Ha iniciado en el país el trabajo que miles de trabajadores realizan a través de las normativas que dicta el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática...
Por: Carlos Santamaría Ochoa02/06/2010 | Actualizada a las 14:21h
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Ha iniciado en el país el trabajo que miles
de trabajadores realizan a través de las normativas que dicta el Instituto
Nacional de Estadística, Geografía e Informática –INEGI- en todo el país, con
el objetivo principal de saber cuántos somos y donde estamos.
Darse una vuelta
por las oficinas de esta dependencia es realmente toda una aventura: en el
módulo de atención al público tienen una serie de ediciones de toda índole, que
nos permite saber dónde está el factor económico, social o cultural de cada
rincón de nuestro México.
Son pues, los del
INEGI, datos oficiales para cualquier investigación o necesidad ciudadana u
oficial: es ahí donde nos dicen cuántos somos en cada municipio o colonia,
rango de edad, estado de salud, enfermedades y demás. Tiene variantes múltiples
que seguramente usted podrá conocer cuando reciba al personal de esta
dependencia, cuya labor callada tiene repercusión prácticamente en todos los
renglones de la vida productiva de México.
El INEGI en la
entidad nos ha permitido entender mucho de la realidad que vivimos, y además,
tiene soportes escritos y electrónicos para poder tener acceso a cualquier tipo
de dato. Existen software didácticos que permiten que los chicos se vayan
involucrando en las tareas de saber datos de su entidad, así como también para
poder ilustrar los trabajos de investigación.
Mucha gente se
dedica a sacar datos de aquí y allá y luego los publica, sin embargo, los que
tienen validez oficial son los emanados del INEGI en cualquier parte de nuestro
territorio nacional.
Ya estuvieron en la
casa de gobierno para hacer el protocolo de inicio formal, llevando a cabo la
entrevista con el gobernador Eugenio Hernández Flores y su estimada familia,
para luego dar la voz de arranque.
Hoy, los vemos por
las calles, enfundados en sus chalecos color beige y gorras blancas, con sus
gafetes y el portafolio correspondiente donde llevan los cuestionarios que
aplican en cada domicilio, local o negocio.
Para llegar a esta
fecha, se requiere de muchos meses de planeación que permitan disminuir al
máximo los factores de error que pudieran surgir. En una compleja e interesante
base de datos se captura todo luego de las entrevistas de calle, para tener
entonces, los datos oficiales, que son validados por las autoridades y que
luego nos permiten, como dijimos antes, tener una panorámica general de lo que
somos, cuántos y donde estamos, y a qué nos dedicamos.
Hace unas semanas
la Iglesia católica sugirió que INEGI no debiera ser confiable y exhortó de
alguna manera a los fieles a no contestar con veracidad, sin embargo, al día
siguiente emitieron un documento en el que se deslindaban de esta postura
e invitaron a colaborar.
En este sentido, no tiene por qué ninguna
Iglesia inmiscuirse en asuntos de índole oficial. Recordemos que por
ahí hay una separación entre el clero y el gobierno, y uno no tiene que ver
otro y viceversa, o sea, como dicen en el buen español que dominamos
prácticamente todos los mexicanos: “que no se metan en asuntos que no son de su
competencia”.
En este sentido,
hemos de recordar que los Censos se llevan a cabo cada diez años, aunque en las
últimas décadas se ha llevado a cabo también lo que se llama “conteo”, y que es
prácticamente otro censo, pero se hace cada lustro, de forma tal que la
información ya no está tan desfasada.
Sucedía que los
datos oficiales según la fecha de consulta, podrían tener casi diez años de
retraso, de ahí que se dispusiera que el conteo tuviera la misma validez y que
todo mundo debiera colaborar.
El “ejército” de
encuestadores está por todas las calles de México, y es menester dar las
facilidades para lograr contar con los datos oficiales.
No se vale que
alguien quiera engañar a los demás, o que se pretenda ocultar información. En
este sentido, hay que tener sentido de responsabilidad, y sobre todo, querer
que nuestra principal base de datos mexicana tenga la fiabilidad que todos
queremos cuando requerimos de algún dato.
No podemos darnos
el lujo de desdeñar el esfuerzo que además de ser llevado a cabo por miles de
personas, cuesta un mundo de dinero al gobierno, es decir, a todos nosotros.
Son tiempos de
colaborar, tiempos en que todos tenemos que tener la disposición para responder
adecuadamente, porque luego, cuando alguno de nosotros tenga la necesidad de
buscar información veraz y oportuna, sabremos que en INEGI se cuenta con todo
ello y más.
Es increíble ver la
cantidad de parámetros que se manejan en un Censo de Población y Vivienda.
Ojalá no salgan esos agoreros del desastre y digan que el Censo es una manera
del gobierno de tenernos controlados, porque nada sería más falso que ello.
Entonces, el
exhorto es para apoyar la función de cada uno de los que participan en el Censo
2010, esperando que los resultados nos sean favorables a todos, ya que de esta
forma podremos saber muchas cosas que nos permitirán seguir avanzando a todos.
Apoyemos al INEGI
en esta gran cruzada, en bien de todos.
Comentarios:
entrenos@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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