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Sección: Editoriales / Escenario político

Humberto Flores catafixió consultorio por campaña

Ayer fue despedido con todos los honores don ENRIQUE CANO GONZÁLEZ, un hombre que fue alcalde del Mante en aquél incendiario año 1978, justo en el preludio...

Por: Marco Antonio Torres de León 29/05/2010 | Actualizada a las 09:16h
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Ayer fue despedido con todos los honores don ENRIQUE CANO GONZÁLEZ, un hombre que fue alcalde del Mante en aquél incendiario año 1978, justo en el preludio de la matanza contra militantes del desaparecido PARM, en una especie de revolución interina sufrida en muchos municipios de Tamaulipas.
 
El Mante literalmente se incendió, producto de sospechas de fraude electoral. Suponiéndose que el mandato de ENRIQUE CÁRDENAS GONZÁLEZ tapó los resultados autentificados, y sacó los falsos.
Don Enrique Cano se supo recuperar de aquél golpe, y durante su trienio hizo lo que ningún otro alcalde había hecho antes: logró modernidad en obra pública aquí, obra que hasta hoy perdura.
 
A don ENRIQUE CANO GONZÁLEZ se le debe la gestión del actual boulevard Enrique Cárdenas González y el Luis Echeverría Álvarez; se cree que aquélla obra millonaria se otorgó como pago-devolución al pueblo mantense, después de hechos sangrientos derivados tras unas elecciones municipales cerradas, donde ganó sospechosamente don ENRIQUE CANO GONZÁLEZ.
 
Cano González era entonces el alfil de ENRIQUE CÁRDENAS GONZÁLEZ, y aquéllos sucesos lo marcaron a él, y marcaron a los mantenses para siempre.
 
Desde entonces se creó una casta divergente en El Mante, una casta distinta, de ideales profundamente arraigados. La muerte tenía precio elevado; y quizás el menos culpable de todo esto, fue el propio ENRIQUE CANO GONZÁLEZ.
 
Su seriedad fue proverbial, después que acabó su trienio 1978-1980. Se volvió huraño, de pocas palabras, sobrio en todo pero muy parco para hablar.
 
Cada quien pagaría su precio. Pero el Mante fue un antes y un después; el trienio de don Enrique cano marcó un parteaguas, para mal o para bien.
 
Creación del fallecido alcalde, Enrique Cano fueron los boulevares citados líneas arriba.
En realidad el Enrique Cárdenas y el Luis Echeverría son un mismo boulevard, solo que cambia de nombre quien sabe porqué, donde bifurca la avenida Juárez; se cree que lo ordenaron así como un honor a quien fungía como presidente de la República, Luis Echeverría Álvarez.
 
La muerte de don ENRIQUE CANO marcó luto ayer, y el alcalde HÉCTOR LÓPEZ GONZÁLEZ rindió póstumo homenaje al ex alcalde, quien por cierto, agravó su salud hace 4 semanas, y una vez detectado el peligro, fue trasladado al hospital de ciudad Victoria.
 
Su familia entera esperaba su mejoría; no fue así.
 
Se pasaron noches eternas a su lado, esperando su recuperación de salud, pero nunca llegó.
En realidad los años le estaban haciendo cargar a ENRIQUE CANO  losas pesadas de cansancio físico y mental, losas que le exigían cuota indefectiblemente.
 
Allá en el hospital victorense permaneció don Enrique Cano González y siempre recibió atención médica urgente y especializada.
 
Por indicaciones del gobernador EUGENIO HERNÁNDEZ FLORES se montaba guardia para darle atención médica de la mejor.
 
Pero la muerte llega inesperadamente; nadie pudo hacer nada por evitarlo.
 
Sus restos convertidos en cenizas descansaban ayer en un cofre que compartirá su familia cercana para siempre.
 
En la mañana se le hizo una misa solemne de despedida de este mundo.
Acudió toda la clase política mantense, encabezada por el alcalde HÉCTOR LÓPEZ GONZÁLEZ.
 
Se encontraban ahí ex alcaldes, como LAURO SAAVEDRA, INÉS MUÑIZ, JOSÉ LUIS CRUZ VÁZQUEZ, y JOSÉ LUIS CASTELLANOS.
 
Pero  estaba ahí un invitado cuya presencia causó extrañeza, no por el acontecimiento en sí, pues acudir a un sepelio es un acto natural de humanidad. Sino por el sesgo político que ha adquirido el nombre JOSÉ LUIS CASTELLANOS GONZÁLEZ, tras su renuncia al Partido Revolucionario Institucional.
 
En realidad no hay porqué extrañarse tanto de la presencia de JL CASTELLANOS en un acto eminentemente luctuoso; y se supondría que exclusivo del PRI, pues Enrique Cano fue priista toda su vida.
 
Pero si nos ponemos a escudriñar, quizá concluiríamos que JL CASTELLANOS es pariente directo o indirecto de la familia Cano González.
 
 Hoy José Luis Castellanos es un acendrado panista en busca de la diputación local por el XVII Distrito, y le pelea palmo a palmo a RIGOBERTO RODRÍGUEZ RANGEL la victoria.
 
Las vueltas que da la vida, como dice la canción.
 
Por razones de intensa agenda qué cumplir, Rigoberto Rodríguez y el doctor HUMBERTO FLORES DEWEY llegaron rasantes un poco tarde a la misa en la iglesia Medalla Milagrosa, cuando ya el sacerdote había dicho: “salúdense en señal de paz”.
 
