Estamos a poco más de dos años de la elección presidencial del 2012, y como nunca antes, las expectativas en torno a la sucesión en Los Pinos se han adelantado
Por: Miguel Ángel Isidro25/05/2010 | Actualizada a las 19:11h
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Estamos
a poco más de dos años de la elección presidencial del 2012, y como nunca
antes, las expectativas en torno a la sucesión en Los Pinos se han adelantado.
Desde hace más de un año, el tema ha cobrado fuerza, probablemente como un
reflejo de que a un importante sector de la sociedad ya le urge dar vuelta a la
página del calderonismo.
Es evidente que la figura que más se ha posicionado en esta anticipada carrera
preelectoral por la sucesión presidencial es la del gobernador del Estado de
México, Enrique Peña Nieto. Un día sí y otro también, el mandatario del copete
con gel acapara espacios en medios de comunicación, con un elevado costo al
erario. Lo mismo noticiarios, espacios políticos que revistas del corazón. Tal
pareciera que Peña Nieto es el personaje a seguir.
Sin embargo, tal y como lo señalamos hace algunas entregas, el hecho de que el
fervor sucesorio se adelante en demasía trae más riesgos que beneficios a
quienes participan de la danza preelectoral. Tal y como ocurrió en el sexenio
pasado con el polémico Andrés Manuel López Obrador, la popularidad de Peña
Nieto está llegando a su punto más alto cuando aún falta demasiado tiempo para
el proceso electoral, lo cual implica que el único movimiento lógico es el
inicio de una caída. Qué tan grave pueda ser, dependerá de la audacia del
interesado y su equipo.
Sin duda alguna, el escandaloso interno por dar “carpetazo” al controvertido
caso de la muerte de la pequeña Paulette Gebara Farah, tras el desastroso
informe final de las investigaciones presentadas por el hoy ex procurador
mexiquense, será un severo lastre para las aspiraciones presidenciales del
Gobernador del Copete con Gel.
Resulta paradójico que un tema que podría haber quedado circunscrito a las más
sórdidas reseñas de la nota roja, comience a tener repercusiones políticas tan
graves, a grado tal de cortar de tajo los anhelos de miles de priistas y
advenedizos sin partido que ya sueñan despiertos con el día en que el Novio de
la Gaviota llegue a la más alta magistratura del gobierno mexicano.
Los elementos clave de la implicación política del caso Paulette son por lo
menoscuatro.
Veamos:
1.- El de la pérdida de control de la agenda: En cuestión de unos cuantos días,
y por la torpe intervención del ex procurador Bazbaz, el caso dio vuelcos inesperados.
Primero, como una historia de sensibilidad humana, que conmovió a miles de
espectadores ante el desgarrador llamado de una madre pidiendo que le
devolvieran a su hija, a la postre, afectada por una discapacidad psicomotriz.La procuraduría mexiquense criminalizó el
tema, que posteriormente pasó a la más cruda nota roja.El informe final, carente de crédito hasta
para los implicados, retornó el asunto al terreno político, exhibiendo un
complicado tejido de intereses e incluso la indolencia de un mandatario que se
la pasó durante todo este lapso extraviado en frivolidades. El propio Peña
Nieto sugirió a reporteros ya “hablar de otras cosas”, soslayando el hecho de
que su propia gente de confianza contribuyó a enredar más la madeja.
2.- La derrota en la percepción: A la par que el caso Paulette inundaba de
severas dudas a la opinión pública, se fueron tejiendo todo tipo de rumores en
torno a las implicaciones políticas del asunto. Y obvio, en el terreno
político, cuando los vacíos informativos no se llenan con argumentos, se cubren
con la especulación. Al retardar inexplicablemente su dictamen sobre estos
hechos, la justicia mexiquense sólo abonó a que los rumores sobre el presunto
interés del gobernador Peña Nieto por encubrir o proteger a alguien, cobraran
fuerza. El punto no es si la presunta relación de intereses económicos o
políticos de la familia de Paulette con el gobernador mexiquense fuese o no
verídica: el hecho es que el errático manejo del tema agravó la natural
desconfianza de la sociedad hacia sus autoridades. Con la salvedad de que en
este caso, Peña Nieto se volvió víctima de los rumores que la inacción de su
gobierno alimentó de manera irremediable.
