Los temas de salud pública que se manejan en el territorio nacional tienen mucho que ver con lo que hacemos los ciudadanos… o dejamos de hacer. En el caso...
Por: Carlos Santamaría Ochoa05/06/2010 | Actualizada a las 14:01h
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Los temas de salud
pública que se manejan en el territorio nacional tienen mucho que ver con lo
que hacemos los ciudadanos… o dejamos de hacer. En el caso de las enfermedades
que conocemos como “de temporada”, el dengue se constituye como un peligro
latente no en Tamaulipas, sino en el país entero.
Podemos decir que
de los más de 6 mil casos que se han presentado, un 38 por ciento son de tipo
hemorrágico y es en 25 estados donde hay una gran incidencia. En Tamaulipas se
han registrado 97 casos de dengue, lo que podemos considerar que es un buen
augurio, dado que se ha logrado detener hasta cierto punto el problema de
referencia.
No podemos dejar a
un lado los números: de 97 pacientes en la entidad, producto de 500 análisis,
75 resultaron con dengue clásico y 22 con dengue hemorrágico que, como sabemos,
es muy peligroso.
Juan Manzur Arzola,
secretario de salud en Tamaulipas tiene intención de que la gente encargada del
programa correspondiente pueda lograr evitar que haya más casos. Vienen las
lluvias y por cuestiones naturales se genera un clima propicio para que haya
más casos.
¿Qué se hace para
evitar casos de dengue en Tamaulipas? Por parte de la Secretaría de Salud, se
llevan a cabo acciones de descacharrización, abatización y mantenimiento de
patios limpios. En el primero de los casos, mucha responsabilidad tenemos
nosotros, ciudadanos que a veces guardamos una serie de artículos en el patio,
donde se almacena agua que no corre y es nido ideal para estos mosquitos que
nos ocasionan una serie de problemas de salud.
Hay que recordar
que la entidad vivió una fuerte epidemia allá por 2005, y no se quiere que
vuelva a haber esa cantidad de casos, sin embargo, aquí es muy importante
precisar que el esfuerzo debe ser de autoridades y ciudadanía.
Hemos visto casos
en que llegan los abatizadores y las personas no los dejan entrar a fumigar sus
casas, o cuando van por cacharros y todo eso que no sirve más que para
almacenar agua y ser criadero de larvas, también evitan que los trabajadores de
la SST puedan hacer su chamba, propiciando que haya riesgo no solamente para
los de la vivienda, sino para sus vecinos.
Y por la geografía
de la entidad, y la conformación de las manchas urbanas, se considera que hay
651 colonias que tienen riesgo de contar con la presencia de este mosquito, por
lo que ya se ha programado una intensa campaña para evitar que el problema
crezca.
El doctor Juan
Guillermo Manzur comentó que en algunas de estas colonias hay presencia del
vector que provoca el crecimiento del mosco del dengue, y en otras, la falta de
agua potable e higiene lleva a considerarlas como de riesgo. La idea también es
llevar el programa, en coordinación con autoridades municipales, para
descacharrizar unas 147 colonias, procurando cumplir con una meta de 700
toneladas de material y objetos que lo único que tienen como fin es fomentar el
crecimiento de las larvas.
Seguramente le ha
tocado ver las camionetas de la SST que pasan por la calle rociando el
insecticida en las calles. Todas estas acciones, tenemos que comprender que
cuestan un mundo de dinero, y que no se vale tirarlo nada más porque sí, ya
que, si la población no hace nada por evitar que prolifere el mosquito del
dengue, de nada servirá el dinero, tiempo y esfuerzo invertido.
Hay municipios
donde existe más riesgo por su conformación natural: Tampico, Madero, Altamira,
Soto la Marina, San Fernando, Matamoros y Reynosa, y no quiere decir que en
otras partes no haya, sino que estos sitios son los que cuentan con un riesgo
mayor. En estos lugares se hacen acciones extraordinarias con larvicidas, a fin
de evitar que se incremente el problema.
¿Qué hacer en este
sentido?
Lo que siempre
recomendamos: participar en las campañas de limpieza de patios y tirar
cacharros, porque ya es un buen punto que vaya un camión especial para llevarse
todo el “mugrero” que luego vamos almacenando. Hoy, tocará a cada uno de
nosotros propiciar que nuestros hogares tengan menos riesgo.
Insistimos en que
tenemos que comprender que cuesta dinero, que el recurso no está en los árboles
como fruto, y que hay que cuidar peso a peso, lo que se tiene, lo que la
autoridad administra y que es nuestro.
Qué bueno que
existen estos programas, pero mejor aún que se llevan a la práctica con la
intensidad que requiere la situación, porque una cosa es el papel y otra la
práctica. En Tamaulipas, luego de la amarga experiencia de 2005, se ha
considerado como prioritario el combate a este problema de salud pública que,
insistimos, tiene mucho que ver con nuestros hábitos y costumbres.
Hagamos la parte de
tarea que nos corresponde y ayudemos a las autoridades a cumplir con su
función, tengamos el tiempo suficiente para limpiar lo que se debe limpiar, y
cuando pasen por casa, para abatizar, demos las facilidades a los trabajadores
de la Secretaría de Salud, porque en ellos está el bajar la incidencia de
dengue, pero en nosotros, beneficiarnos o padecer la indiferencia sobre este
tema.
No es difícil,
créalo, solamente hay que tener disposición y voluntad para vivir con una mejor
calidad de vida.
Comentarios:
entrenos@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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