México tiene que cambiar en muchos aspectos; lo sabemos quienes vivimos en esta hermosa tierra, sin embargo, muchas veces nos aferramos a seguir con los mismos...
Por: Carlos Santamaría Ochoa30/05/2010 | Actualizada a las 18:33h
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México tiene que
cambiar en muchos aspectos; lo sabemos quienes vivimos en esta hermosa tierra,
sin embargo, muchas veces nos aferramos a seguir con los mismos temas que nos
han afectado históricamente, y no hacemos mucho por mejorar.
Poco pensamos
–pareciera- en los hijos, ya que, finalmente, el territorio que dejemos a
futuro será para ellos y sus hijos, y así sucesivamente, porque somos los
padres los encargados de enseñarles a cuidar lo que somos, lo que tenemos.
Un tema que pocas
veces se ha tratado y que resulta fundamental es, sin duda alguna, el referente
al cambio climático, y en ese sentido, tendríamos que ser mucho muy estrictos
para orillar al cumplimiento de una política efectiva, aunque para tener los
resultados que todos esperamos, habría que “contagiar” a todos los países sobre
el tema.
Un ejemplo claro lo
constituye el asesinato de millones de especies que hace la compañía petrolera
BP allá arriba del Golfo de México, aún en costa estadounidense, y que propicia
el derramamiento de millones de barriles de petróleo al Golfo, lo que pronto
llegará a nuestras costas, ocasionando la mortandad tan impresionante que
quiere curarse con una o dos acciones mínimas, o con la declaración del
presidente Obama para condenar lo que se está haciendo.
Deben
desarrollarse, en base a estas experiencias, nuevas mecánicas de seguridad para
evitar estos accidentes que cuestan tanto. Son millones de especies en peligro,
pero también, muchos años tendrán que pasar para que el daño se alivie.
Muchas cosas
podemos hacer. Grupos ecologistas recomiendan desde el minimizar el uso de
automóviles hasta evitar la quema de basura y otras muchas medidas que, en
conjunto constituyen una buena política de protección. Si uno lo hace solo, no
ganará mucho seguramente, sin embargo, si todos participamos, ya cambia la
cosa.
Hace unos días la
conocida activista por la ecología Teresa Baeza comentaba sobre la necesidad de
no llegar a la escuela por los hijos y esperar en el automóvil prendido con el
clima, so pretexto del intenso calor que nos abruma, ya que es una acción
totalmente irresponsable, contaminante a más no poder.
Asimismo, hemos
escuchado de la sugerencia de tirar baterías alcalinas aparte, porque en los
basureros constituyen una fuente contaminante muy significativa, y si no
ponemos las manos a trabajar en ello, seguramente tendremos problemas a futuro.
La tarea se tiene
que cumplir, porque las generaciones que vienen detrás de nosotros padecerán
los conflictos propiciados por la falta de una adecuada política ecológica.
La contaminación,
recordamos desde pequeños, es un tema que interesa, pero no se trataba mucho
porque para muchos se pensaba que era algo así como novedad más que una
necesidad.
Hoy nos damos
cuenta que es fundamental trabaja r por los demás en este sentido. Insistimos en que
los grupos ecologistas seguramente tendrán una serie de recomendaciones que
bien podemos seguir para aliviar la situación del pobre planeta Tierra, al que
tanto hemos agraviado con actitudes irresponsables.
Podemos comenzar
por clasificar los desperdicios de casa, por aplastar botes de polietileno y
latas, por procurar que no se tire ninguna envoltura o desperdicio en la vía
pública.
¡Vaya! Hay muchas
cosas que se pueden -y deben- hacer para garantizar que nuestro planeta
no se convierta en una trampa mortal para los hijos que vivirán en él y
seguramente tendrán mucho que ofrecer y ofrecerse a sí mismos.
Tere Baeza es una
persona convencida de que si todos procuramos ese pequeño cambio, podemos
mejorar la calidad de vida de nuestro mundo. Un ejemplo son las acciones de
limpieza en el río San Marcos, por ejemplo, que se llevan a cabo en forma
periódica para tratar de que nuestros mantos acuíferos no salgan tan
contaminados y que no afecten al ecosistema.
La ecología es
materia pendiente, sin lugar a dudas, y hemos de trabajar en forma muy enérgica
para lograr un cambio.
Insistimos en que,
nada se podrá recoger como fruto si no se trabaja desde ahora en casa; lo que
aprendemos en el hogar no tiene precio cuando se hace convencido de que estamos
actuando de forma correcta.
La tarea es para
todos nosotros, para grupos ecologistas y otros que tienen como misión cuidar
nuestro mundo, recordando las palabras de aquel hombre célebre –Baden Powell-
quien pedía a todos los muchachos involucrados en el sistema Scout: “Dejad el
mundo en mejores condiciones de cómo lo encontrasteis”.
Es hora de ponernos
la pila, de trabajar muy fuerte en este sentido, y por favor, de hacer lo que
tenemos, comenzando por un cambio de actitud en la forma de actuar de nuestros
hijos. Ellos nos lo agradecerán.
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entrenos@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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