3.- La pésima administración de los tiempos: Queda claroque desde varios días (o incluso semanas) antes de que Alberto Bazbaz presentara su
desastroso informe, el mandatario mexiquense ya tenía conocimiento de que se
optaría por la versión de la muerte por accidente como resultado final del caso
Paulette. El error del gobernador Peña Nieto y sus asesores fue apostarle al
olvido colectivo. El secuestro de Diego Fernández de Cevallos acaparó la
atención ciudadana, pero no lo suficiente para que el informe final de Bazbaz
pasara desapercibido. Fue más que evidente y vergonzosa la perversa intención
del gobierno mexiquense por darle carpetazo al asunto, al presentar el informe
en viernes, en horario vespertino y previo a dos eventos deportivos de gran
interés – el partido final de la liguilla del futbol de primera división, y el
encuentro México contra Inglaterra, que a la postre, fue otro fiasco-, pero ni
así se pudo contener la oleada de críticas ante lo inverosímil de las
conclusiones. La pregunta es, entonces ¿qué motivó a Peña Nieto a aceptar que
se retrasara el informe final, si de antemano se advertía que sus efectos
serían negativos hacia su imagen? ¿Acaso soñaron con que México golearía a
Inglaterra y que con eso la opinión pública tendría con qué distraerse?
4.- La tibieza y tardanza en las decisiones: Alberto Bazbaz firmó su sentencia
de despido como procurador cuando cayó en las primeras inconsistencias en torno
al caso Paulette. Sin argumentos, criminalizó a los padres –particularmente a
la madre- de la menor; después montó un circo de tres pistas en el que cientos
de participantes, entre policías, periodistas y perros entrenados pasaron una y
otra vez por el lugar donde supuestamente se encontraba el cadáver de la
pequeña sin percibir nada anormal; sembró especulaciones sobre circunstancias
de tiempo y modo para crear un ambiente de novela policiaca en torno a la
situación personal del matrimonio Gebara-Farah y finalmente, aplazó hasta lo
insostenible esa gran fe de erratas que presentó a manera de informe. Si la
posición de Bazbaz fue insostenible desde el primer momento ¿por qué Peña Nieto
no lo cesó de manera fulminante? ¿Acaso existen compromisos de grupo,
personales o económicos que impidieron al mexiquense erradicar de su entorno a
un elemento nocivo que afectó el desempeño e imagen de su gobierno?
Finalmente, aún para quienes quisieran eximir de responsabilidad al gobernador
del Estado de México en torno al torpe y desordenado manejo de esta
investigación, queda una última duda ¿éste es el hombre, este es el equipo que
pretende gobernar a México después del 2012?Es pregunta, que conste…
DE BOTEPRONTO: Se sigue deshojando la margarita del panismo tamaulipeco. Ahora
fue el ex alcalde de Valle Hermoso Alberto Alanís Villarreal el que ha
abandonado el barco blanquiazul, para ser postulado como candidato por el PRD.
Obviamente, los defensores de la causa panista aseguran que se trata de un
elemento ya no era factor de rentabilidad electoral en el municipio: de hecho
hay quienes dicen que con su mandato inició la debacle del PAN en territorio
vallehermosense.Pero lo cierto, lo
real, es quede grano en grano, la
mazorca termina en olote.
Por el momento es todo. Le espero de lunes a viernes en los espacios
informativos de Grupo Fórmula Tamaulipas(89.5 de FM),de Tele Fórmula
(Canal 60 de Comunicable) y en Libertas TV (www.libertas.tv)
Y por supuesto, agradezco sus comentarios en formulatamaulipas@gmail.com
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