Pero respetuosamente, Rigo y Humberto –en ese momento en intensificada campaña, la misma que tuvieron que interrumpir para estas presentes en el evento y dar el sentido pésame a la familia del ex alcalde- arribaron y esperaron pacientemente a que quienes permanecían adentro salieran.
 
Después JOSE LUIS CASTELLANOS se dirigió a la Sala de Cabildo donde está colocada una fotografía color sepia del ex alcalde Enrique Cano González, la cual se descolgó para colocarla al lado de una cajita blanca conteniendo sus restos convertidos en cenizas.
 
La misma fotografía que se usó como símbolo de respeto y honor, tras su muerte.
 
La sobriedad del alcalde Héctor López González fue magnánima. Respeto que hizo extensivo a todos los asistentes, incluido a José Luis Castellanos, pues se trataba de un hombre fallecido que marcó diferencia como alcalde de su época, pues logró inmensa obra pública para el entonces arrancherado Mante.
 
Las campañas políticas se intensifican por cierto.
 
HUMBERTO FLORES DEWEY arrecia sus acciones y estrecha contacto con los mantenses.
 
Ayer bajo un calor intenso recorrió el emblemático barrio negro caminando con tenis blancos bajo los candentes rayos de sol.
 
Y es que ha sido tal la intensidad de sus recorridos, que ya hizo a un lado las botas y tomó los tenis.
 
Son más relajantes, más descansados, más ortopédicos.
 
RIGOBERTO RODRÍGUEZ RANGEL por su parte también trabaja hasta horas extra, porque sabe que sus números van bien. Y encuadran perfectamente en lo exigido.
 
Por cierto, ambos candidatos de la fórmula PRI-PVEM se notan más delgados.
 
Rigoberto Rodríguez está quemado por el sol, los rayos incandescentes le han quemado la cara, y como es gente de ojos de color, se ve algo diferente.
 
Ya agarró un tono de piel morena que no puede ocultar.
 
Quizá le vendrían bien unas cremas.
 
Rigo se ha metido a esto, y no descansará hasta salir bien librado del asunto.
 
Por la tarde, cuando ya había bajado un poco el sol Rigoberto Rodríguez se dirigió a la colonia Jesús Yurem en donde logró conquistar corazones y voluntades.
 
Fue una tarde completa la que hizo RIGOBERTO RODRÍGUEZ RANGEL, quien se hizo acompañar de decenas de jóvenes. Lleva ya días caminando solo, sin ningún principal que le acompañe.
 
Empieza a recoger los frutos de su trabajo, la gente está de su lado.
 
Rigo espera acabar bien, perfectamente bien y llegar firme y poderoso al 4 de julio.
Quiere ser diputado local y parece que lo quiere conseguir.
 
Por su parte HUMBERTO FLORES DEWEY ha dejado por el momento su trabajo de consultorio.
 
Aunque no al 100 por ciento, sí ha borrado de su agenda todo lo que tiene qué ver con su profesión de dentista.
 
Dejó descansar pinzas, tensores, luz, instrumental quirúrgico y decidió catafixiarlo por saludos, caminatas, asoleadas, presentación de proyecto político, ofertas de campaña y sumatoria de simpatizantes.
 
Ya no va por las tardes a hacer curaciones, pues se mantiene todo el día ocupado.
 
Lleva 12 años buscando ser presidente municipal y hoy que está en la antesala de la victoria, no piensa descuidar su acercamiento y convencimiento a la gente, para que salga a votar por él el 4 de julio.
 
Es admirable el esfuerzo del doctor HUMBERTO FLORES –y su amor por el trabajo- porque hasta el último día antes de iniciar su campaña oficial, acostumbraba irse por las tardes al consultorio a hacer operaciones. Su agenda estaba llena, y estaba a unas horas de iniciar campaña formal.
 
Todavía el día de su toma de protesta estatutaria atendió a sus pacientes.
 
Y cuando fue diputado en funciones, retornaba raudo y veloz por carretera desde Victoria una vez que acababa sesión de Congreso y llegaba directo a atender a pacientes.
 
Citaba a determinada hora y no se iba hasta acabar. Fuera molar, premolar, postemilla, caries enraizado, siempre se preocupaba por sanar.
 
Por ahora ha dejado su vocación de dentista por la paz por el momento; aunque sus colaboradores continúan trabajando.
 
Se mantiene ocupado en otro proyecto, para él mejor: ganar la presidencia municipal.
ANUAR JOBI HAGE por su parte, recorre diariamente colonias de la mancha urbana del Mante.
 
Sabe que aquí está el mayor porcentaje de votantes y no quiere descuidarlos; es importante para él posicionarse.
 
Sabe además que en la zona temporalera solo suman votos –en promedio- en un día de elección electoral normal, unos 3 mil o 4 mil votantes. Cuando mucho.
 
No significa que esté descuidando la zona temporalera, cabe aclarar.
 
Anuar Jobi va para allá los fines de semana, donde trabaja incansable acompañando a su amigo del alma y compadre JL CASTELLANOS, con quien trabajó en su trienio uno o dos meses antes de renunciar.
 
Por su parte JOSÉ LUIS CASTELLANOS parece seguir una estrategia similar. Le pone demasiado cuidado a la zona urbana del Mante, a sus colonias populosas y a ejidos cercanos, y deja en segundo término Antiguo y Nuevo Morelos.
 
Él tiene una ventaja, aquéllos dos municipios los tiene ganados el PAN. Ambos municipios los gobiernan alcaldes panistas. Antiguo Morelos lo despacha desde presidencia municipal CARMELO TINAJERO.
 
Y Nuevo Morelos Pepe Mendoza, el responsable que RENATO NÁJERA esté perdido.
Bien, es todo, hasta mañana.
 
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