Este viernes significó algo muy especial para México en el sentido deportivo: iniciamos la participación en el Campeonato Mundial de Fútbol y, aunque nos hubiera gustado que la selección mexicana tuviera una victoria...
Por: Carlos Santamaría Ochoa11/06/2010 | Actualizada a las 17:11h
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Este
viernes significó algo muy especial para México en el sentido deportivo:
iniciamos la participación en el Campeonato Mundial de Fútbol y, aunque nos
hubiera gustado que la selección mexicana tuviera una victoria, tuvimos que
conformarnos con un empate, pero no es eso lo que queremos tratar en este
espacio. De ello, darán cuenta los colegas de la sección deportiva.
Llama la atención el hecho de que somos los mexicanos un pueblo singular,
atípico: siempre nos quejamos: de la corrupción del gobierno, de la ineficacia
de cuerpos de seguridad, de lo malo que resulta el servicio en el IMSS o el
ISSSTE, de que Conasupo no cumple con su función o de que, de plano, los
sacerdotes tienen intereses fuera de todo orden religioso como prioridad.
En otras palabras, somos un pueblo que se queja de todo y de todos: a cualquier
aspecto le sacamos lo malo y, cuando alguien resulta candidato a un puesto de
elección popular, lo primero que pensamos –una gran mayoría- es el hecho de que
seguramente se quiere convertir en político para hacerse millonario.
Dicho sea de otra forma: somos criticones por todo y de todos, y no podemos ver
las cosas buenas. El ejemplo lo vimos con la alineación de Javier Aguirre: que
si tal o cual jugador debe estar, que si éste o aquel puede funcionar. Y en la
política, cuando alguien busca la diputación, pensamos que no tiene
experiencia, pero sí la tiene, pensamos que no hará nada y querrá robar
únicamente.
Sin embargo, este viernes nos percatamos de algo muy interesante, un fenómeno
social que, orillado por la enajenación televisiva o el fervor patrio, por el
consumismo o las ganas de saber que podemos hacer algo, pero existe: un “mundo”
de camisetas verdes inundaron la ciudad, y suponemos que cualquier parte del
país.
No había un sitio donde no hubiera gente con camisetas de la selección
nacional, y no es destacar el aspecto Futbolístico, sino el cariño que tenemos
por nuestro equipo, el representativo de NUESTRO país. El México que todos
queremos y amamos, del que estamos profundamente decepcionados como suele
sucederle, por ejemplo, a un padre cuando su hijo resulta drogadicto, ladrón o
alcohólico: no los dejamos de amar, aunque nos duela su condición actual.
En este caso, hubo una verdadera “borrachera” de camisetas y de fervor patrio:
hasta los menos aficionados y los que no tienen idea de qué es el fútbol
queríamos que la selección ganara: nos unimos en una sola fuerza y deseo.
Preguntamos entonces: ¿Será tan difícil querer más a México?
Está más que comprobado que somos los mexicanos un pueblo especial que ama a su
nación, que siente su patria por dentro en cada centímetro cúbico de sangre, en
cada célula.
Pero no queremos que mejore, o al menos, no hacemos lo que debemos para
propiciar un cambio en la actitud de cada uno de nosotros.
¿Por qué pensar que todos los políticos son ladrones? ¿Habrá gente buena en ese
sector?
¿Qué nos falta para pensar positivamente y sobre todo, actuar para mejorar?
Es bien fácil criticar, pero pocos tratamos de sacar adelante el proyecto de
nación que buscamos para nosotros mismos y los nuestros. No es común encontrar
a alguien que trabaje por México con tanto fervor, y que dedique la mayor parte
de su tiempo a engrandecer a un país ávido de héroes, y que, al no tener un
grupo significativo o no encontrar las respuestas adecuadas y la situación que
creemos merecer, nos conformamos con gritar cuando juega el “tri”, pero sobre
todo, cuando el Chicharito o Cuau meten un gol.
México es más que fútbol, y el hecho de ver una ciudad “verde” nos demuestra
que llevamos un espíritu patrio dentro de cada uno, pese a ser en gran medida,
un grupo de personas que critican todo cuando sucede o deja de suceder.
Si se pavimenta, qué bárbaros, haciendo falta agua; si se entuba el agua, ya ni
la hacen, porque no hay pavimento, y así nos vamos.
Solamente queremos ver lo que estorba, y para ejemplo, el diario deportivo
Marca, de España, publicó un dato conocido por pocos mexicanos: la nuestra es
la única selección en el continente, junto con la de Brasil, en pasar a la
segunda ronda de un mundial en los últimos veinte años consecutivos, es decir,
cinco mundiales avanzando.
Y aquí solo tildamos a los que van de “ratones verdes” y cosas por el estilo.
Necesitamos un cambio de actitud, un cambio que nos lleve a hacer cada uno esa
parte de tarea que nos toca para que el país cambie.
La corrupción se vence con trabajo, la inseguridad, con trabajo, el desempleo,
con trabajo, pero un trabajo compartido entre los que nos gobiernan y los
gobernados, para que los resultados sean de todos.
Es hermoso ver camisetas verdes por toda la ciudad, ahora falta que esa “moda”
se convierta en espíritu para que todos saquemos lo mejor de cada quien y se
transforme en realidades para nuestro México.
El espíritu patrio lo tenemos, solo nos falta un cambio de actitud, y créame,
México va a ser otro país, algo así, más cercano a lo que pensamos que cada uno
de nosotros merece.
Qué bueno que hay por todas partes una “verde” por ahí, qué bueno que somos tan
mexicanos, porque realmente el país nos necesita de tiempo y cuerpo completo.
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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