Independientemente de la gran alegría que debemos tener prácticamente todos los mexicanos, gracias a los dos goles con que la selección derrotó a la de Francia, las campañas políticas en la entidad siguen su curso
Por: Carlos Santamaría Ochoa17/06/2010 | Actualizada a las 18:14h
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Independientemente de la gran alegría que debemos tener
prácticamente todos los mexicanos, gracias a los dos goles con que la selección
derrotó a la de Francia, las campañas políticas en la entidad siguen su curso;
como resultó natural, la mayoría de candidatos a alcalde, diputado y
gobernador hicieron un alto en sus actividades proselitistas para disfrutar el
encuentro de fútbol.
Qué bueno que jugó nuestro equipo como lo hizo, ya era
justo tener una alegría de esta naturaleza.
Dentro de las campañas ha habido un poco de todo y,
desgraciadamente, los golpes bajos no han dejado de presentarse: difamaciones,
chismes, calumnias y otro tipo de estrategias de mucha gente, cayendo inclusive
en el auto-ataque para luego acusar a los de otros institutos políticos.
Es una estrategia que se presenta comúnmente en quienes
ven que sus posibilidades, a medida que avanza el tiempo, se reducen: tienen
prácticamente perdida la elección e inventan ataques y comienzan a ver, como se
dice popularmente: “moros con tranchetes”.
Esa declaración de que una camioneta blanca, sin placas,
está destruyendo la propaganda de un candidato del Partido Acción Nacional
suena así como el querer responsabilizar al partido que hoy gobierna en la
entidad porque existen grafiteros o delincuentes que gustan de destrozar todo
lo que encuentran a su paso.
Cierto, en todos los partidos existe gente buena y no
tanto, y hay personas que gustan de hacer cosas no tan claras con tal de ganar
adeptos; el hecho es que quienes llevan a cabo la dirección de estos esfuerzos
tengan la capacidad y autoridad para evitar que se presenten estos casos,
aunque, insistimos, mucho de lo que se dice es producto de la alucinación de
dirigentes partidistas, como ocurre periódicamente con el novio de Patilú,
aquel hombre que gusta de pensar que todo el mundo está en su contra y ataca
sin fundamento, critica sin saber y acusa con una irresponsable manera de decir
las cosas que insulta a los inteligentes y a los que no lo son tanto y ocupan
puestos de dirigentes en su propio instituto, pero en los estados o municipios.
Ya la gente se ha cansado de escuchar que se critica a
los demás y no se tiene una base. Los que tenemos interés por los procesos
electorales, por participar ya sea como observadores, cumplir como funcionarios
de casilla o de alguna otra manera, nos cansamos también de escuchar lamentos
estériles.
Recordamos aún cuando Tomás Yarrington y Eugenio
Hernández Flores lograron contundentes victorias, no hubo reclamos porque no
cabían: que tal la abrumadora victoria del PRI que los más recalcitrantes
panistas no tuvieron oportunidad de gritar que fue elección de estado o que
hubo fraude: no les quedó más que reconocer su derrota, y de esa manera, nos
dejamos de reclamos como los que acostumbran militantes de la llamada
“izquierda” que siempre tienen el complejo de persecución y aseguran, cuando
pierden, que les robaron, pero cuando llegan a ganar, hablan de un ejemplo de
civilidad.
Nada hay tan desagradable que estar escuchando esos
lloriqueos que no llevan fundamento para poder ser tomados en cuenta.
También, cansados estamos de que se descalifique a la
autoridad electoral por lo que sucede, y de que mucha gente se va con la idea
que nos venden algunos malos políticos y refuerzan las teorías de la
conspiración, la del fraude y otras más, que lo único que tienen es que
provocan un tremendo daño a la certidumbre electoral.
Estamos seguros que el voto se respeta: lo vivimos muy de
cerca y lo hemos constatado en cada ocasión que se presenta la oportunidad de
manifestar la opinión a través del voto.
En este sentido, vemos la manera en que un candidato como
Rodolfo Torre Cantú se perfila a ganar sin problemas, la elección para
gobernador, y también la forma en que muchos priístas más están amarrando
prácticamente su cargo en el congreso local o el ayuntamiento de donde son
originarios o radican.
A fuerza de ser sinceros, no vemos por donde puedan los
partidos opositores ganar alguna posición en el estado. Se pueden dar estos
resultados, y quienes confían en que ya tienen ganada la elección deben ponerse
a trabajar como si llevaran una considerable desventaja.
No cejar en su empeño para poder ganar, será la base para
que puedan entregar buenas cuentas.
Y es importante entender que las acusaciones que se
presentan en conferencias de prensa no dejan de ser esfuerzos mediáticos para
ganar la atención, porque adeptos, difícilmente podrán alcanzar a convencer con
estas ideologías de queja, de sufrimiento y de promoción del fraude.
Una cosa es que se considere a alguien de un instituto
político, y otra muy diferente la de cerrar los ojos a la realidad de
Tamaulipas: aquí, a fuerza de ser sinceros, no se ve un mínimo camino por el
cual pueda ganar un PAN o un PRD capaces de provocar que la población pueda
apoyarles.
El caso es que procuremos todos participar dentro de la
legalidad y limpieza electoral, y que el resultado sea producto de la voluntad
popular, que el próximo gobernador pueda asegurar que fue la población la que
lo llevó a ese triunfo, y entonces, gobernar para que todos podamos mejorar,
para que podamos estar mejor, pues.
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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