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Los comerciales del Instituto Federal Electoral tienen algunas cosas que nos hacen recordar los tiempos en que la gente votaba por obligación, y se decía mucho...
Por: Carlos Santamaría Ochoa
Los comerciales del Instituto Federal Electoral tienen
algunas cosas que nos hacen recordar los tiempos en que la gente votaba por
obligación, y se decía mucho que siempre ganaba el PRI porque todo era un
fraude. Décadas vivimos estos conceptos hasta que los mexicanos entendimos que
no es posible pensar que una nación entera se deja engañar una y otra vez, y
que siempre se cometía fraude.
Cierto, en los años setentas se vivía otra realidad: el
gobierno mexicano perseguía a los “comunistas”, entendiendo como tales a los
que pensaban de alguna manera contrarios a los postulados “revolucionarios” del
gobierno que, por cierto, no era nada revolucionario.
De esa forma, gente del Partido Comunista o del
Socialista de los Trabajadores y otros muchos más, entre los que se cuenta el
Partido Frente Cardenista de Reconstrucción Nacional, fueron objeto de
persecuciones muchas.
Luego se decía en los alegatos: “gánale al PRI”, como una
explicación no manifiesta de que era imposible ganar algún alegato o pleito,
porque se decía también: “¿para qué votar si siempre gana el PRI?”.
Comenzaron las “sorpresas”, y a la ciudadanización del
IFE, vinieron triunfos del PRD, del PAN, y hasta de uno que otro partido de los
que algunos llamamos “chiquitos”, aunque ellos les dicen “alternativos”.
Entonces, los miembros de una mal llamada oposición –y
mala oposición- comenzaron a estructurar algunas frases poco congruentes: “Es
un ejemplo de civilidad política” o “ha ganado la democracia”.
Claro, esto sucede cuando llegan a ganar, porque cuando
son derrotados, siempre –cheque la historia- siempre se anuncia un fraude
electoral. Pareciera que el PRI no tiene derecho a ganar nunca de manera
limpia, y cuando la oposición llega a ganar, todo fue miel sobre hojuelas.
Es una burda manera de descalificar el trabajo de miles
de personas que intervienen en un proceso electoral, como es el caso de
Tamaulipas, donde 21 mil 560 ciudadanos estarán en las 4 mil 312 casillas el
próximo 4 de julio y que, como es de suponer que ganará el PRI, los miembros de
otros partidos dirán que fue “elección de estado”, “fraude electoral” y todo
eso que gritan y que, para ejemplo, vimos en Mérida en los últimos comicios.
No conformes con eso, hemos leído un texto que pareciera
ser boletín de Acción Nacional donde José Julián –Pepe, dicen en su publicidad-
habla de la tenencia, aquel impuesto para los juegos olímpicos de 1968.
Solo que “pepe” olvidó que el licenciado Felipe Calderón
prometió en su campaña electoral quitar ese impuesto, y también, que se ha
dictaminado que para 2012 desaparecerá, le guste o no a cualquier partido o
candidato. No es un mérito de “pepe”, sino de quienes hoy, a más de 4
décadas, decidieron escuchar a la ciudadanía.
Pero “pepe” sigue prometiendo eso y además, culpando de
la inseguridad al ejecutivo estatal, a sabiendas que la problemática que
vivimos es nacional y no respeta niveles ni fueros.
De repente, cuando leemos estos discursos, sentimos que
ofenden la inteligencia ciudadana. ¿No se da cuenta José que ya no nos tragamos
esos engaños?.
Y por otra parte, es justo reconocer que el Instituto
Electoral de Tamaulipas –IETAM- está haciendo un esfuerzo sobrehumano porque
tengamos elecciones tranquilas y transparentes.
Pudiera darse que alguien sea coaccionado para emitir su
voto, pero de parte del IETAM, las cosas se llevan bien, limpias y
transparentes.
El columnista tuvo oportunidad de vivir un proceso desde
dentro del Instituto, y constató la forma en que se hace.
Nadie podrá evitar que un “vival” llegue y nos diga “te
compro tu voto” o “más te vale que votes por tal o cual, si no, te atienes a
las consecuencias”. Es imposible evitarlo, pero… lo que sucede en el IETAM y
los consejos municipales y distritales es completamente válido.
Claro, ya los azules estarán preparando una estrategia de
descalificación; de hecho, ya la llevan a cabo y ligan a todo cuanto piensa
distinto a ellos con el PRI. Pero seguramente tendrán, como lo ha hecho “pepe”
con sus promesas de archivo calderonista, una ristra de pretextos que
descalifiquen a 21 mil 560 personas que dejarán su día en aras de que usted y
yo emitamos el sufragio y éste sea respetado.
Si “Pepe”, “Navita” y los demás miembros de ese
partido no van a reconocer el resultado, bueno fuera que no participaran.
Preparémonos para las difamaciones post-4 de julio, y antes de ello, las que se
dejan escuchar con las mentiras y falsas promesas de campaña. Al buen
entendedor, pocas mentiras, pues.
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