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Una forma de arraigar en cada uno de nosotros el espíritu patrio es, sin duda alguna, el conocer nuestras raíces, entendiendo éstas como la base de la cultura que cada sociedad tiene
Por: Carlos Santamaría Ochoa
Una forma de arraigar en cada uno de nosotros el
espíritu patrio es, sin duda alguna, el conocer nuestras raíces, entendiendo
éstas como la base de la cultura que cada sociedad tiene.
Así, vemos, por ejemplo, en sitios como el legendario Museo Nacional de
Antropología una importantísima colección de culturas como la azteca, huasteca,
maya y otras más.
Piezas en gran estado de conservación nos dicen lo que fueron nuestros
ancestros antes de la conquista de los bárbaros llegados del continente
europeo, encabezados por Hernán Cortés, Pizarro y otros más.
El esplendor de nuestras zonas arqueológicas prehispánicas como Teotihuacan,
Uxmal, Tulum, Chichen Itzá, por citar solamente algunos cuantos, nos hablan de
la grandeza de nuestro pueblo.
Y en Tamaulipas, pocos vestigios prehispánicos tenemos; en la zona sur, allá
por Tampico, es donde se encuentran algunas piezas que tienen valor y que nos
recuerdan lo que fuimos y nos llevan a lo que somos.
Y en el gobierno del estado hay un área muy importante que se dedica a la
promoción de la cultura, y que en este sexenio se llama Instituto Tamaulipeco
para la Cultura y las Artes -ITCA-, el cual se ha convertido en el promotor de
las raíces de nuestra hermosa entidad.
Hace poco tuvimos la fiesta del Conjunto Típico Tamaulipeco encabezada por el
gobernador Eugenio Hernández Flores, y que causó una serie de sorpresas en la
ciudadanía por la magnitud con que se llevó a cabo. Todos tuvimos acceso a
saber qué es el CCT y su influencia en la tradición tamaulipeca.
El doctor Guillermo Arredondo Olvera dirige las políticas culturales en la
entidad, y coordina a un grupo de trabajadores que tienen a su cargo cada una de
las áreas. Cierto, no todo funciona al cien por ciento. Se mentiría si se
dijera que no hay aspectos que se tienen que mejorar, pero de ahí a que se diga
que no funciona, hay un abismo de distancia.
Hemos tenido encuentros y desencuentros con gente que está ligada a la cultura:
creadores, funcionarios, servidores, trabajadores, artistas en general y uno
que otro pseudo intelectual que se viste de culto y cree que los conocimientos
en la materia caen del cielo o se absorben por ósmosis. Nada de las dos, porque
eso se lleva desde pequeños, o como se dice en la calle: "se mama",
pero bueno, hay de todo. No podemos decir que todo haya sido positivo.
La experiencia laboral ahí durante el sexenio de Emilio Martínez Manautou,
Américo Villarreal Guerra, y luego la llegada de Manuel Cavazos Lerma nos ayudó
a entender mucho de lo que ahí se lleva a cabo. Ya con la gente de Tomás
Yarrington no se pudo seguir laborando por diferencias abismales entre quienes
vendieron la cultura y lucraron con ella y los que queríamos seguir creciendo
estas cosas.
En los últimos años, todavía la cultura la manejó a su antojo un personaje
local que poco realmente tuvo que ver con una verdadera promoción, sin embargo,
hay cosas mucho muy rescatables en ese ámbito que siempre han existido ahí.
Enumerarlas nos llevaría mucho espacio y la verdad, no tenemos ni todo el dato
ni todo el espacio.
Hoy, la cultura es cuestionada como sucede cada vez que alguno de los vividores
de ésta se quedan fuera del presupuesto. Cheque usted y verá que hay quienes
buscan apoyos a través de becas o de algunos programas específicos y,
cuando no son seleccionados, vociferan para exigir estar dentro de la ubre
presupuestal. Nada más bajo que lo anterior.
Guillermo Arredondo-Olvera es una buena persona y es culto, bien intencionado,
y no se vale que se apropien de su personalidad para difamar a un funcionario,
o para demeritar su trabajo. Insistimos, podemos no estar de acuerdo en algunas
cosas, pero de que hace una buena función no hay duda.
Ahora resulta que hay que informar al director, por ejemplo, de la Banda de
Música, de lo que se hace con las cuotas que se cobran cuando van a alguna
parte. Ha olvidado el susodicho que mover a la Banda cuesta viáticos, gasolina
y transporte, y de ahí, de esa cuota se toma para ello. No es un dinero que se
pida para sus elementos y se esté malversando.
Entonces, también reclamarían los integrantes del Conjunto Típico Tamaulipeco,
o los cajeros de la Fiscal, porque nadie les entera en qué se gasta lo que
cobran a diario.
Nada más ilógico que el director de la Banda de Música, que ha caído en
el juego de dejarse llevar por malas personas y malos periodistas para
alimentar un amarillismo estéril, injusto e ilógico.
Aquí sería muy interesante que quienes dirigen a esos vividores de la cultura y
uno que otro que lucra con una profesión como la nuestra, les hicieran
ver el compromiso que tienen con Tamaulipas y se dejen de.... Cosas.
Insistimos: aunque no hemos sido favorecidos en las convocatorias de becas y
demás, aunque a veces chocamos con autoridades de cultura, aunque no
compartamos el mismo gusto o criterio, pensamos que el ITCA ha hecho una buena
y noble labor, y que el secretario de Desarrollo Social Humberto Valdés Richaud
debe sentirse orgulloso de los logros en esa materia, y Geño también lo estará
seguramente, porque por más que se difame, las obras hablan por sí mismas.
Comentarios: entrenos@prodigy.net.mx
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