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Dinero: El Gran Elector…

Cuando se trata de encontrar explicaciones al más alto nivel, diríamos, casi inalcanzables para el entendimiento de los mortales, siempre valdrá la ...

Por: Eleazar Ávila 13/06/2010 | Actualizada a las 21:53h
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Cuando se trata de encontrar explicaciones al más alto nivel, diríamos, casi inalcanzables para el entendimiento de los mortales, siempre valdrá la pena regresar a lo básico. Dejarse guiar por el sentido común, como útil guía para sacarnos del enredo en que a veces nos metemos para comprender el qué pasa con el dinero de las campañas. 
 

En el asunto de los recursos financieros del proceso electoral, tendríamos que hacer un símil con la sentencia que dice felizmente que, quienes tienen más saliva tragan más pinole. Y en ese terreno es simple advertir que es el PRI quien tiene más litros de ese viscoso compuesto de agua, sales y minerales, seguido de Acción Nacional, donde al margen de los presupuestos y topes de campaña parecen tener una capacidad muy sobrada para dar cuenta de una más grande dosis de ese compuesto molido de maíz tostado a la canela y azúcar.
 

 Si revisamos lo que dice a la letra el tema de los dineros autorizados, tendríamos que ver como antecedente, que el tope de gasto de campaña para la elección de gobernador en el proceso electoral del 2004 fue de $49,720,803.29 y que para el proceso vigente, éste se incrementó por partido político para la elección de Gobernador al  “fabuloso” total de $ 71,969,187.39.
 

¿Parece mucho? Pues no, especialmente porque en los hechos, la operación es una mancha voraz que no solo rebasa los datos mencionados, por más que se le agreguen los presupuestos por municipio y distrito, donde el gran total, es una bonita cifra de seis ceros, que no considera el terror de todos los procesos. La  Movilización Electoral.
 
Especialmente, porque es aquí donde priva la frase aleccionadora que revela que en política para ganar, “hágase lo que se deba aunque se deba lo que se haga” y porque además, hace ya tres décadas por lo menos, que la estructura perdió la virginidad, para pasar de la vocación que hoy suena hueca en los discursos, a la exigencia de prebendas, chantajes, pagos en especie y mejor aun en la “gasolina que mueve al mundo”, el pecaminoso dinero. Pero ¡Aaaah! como falta.
 
Particularmente cuando queda una quincena y horas de proselitismo para ganar o perder las elecciones y donde la liquidez deberá hacer el milagro,  convirtiendo toda su fuerza, en el punto final del proceso, para que la mayor cantidad de afiliados, simpatizantes, libres o coaccionados acudan a votar, para empezar con la barriga llena.
 

El caso es que, así como no hay amor sin interés, mucho menos el cariño se producirá si éste no se alimenta de estímulos ensobretados, además de una buena ración de promesas. Esa es la terrible   realidad, donde por separado hablar de los costos de las campaña por distrito, por municipio o por una entidad, es ingresar al territorio de los mitos y las fantasías. 
 

Particularmente porque una cosa es lo que aparece en documenos y que debe ajustarse al tope establecido por la ley y otra muy distinta lo que se estima se gasta y que solamente el staff muy cercanos a los candidatos y sus administradores saben los montos que para ganar ganar, es de las cosas que menos importan porque además en el mundo de los procesos, hay centenares de asuntos   “en especie” que no se contabilizan y que no es posible conocer jamás.
 

Finalmente, en el costo de las campañas políticas, mucho se podrá decir y por supuesto litigar en los tribunales, sin embargo, si habrá que anotar que si el brazo de la ley se aplicara para calmar el  romanticismo de la sociedad que demanda una más severa “reducción al gasto excesivo”, tengo la certeza que nos quedaríamos sin un alto porcentaje sin candidatos.
 

Aquí, a quienes hay que aplaudir hasta amoratar las manos, es a los contadores electorales. Qué harían los caprichosos líderes políticos, sus partidos y sus candidatos sin personas bien entrenadas en el ramo, para cuadrar lo que es imposible. Sencillo. Los auditores son contadores y las instrucciones que reciben, son las de fingir que los datos son válidos.
 

Mejor aún, en la conveniencia de todos, tribunales y legislativo, en la mayoría de los casos, pasan por  boba los alegatos sobre el gasto, porque cumplir con la ley…ojo…es muy lesivo para la salud….financiera personal de los involucrados al más alto nivel, claro está.  
Lo mejor de cada casa…
 

Y bueno en el mismo tema, la lógica de las cosas considera que en los días que faltan por concluir  el proselitismo, la confrontación se va a incrementar. Así que si le queda aliento, en medio de la intensidad del Mundial de Fut Bol, prevéngase que los discursos por naturaleza deberan subir de tono. Exigencias de abrirse en el canal de la agresividad, es lo que se mantiene como un pronóstico acertado.
 

OTROSI: Dos frases para meditar…la primera asegura que “quienes creen que el dinero lo hace todo, terminan haciendo todo por dinero, según Voltaire. Y la segunda afirma que “de aquel que opina que el dinero puede hacerlo todo, cabe sospechar con fundamento que será capaz de hacer cualquier cosa por dinero”. Esa es de  Benjamín Franklin y con los dos estoy de acuerdo.
                                              
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Eleazar Ávila

Columnista en varios medios de Tamaulipas y el país.
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