No, no es una declaración que se pueda atribuir a un funcionario que tenga sentido común, sentido político y sentido de la legalidad
Por: Carlos Santamaría Ochoa14/06/2010 | Actualizada a las 18:08h
La Nota se ha leído 1954 Veces
No, no es
una declaración que se pueda atribuir a un funcionario que tenga sentido común,
sentido político y sentido de la legalidad. Dice el secretario general Hugo
Andrés Araujo De la Torre que “es normal” que haya guerra sucia en las campañas
políticas.
Lo anterior nos parece como la autorización para infringir cualquier ley sin
problema alguno, con la justificante única de que “era lo que queríamos hacer”
o algo por el estilo. La ley es la ley, aquí y en China, y debería nuestra
autoridad municipal, estatal y federal propiciar su cumplimiento a como diera
lugar, sin los pretextos “políticos” que no son más que una permisividad
insultante para los que creemos en la legalidad.
Este tipo de comentarios nos parece tan fuera de lugar como los que hacen
muchas veces los comentaristas de fútbol al presentarse una infracción al
reglamento, una falta, pues, de un defensa que mete el pie o jala la camiseta
porque el delantero prácticamente se le iba; dicen los presuntos expertos que
“era el último recurso, por eso se justifica”.
¿Cómo puede justificarse una infracción a una ley, por intrascendente que sea?
A nadie afecta una falta más o menos en un partido de fútbol, pero el mensaje,
la enseñanza a nuestros hijos es que no importa que se incumpla la ley, siempre
y cuando uno pueda justificar su actitud.
Entonces, nos preguntamos: ¿para qué existen las leyes?
Hugo Andrés Araujo, imaginamos, es de esa clase política que piensa que no
importa infringir la ley, que no importa hacer lo que sea con tal de, como dijo
Maquiavelo en su obra, justificar los medios.
Probablemente el encargado de la parte política en el estado no ha comprendido
la magnitud de su cargo, y por eso tenemos plantones y esas acciones fuera de
toda legalidad en la entidad.
Es probable, también, que don Hugo Andrés, con su trayectoria de todos
conocida, apegado a personajes de la política nacional famosos por su
ilegalidad, se haya contagiado de esas acciones ilegales y piense que el abuso
y la prepotencia son cosa normal.
Es probable que se hayan malinterpretado sus palabras. Lo anterior, en descargo
del señor que tiene una experiencia de años en la política; quizá lo que
pretendió explicar es que todo mundo hace guerra sucia, pero no por eso es
legal, y es tan grave como el comentario que hizo Javier Aguirre sobre México:
no era el indicado para hacerlo.
Porque el hecho de que el encargado de la política en el estado justifique a
los que hacen guerra sucia, que avale de alguna manera el hecho de que miembros
de partidos de oposición estén inventando y manejando calumnias a través de
correos electrónicos anónimos, de la forma más cobarde y absurda, no quiere
decir que esté bien.
En este sentido, somos de la idea de que las autoridades electorales debieran
ajustar la ley y ser más estrictas para sancionar.
No se puede permitir que haya abusos, en ninguna parte.
Recordamos también cuando aquel agente de tránsito, en la puerta de una
primaria de la localidad estaba en actitud contemplativa viendo la manera en
que madres y padres de familia se estacionaban en doble y triple fila,
obstruyendo el tráfico, y a reclamo del que manejaba, contestó: “es que no me
hacen caso”, o el que dijo: “a ver, póngase en mi lugar”.
Ciertas las dos declaraciones de los agentes, y reprobables en todos sentidos,
sin duda alguna.
Si queremos cambiar el rumbo del país, lleno de ilegalidades y problemas
propiciados por una permisividad absurda que nace de un gobierno que no nos ha
representado a más de 110 millones de mexicanos, tenemos que hacer que nuestros
hijos y nuestros familiares respeten toda ley existente. Si no estamos de
acuerdo con éstas, exijamos a los diputados un cambio en ellas, insistamos en
que hagan propuestas emanadas de la ciudadanía y vigilemos que se cumplan.
Porque no es el hecho el saber que se hace, sino evitar que se sigan cometiendo
arbitrariedades.
Es el punto de vista ciudadano: no queremos prepotentes, abusivos ni
infractores. Es tiempo que, cada persona que maneja con el celular en la mano
sea infraccionada, que las que manejan con niños en brazos sean castigadas, que
quien se pase una luz roja pague su multa, y que los que ponen banquitos para
“apartar” los sitios en sus negocios o domicilios sean objeto de una ejemplar
sanción.
A los agentes de tránsito, nos encantaría verlos en las calles, procurando la
legalidad y no en el libramiento rumbo a Soto la Marina, con sus “pistolitas”
para cachar automovilistas que manejamos a más de 50 kilómetros por hora.
Es curioso verlos, como en las caricaturas de Walt Disney.
Es hora de que nuestros representantes hagan lo que deben, por eso y por todo
lo que hemos comentado, no estamos de acuerdo con las palabras de Hugo Andrés
Araujo De la Torre, y le solicitaríamos de la manera más atenta fuera
congruente con la política que por más de cinco años instrumentó el gobierno de
Eugenio Hernández Flores, donde se ha tratado de llevar la legalidad al pie de
la letra.
Cierto, Hugo Andrés tiene experiencia, mucha, pero no viene a descubrir el hilo
negro, sino a trabajar en bien de los tamaulipecos.
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
Síguenos y entérate de lo que ocurre en #Tamaulipas