por los suyos, y disfruta al máximo cuando uno de sus
hijos o hijas recibe lo que ha llevado y, con una sonrisa dice: “gracias, pá”.
En la mayoría de las ocasiones, con eso basta para que uno se sienta el hombre
más afortunado del mundo.
Y cuando
te enfrentas al mundo y ofreces un agradecimiento al creador por tener la
oportunidad de vivir esta experiencia maravillosa, te das cuenta que hay algo
también por ahí que tiene un valor único e indescriptible y que se asemeja a la
experiencia de la paternidad: tiene mucho que ver con ella, y es precisamente
el contar con una persona que reúne todos los requisitos de afecto, amor,
cariño, comprensión, amistad y camaradería suficientes como para poder decirle
papá.
Y volteas
a ver una película de tu vida y ves que él está ahí, casi siempre, casi, porque
en esos otros momentos no lo registramos porque seguramente estaría con mamá o
uno de los hermanos, sosteniendo su existencia y sus afectos, sus valores y sus
prioridades.
El haber
disfrutado de tantos años al lado de un maravilloso amigo como lo ha sido papá
es el motivo más que prioritario para agradecer al Creador por haber sido parte
de esa familia que, una vez estuvo unida y que, hoy, ha visto que muchos de sus
integrantes tuvieron alas y volaron, cada uno, a su destino.
Yo sí
puedo decir que papá constituyó una parte fundamental en mi existencia, y sobre
todo, se convirtió en el mejor amigo que alguien pudiera tener.
En
aquellos momentos en que se hizo imprescindible, apareció como por arte de
magia, como siempre, con su consejo vital o su compañía, su charla o su
sonrisa.
Papá
siempre ha estado ahí, y acá, en el corazón donde cada día hay un tributo a su
existencia, a su valía dentro de la existencia propia.
Sabemos
que uno es ser humano 365 días al año y no solamente el día en que la sociedad
decide marcarlo, sabemos, también, que un padre es de toda la vida para los
hijos, pero sabemos también que, cuando el Creador decidió mandar a este en
especial, le entregó indicaciones muy precisas.
No se
cumplieron: se superaron.
Y cuando
uno tiene la maravillosa oportunidad de ser de los consentidos de Dios por todo
lo que recibe a diario, cuando te sabes afortunado y encima de todo te mandan
al mejor amigo para que, con el título de papá te ayude y apoye, no tienes más
que agradecer a la vida por estas experiencias maravillosas.
Por este
amigo, compañero y camarada, por ese soporte y apoyo de los días difíciles, por
ese ser humano que muchas veces dejó lo que tenía para entregarlo en forma
desinteresada.
Por ese
hombre, hoy queremos agradecer al Creador, a la vida, a Dios, a todo lo que nos
rodea, porque hoy, padre, te entregamos un reconocimiento justo, sencillo,
pequeño, pero de todo corazón. Gracias por existir y ser parte de mí.
Comentarios: entrenos@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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